Acosados en Argentina por su creencia espiritual

(Elina Villafañe/La Gran Época)

La Gran Época reunió a practicantes de Falun Dafa que han sufrido la persecución del régimen chino en nuestro país. Presentamos sus testimonios.

(Elina Villafañe/La Gran Época)
DALE CLICK A LA FOTO PARA AMPLIAR

Algunos practicantes de la disciplina Falun Dafa, de la Escuela Buda, cuentan cómo sufren en nuestro paí­s agresiones cuando intentan denunciar el genocidio en China. La visita del cabecilla comunista, Xi Jinping, que coincide con el 15° aniversario de esta persecución, podría ser motivo de una nueva represión a estos practicantes.

Andrés

Licenciado en Ciencias Empresariales. 33 años, de Rosario

Tuve mi experiencia de primera mano de la brutal persecución a Falun Dafa cuando en diciembre del 2005 visitó la Argentina Luo Gan. En ese momento acababa de entregar mi tesis de graduación para la carrera de licenciatura en ciencias empresariales en la Universidad Austral de Rosario, y aproveché esos días libres para viajar a Buenos Aires y apoyar las actividades que estaban organizando los practicantes para exponer los crímenes de lesa humanidad que el Partido Comunista Chino estaba comentiendo sobre los practicantes de Falun Dafa en China.

Lamentablemente, al manifestarnos frente al Congreso de la Nación durante la visita de Luo Gan, fuimos golpeados por una banda de unos 40 chinos que portaban credenciales, quienes nos quitaron las banderas que portabamos ante la inacción de los policías, que alegaron que no podían tocar a los chinos.

Reinaldo

Gasista y plomero. 38 años, de Santa Fe

Como practicante de Falun Dafa tuve la oportunidad de asistir a los festejos de año nuevo chino en Barrancas de Belgrano y, para mi sorpresa, presenciar un incidente no menos importante que la situación de China.

En las Barrancas hace 7 años que se coloca la bandera que dice Verdad Benevolencia Tolerancia los domingos a las 10 de la mañana para practicar los ejercicios, pero el día de los festejos organizados por la embajada china nos presionaron para que bajáramos la bandera, una bandera con principios morales, algo tan importante para la sociedad.

En la última oportunidad estaba el presidente de la comuna 13, quien nos dijo de que la bajáramos. Este hecho me entristeció mucho. ¡¿Cómo en Argentina están sucediendo estas cosas actualmente, censurar a gente que practica Verdad, Benevolencia y Tolerancia?!

Verónica

Jubilada. 65 años, chilena

Durante la visita del primer ministro chino Wen Jiabao a Buenos Aires el 26 de junio de 2012, tres mujeres en su tercera edad, desplegamos una bandera con la leyenda “Verdad-Benevolencia-Tolerancia”.

En esa ocasión pude experimentar el abuso a mis derechos de libre expresión, asociación y creencia, que creí podía ejercer en Argentina, país vecino atesorado por su pluralidad e inclusión. Quedé extraordinariamente sorprendida después de ser reprimida por jóvenes matones chinos que, obviamente sin identificarse, se abalanzaron sobre dos compañeras practicantes de Falun Dafa y yo, arrebatándonos una bandera que solo decía Verdad-Benevolencia-Tolerancia, los principios universales a los que nos asimilamos diariamente quienes practicamos Falun Dafa.

No cedimos a tal violación, aferrándonos a los magníficos principios que mostraban nuestra amarilla bandera. Tan fuertemente lo hicimos que nos arrastraron por el suelo a las tres. La policía argentina, al lado nuestro sin inmutarse. ¿Por qué la policía no actuó?

¿¡Cómo pude experimentar tal abuso en un país supuestamente democrático!? Mis compañeras y yo tenemos alrededor de 65 años, ¿qué amenaza significábamos para Wen Jiabao? ¿Tanto atemorizan al Partido Comunista Chino los valores y principios rectos? ¿Con qué principios se rige en China a una de las poblaciones más numerosas del planeta?

Es triste ver que en países en democracia la libertad de sus ciudadanos sí tiene un precio y que la horrible persecución a Falun Dafa en China continental, debido a ese precio y a la ignorancia, extiende su frenesí irracional hasta los rincones más recónditos del mundo.

Álvaro

Empleado. 32 años, Buenos Aires

En el 2004, cuando Hu Jintao visitó Argentina, mientras tenía una bandera que decía Verdad-Benevolencia-Tolerancia, los principios de Falun Dafa, frente al Hotel Hilton de Puerto Madero, tres chinos me atacaron, me patearon la cabeza y me dieron varios puñetazos para sacarme la bandera.

