Andrés Sabella y su poesía visual

La poesía del norte grande chileno: “La poesía de Chile”. Homenaje en su centenario de su nacimiento.

Concertar una entrevista con Andrés Sabella, no era difícil, siempre  con mucha gentileza estaba disponible, especialmente al platicar de poesía con un momento grato y maravilloso. Oír sus versos era la  misma poesía que tomaba musicalidad.  Escuchar los versos de sus propios labios, del   gran poeta nortino. Los Tonos altos  y bajos  de la voz son manejados por su  inmensa creatividad. Frente a él nos sentábamos en un cómodo sillón, y la conversación se prolongaba; en algunos  momentos pasa a ser  un hermoso monólogo,  propio de  su excelente  genio, que más aún aportaba por un don muy especial, el dibujo.

Mientras se charlaba y argumentaba de los simbolismos, sus manos  tomaban rápidamente una hoja Seychelles y no se detenían, menos aún su mente activa y fecunda. Aportando mil ideas y trabajando constantemente. Sus manos se movían independientemente, con la pluma, mirando fijamente a su interlocutor, que no se  sentía observado, sino que placenteramente lo escuchaba.

Esta pluma de tinta negra, siempre en actividad se deslizaba suavemente, tomando líneas delicadas y precisas, trazando las características primordiales. Era un rito, la mano y el lápiz, después pequeños toques de color en acuarela, matices del desierto, del mar o primarios como el rojo, amarillo, una gama precisa, que no llenaban el formato útil, solo toques haciendo valorizar  lo visual. Poesía diversa a la escrita en cierto modo, porque no se traducía lo escrito, no había una interpretación de lo ya elaborado, que venía de imágenes,  en forma directa y espontánea.

Los  versos en dibujos, concentradas en simbolismos propios de  otra forma poética. La línea del trazo era sutil y precisa, buscando la valorización del objeto a representar, con un predominante del rostro humano que lo hacia el elemento protagonista, luego los elementos de mar, flora o fauna. El color importante es preciso para tomar el hechizo de las formas y el lenguaje en forma rápida, y armoniosa, es crear poesía sobre la poesía de una mente creativa y activa siempre, no se debe perder el tiempo, este es un elemento que se aprovecha.

Como lo hacía el gran PICASSO, el tiempo y la actividad procreativa de ideas y de productividad intelectual al máximo. Más pasan los años, la riqueza intelectual es en óptima forma. Esta poesía visual es grata, armoniosa y sutil, quizás en algún momento pensamos en la mano y trazo delicado de una mujer, pero es el gran poeta nortino. Con su precisión con su destreza, que al fin de la conversación te entrega la otra poesía, la poesía que el poeta ha podido rescatar, descubriendo tu alma, tu interior.

No se puede clasificar el diseño de Andrés en un estilo propio del arte, es un estilo propio con identidad, como era su personalidad, es transparente y sublime, como el formato útil usado de una blancura y una pureza del uso de ese color. LA POESIA VISUAL DE ANDRES SABELLA es entregar a su interlocutor algo instantáneo algo creado y personificado para cada interlocutor, es tener algo especial de Andrés Sabella, aunque propio y realizado para cada uno, no hay un doble, es un design único para ti,  para mí. El aporta un presente personalizado a su interlocutor, Andrés Sabella , tiene siempre presente los pequeños pero grandes detalles para la gente. Una cosa que no se puede olvidar en ardiente paciencia o EL POSTINO, de Antonio Skarmeta, el poeta universal chileno Pablo Neruda, olvida los pequeños detalles olvida las promesas al humilde cartero. Cosa que hace una humanidad inmensa a Sabella, no se permite que la gente no sea gratificada por él, él es grato con todos, sin dejar abandonado de su buena educación a ninguno. La humanidad hace al poeta…

Por Magdalena Arqueros Valer, Roma

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