Agresiones a practicantes de Falun Gong en Argentina: No son hechos aislados

(Daniel Musa/La Gran Época)

Ataques de residentes chinos organizados contra las expresiones sobre el genocidio a los practicantes de Falun Gong, no son hechos aislados.

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Ataques de residentes chinos organizados contra las expresiones sobre el genocidio a los practicantes de Falun Gong, como los sucedidos durante la reciente visita de Xi Jinping a Argentina, no son hechos aislados, sino que se vienen dando sistemáticamente cada vez que un alto funcionario chino visita el país. Lo más significativo es que en todos los casos se observa un patrón de impunidad que poseen los agresores frente a la policía, algo que recién fue corregido parcialmente en el último incidente.

Son cuatro las causas judiciales referidas a los acontecimientos de años anteriores. La primera fue en 2004, durante la visita del ex Presidente chino Hu Jintao. Allí, practicantes argentinos de Falun Dafa intentaron manifestarse pacíficamente frente al Hotel Hilton (donde se hospedaba), frente a la Casa Rosada y finalmente enfrente del Palacio San Martín. Las víctimas denunciaron que tanto la prefectura como la policía tuvieron órdenes de liberar la zona para permitir la censura por parte de patotas chinas y que en cierta ocasión los oficiales de policía mismos intentaron censurar las expresiones.

La segunda fue frente al Congreso de La Nación a finales de 2005 durante la visita del ex alto funcionario del Partido Comunista Chino Luo Gan, a quien se había denunciado un día antes ante la justicia por la comisión de crímenes de lesa humanidad como jefe de la “Oficina 610”, encargada de planificar y ejecutar el genocidio a los practicantes de Falun Dafa en China (causa en la cual cuatro años más tarde se emitió una orden de captura tanto contra Luo Gan como contra el ex presidente de la República Popular China Jiang Zemin). Durante esa jornada, practicantes argentinos de Falun Dafa que intentaban dar a conocer el genocidio, fueron atacados y censurados por un numeroso grupo de chinos locales, ante la mirada de oficiales de policía, uno de los cuales admitió: “no podemos tocar a los chinos”. Las filmaciones de la prensa televisiva y fotografías aportadas a la causa judicial exhiben que los atacantes incluso portaban una credencial que los identificaba y que, al entender de nuestra parte, realmente significaba que la policía no podía interceptar sus acciones.

Las otras dos causas judiciales corresponden a hechos similares ocurridos en ocasión del recorrido de la Antorcha Olímpica en Buenos Aires previo a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 e incidentes durante la visita del ex primer ministro chino Wen Jiabao en 2012.

La pieza que faltaba en las investigaciones para encuadrar los ataques como una extensión al territorio argentino del genocidio contra practicantes de Falun Dafa en China, podría agregarse en los próximos días, cuando se investigue la conexión del único detenido de los ataques frente al Congreso Nacional durante la recepción a Xi Jinping con el Partido Comunista Chino (PCCh). En esta oportunidad las filmaciones exhiben claramente que miembros del grupo de chinos al que pertenecía el detenido, alegan en su defensa a los gritos: “¡Es diplomático, no tienen derecho a detenerlo!”.

Así, sin perjuicio que esta vez la policía ejerció cierta protección parcial a los practicantes que denunciaban el genocidio en China Continental, hay evidencia en el contenido de todas estas causas judiciales que ha existido un tipo de acuerdo por medio del cual, cuando la embajada de la República Popular China lo requiere (en particular cuando viene un alto funcionario chino), desde el Ejecutivo Nacional se otorga permiso e impunidad a residentes chinos locales organizados para censurar y reprimir violentamente, en forma patoteril, cualquier intento de libre expresión que implique dar a conocer las aberraciones cometidas por el régimen dictatorial del PCCh en el genocidio contra los practicantes de Falun Dafa en China, así como cualquier otra mención sobre la grave situación de los derechos humanos en China.

El Dr. Alejandro Cowes es abogado y apoderado de la Asociación Civil Estudio de Falun Dafa en las causas judiciales existentes en Argentina que investigan el genocidio iniciado en 1999 por el dictador Jiang Zemin contra practicantes de Falun Dafa en China continental.

Por Alejandro Cowes

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