Lo más triste fue ver cómo la Prefectura, encargada de la seguridad, quienes al principio hicieron un cordón para protegernos de los matones organizados por la embajada china, al recibir una orden desde el hotel, se abrieron y dieron rienda suelta a la perversidad que desplegaron los matones chinos, quienes no mostraron el más mínimo temor de golpear y robar a ciudadanos argentinos en suelo argentino.

Esto pasó también en los últimos diez años cada vez que llega el año nuevo chino; la ley no existe para Falun Gong en Argentina, los matones chinos de la embajada abiertamente te dicen que aquí “no puede estar Falun Gong” como si estuviéramos en China. Este año, el Sr. Gustavo Acevedo, presidente del CGP No. 13, intervino personalmente para evitar que Falun Gong tuviera permiso de participar en la festividad del año nuevo chino. Un funcionario de un gobierno supuestamente democrático actuando como un títere de una dictadura comunista que viola los derechos humanos abiertamente. Cuando le pregunté por qué había hecho tal cosa, respondió diciendo que “nos traen los trenes, invierten millones de dólares, yo no soy nadie…” (no son palabras exactas) tal vez tratando de implicar que es el dinero y el poder de un régimen corrupto el que dicta su manera de proceder, en vez de la ley de su país, la cual tuvo que jurar defender antes de asumir su cargo.

Sebastián

Representante comercial. 39 años, de Bs. As.

En 2012 fuimos a la Casa Rosada, dos hombres y dos mujeres, con una bandera y carteles, para darle la bienvenida a Wen Jiabao y pedirle que juzgue a las personas que empezaron la persecución a Falun Dafa en China.

Siempre hacemos estas manifestaciones de forma pacífica y pedimos que se juzgue a los responsables del genocidio, esa es nuestra única intención.

Cuando desplegamos la bandera vino un grupo de chinos a sacarnos las banderas y a agredirnos, y la policía nos dijo que tenían órdenes de no tocar a los chinos.

Ileana

Diseñadora gráfica. 34 años, Buenos Aries

Hace 11 años que practico Falun Dafa, y lamentablemente fueron varias las veces que sufrí la persecución del régimen chino en carne propia.

La primera vez fue a fines de 2004, durante la visita del entonces cabecilla, Hu Jintao. Yo estaba con un grupo que fue a esperarlo al Palacio San Martín. Allí ya había una manifestación contra él por la Masacre de Tiananmen, con carteles llamándolo asesino y tirando bombas de estruendo. Nosotros nos ubicamos a cierta distancia, porque nuestra manifestación era muy distinta, estábamos meditando y con banderas que decían “Verdad, Benevolencia, Tolerancia”. A pesar de ello, parece que nuestra presencia molestaba más y vino la policía a decirnos que quitáramos las banderas. Nosotros quisimos defender nuestro derecho a la libertad de expresión, pero las órdenes “de arriba” eran claras, así que en un momento me rodearon 7 policías y trataron de arrebatarme la bandera de Falun Dafa. Con otros dos compañeros tratamos de evitarlo, y por eso nos llevaron detenidos. Nos liberaron unas horas después, cuando terminó la cena entre Hu y el entonces presidente Néstor Kirchner.

Un año después, a fines de 2005, fui al Congreso el día que allí estuvo Luo Gan, uno de los principales culpables del genocidio en China. Allí, un grupo de chinos nos atacó violentamente cuando nos vieron distribuyendo material sobre la persecución. El lugar estaba lleno de policías, prensa y gente que había ido a apoyar a ciertos diputados que asumían ese día. Los chinos estaban con banderas supuestamente dándole la bienvenida a Luo Gan, y en su locura, no solo nos quitaron banderas y carteles a nosotros, sino que también rompieron algunas banderas de la gente que estaba allí apoyando a sus partidos políticos, solo porque los chinos también creyeron que eran practicantes de Falun Gong. Un compañero mío fue salvajemente golpeado por un chino a pocos metros de un cordón policial, pero ninguno actuó. Es más, cuando les preguntamos por qué no actuaban, si estaban esperando que hubiera un herido grave, amenazaron con llevarnos detenidos a nosotros.

En 2012 volví al Congreso, esta vez con la visita de Wen Jiabao. Él no es parte de la facción que persigue a Falun Gong, por eso los carteles que llevábamos le daban la bienvenida a Argentina y le pedían que hiciera justicia. Aun así, otra vez un grupo de chinos nos asaltó violentamente para quitarnos los carteles.

Esos fueron los casos durante las visitas oficiales, pero también hubo muchos casos en barrio chino, frente a la Embajada china y durante actividades culturales organizadas por nosotros. Siempre tenemos que enfrentar la persecución del régimen chino, que a nosotros no puede doblegarnos ni asustarnos, pero lamentablemente sí lo hace con nuestros representantes.

La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

Nos interesa tu opinión, deja tus comentarios

comentarios