El jueves 30 de abril, el abogado Kyle Sammin, comentarista y escritor principal en la página web The Federalist, publicó un artículo de comentario con un análisis en profundidad. La amenaza del comunismo al mundo libre no desapareció con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la antigua Unión Soviética. Él régimen comunista representado por el Partido Comunista Chino actualmente está siendo alimentado por los americanos, y está iniciando una nueva Guerra Fría, su objetivo es controlar a todo el mundo libre.

Sammin es un abogado de Pennsylvania y conductor de podcasts de pensamiento conservador. En su opinión, después de que cayó el muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, los americanos estaban tan contentos, que olvidaron la misión de erradicar al comunismo, por lo que el PCCh en China continental gradualmente creció en poder. Él dijo: «Pensamos que la guerra contra el comunismo había terminado y estábamos muy contentos. Sin embargo, el comunismo todavía está vivo en China continental y ahora está desafiando al mundo libre para ganar dominio».

Sammin dijo, hace unos años muchos estadounidenses comenzaron gradualmente a darse cuenta de que la amenaza viene del PCCh, pero ahora se puede comprobar plenamente su ambición de desafiar al mundo libre a partir del comportamiento ante el brote del virus PCCh (neumonía Wuhan).  Él dijo: «China está utilizando fondos de EE.UU., la mentalidad abierta de los estadounidenses y el mercado libre en contra de los EE.UU. El Partido Comunista Chino está operando un organismo deformado de economía combinando el comunismo y mercantilismo. Al mismo tiempo, el Partido Comunista Chino ha estado oprimiendo severamente los derechos y libertades naturales del pueblo chino».

Sammin cree que es tiempo de que el mundo libre vuelva a unirse en la batalla contra el comunismo. Lo siguiente son sus análisis:

La tolerancia de los estadounidenses no es apta para el PCCh

De acuerdo con la historia de los EE.UU. los americanos después de cada victoria siempre ha sido muy tolerante con el enemigo. Después de la Guerra Civil, el presidente Abraham Lincoln rechazó el llamado a la venganza contra los sureños. En su famoso discurso después de derrotar Richmond dijo: «Dejen que ellos se relajen (refiriéndose a los sureños derrotados)».

Después de la Primera Guerra Mundial, el presidente Woodrow Wilson de Estados Unidos rechazó las solicitudes de países aliados que pedían concesiones territoriales de los países derrotados, y en su lugar se centró en un plan de paz permanente. Después de la Segunda Guerra Mundial, Franklin Roosevelt y el presidente Harry Truman tampoco expandieron sus territorios como lo hizo la Unión Soviética, sino que ayudaron a reconstruir la destrozada Europa y Japón. La tolerancia de los Americanos convirtió a los enemigos fascistas en amigos del sistema democrático.

Sin embargo, la tolerancia americana para la China comunista es inútil. Después que terminó la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, el presidente George HW Bush demostró una vez más la tolerancia hacia los derrotados y ayudó a la transición de Europa del Este a una democracia y economía libre. Pero esta vez, su política de tolerancia se extendió erróneamente al Partido Comunista Chino. En 1989, el PCCh acababa de reprimir al movimiento democrático estudiantil en la Plaza de Tiananmen.

Esta vez, la política de tolerancia de Bush hizo que «el enemigo no derrotado se relajara”. El PCCh se aprovechó de su tolerancia. Bush pensó que a través de las concesiones económicas, podría alentar al Partido Comunista Chino a progresar gradualmente en la política, pero en realidad, el régimen comunista también llamado por el presidente Ronald Reagan un «imperio perverso»,  tuvo la oportunidad de tomar un respiro y continuar creciendo(…)

Con la Política de apaciguamiento de EE.UU. el PCCh crece silenciosamente

La política de apaciguamiento del presidente Bush se aplica a Europa, pero no funciona para el PCCh. El profesor Colin Dueck, de la Escuela de Política y Gobierno en la Universidad George Mason, explicó este problema en su libro Hard Line: The Republican Party and U.S. Foreign Policy since World War II. Duke, él dijo: «Para Bush, la relación diplomática con el PCCh es lo más crucial para Estados Unidos, de igual importancia la relación económica. Bush no quiere aumentar de ninguna forma la inestabilidad social o política interna de China, por lo que él consideraba que la continuidad de contactos económicos y políticos entre ambos países ayudarían a promover la reforma de China».

Lo que la administración Bush no entendió es que esta política es positiva y optimista si se basa en la comprensión de la naturaleza humana normal. Bush esperaba que el PCCh aumentara la autonomía de la gente. Cuando el PCCh accedió a hacerlo, Estados Unidos prometió proporcionar asistencia económica al PCCh. El Partido Comunista Chino acordó liberar a algunos disidentes para que el Congreso de los Estados Unidos pudiera otorgarle al Partido Comunista el trato de nación más favorecida. Sin embargo, aunque el PCCh hizo concesiones a unos pocos individuos, aumentó aún más su control sobre toda la población china. Al mismo tiempo, fue completamente silenciada la voz de condena de la administración Bush hacia la masacre de Tiananmen.

Aunque las fuerzas comunistas mundiales están retrocediendo, el PCCh está cada vez más aislado. Sin embargo, el apaciguamiento político y el apoyo de Estados Unidos no ayudó a que el PCCh atravesara el mismo camino de otros países libres emergentes. Después de que el capital occidental ingresara a China, solamente empujó la operación de la maquinaria industrial del PCCh .

En resumen, aunque algunos ciudadanos del PCCh han ganado más riqueza, su libertad no ha aumentado. El Partido Comunista Chino ha combinado las políticas económicas de Occidente con las políticas de la antigua Unión Soviética. En lugar de embarcarse en el camino de la libertad y la democracia, se ha embarcado en un camino de mercantilismo rojo.

Estados Unidos quiere ganar la nueva guerra fría y completar su misión

Los americanos con su mente amplia y abierta, en consonancia con los valores del país hacen frente al comercio y eso está muy bien. Pero para el PCCh, tales principios comerciales pueden significar elecciones de «vida y muerte». Esto es evidente en el desempeño del PCCh durante la neumonía de Wuhan. El mundo occidental ya ni siquiera insiste en que el PCCh debería mejorar en su situación de derechos humanos, y las consecuencias de sus decisiones ya están apareciendo.

En la actualidad, el PCCh está constantemente exigiendo al mundo y pidiéndole a todos que le hagan concesiones. Como resultado de su infiltración, algunas compañías estadounidenses solo criticarán a su propio país antes que oponerse al PCCh. Para su propio beneficio, solo quieren trabajar para el PCCh. Justamente como predijo Lenin hace 100 años, los capitalistas habían vendido las sogas de horca a los comunistas, para que pudieran éstos usarlas para colgar a los capitalistas.

Al igual que la Guerra Fría de los Estados Unidos contra la antigua Unión Soviética, la confrontación entre los Estados Unidos y el PCCh es la continuación de esa batalla. Declaramos la paz antes de que terminara la guerra, pero el PCCh ha seguido luchando. Las consecuencias de nuestra rendición al PCCh durante 30 años ya se han hecho evidentes. Por lo tanto, debemos comenzar a luchar nuevamente. La libertad, los derechos y el trabajo en la sociedad occidental ahora están amenazados. Esta vez no debemos rendirnos. Debemos ganar la batalla y completar nuestra misión inconclusa.

Reportero: Lili Zhang

Editor: Yang Xiao

Versión en chino: https://m.soundofhope.org/post/373327

 

Nos interesa tu opinión, deja tus comentarios

comentarios