Los beneficios del sueño saludable sobre la salud física y emocional

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El sueño promueve la curación y recuperación de las enfermedades, mejora la resistencia y la capacidad para aprender y recordar nuevas habilidades.

Alguna vez se pensó que el sueño era un proceso relativamente pasivo de actividad cerebral reducida. Datos más recientes indican que el sueño, al igual que el estado de conciencia, es un proceso activo caracterizado por una miríada de actividades cerebrales neuroendocrinas y eléctricas complejas.

Los beneficios del sueño saludable son profundos como lo son las desventajas de la falta de éste. Todos los sistemas del cuerpo son afectados por el sueño, incluyendo las funciones físicas, emocionales y cognitivas. El sueño promueve la curación y recuperación de las enfermedades, mejora la resistencia y la capacidad para aprender y recordar nuevas habilidades.

El sueño saludable usualmente incluye los sueños (aun cuando no se recuerden), los cuales al parecer ejercen un poderoso papel en la salud sicológica y emocional, el bienestar, la memoria, y la capacidad para aprender nuevas tareas.

El sueño saludable es aún una especie de misterio ya que sólo se comprende de una forma parcial y nunca ha sido duplicado artificialmente. Aunque los medicamentos imitan la apariencia del sueño, no reproducen la calidad de las funciones restauradoras e integradoras del sueño.

En la mayoría de los casos, los medicamentos usados para promover el sueño eventualmente lo empeoran y erosionan, haciendo que la condición se torne dependiente de dosis cada vez más elevadas de drogas y más resistente a tratamiento.

El sueño profundo tiene beneficios anti-inflamatorios. Ayuda a restaurar el equilibrio hormonal, proporciona descanso y aclara la mente como cuando se reinicia una computadora.

La falta de sueño causa efectos físicos y emocionales significativos, que incluyen cambios en la función cardiovascular, el metabolismo de la glucosa, la resistencia a la insulina, la elevación de la presión sanguínea, la azúcar en la sangre y el cortisol.

Los efectos a largo plazo de la falta de sueño están asociados al riesgo de aumento de una variedad de enfermedades crónicas, incluyendo el cáncer, el envejecimiento prematuro, la depresión y desórdenes gastrointestinales.

La privación del sueño es un método eficaz de persuasión, usado en tiempos de guerra y en programas de adoctrinamiento, incluyendo el entrenamiento para residencias militares y médicas. La privación del sueño afecta la cordura, perjudica la vigilancia, y erosiona la resistencia física.

La falta de sueño hace que los sujetos más sumisos se concentren pobremente, y que dependan de comportamientos automáticos. La falta de sueño altera la química del cerebro e interfiere con el sentido de la realidad, perturbando eventualmente la estabilidad mental y emocional.

El paso hacia el sueño requiere una sutil pérdida de la conciencia y conocimiento, que coincide con soportes ambientales internos y externos para mantenerlo. En casos de insomnio crónico, el cuerpo pierde su capacidad innata para relajarse, obtener y mantener un sueño saludable.

El sueño es un proceso inconsciente que se apoya en una elegante red de senderos biológicos, químicos, hormonales y neuroendocrinos trabajando colectivamente juntos como bioritmos o ritmos circadianos. Cuando a estos ritmos circadianos se les permite funcionar sin estorbos, reproducen los mismos patrones bioquímicos diariamente.

El cuerpo depende de este sistema como un reloj interno mara manejar de manera eficiente el ciclo de despertar-dormir. Al menos que se manipule o se interfiera con él, estos ritmos internos ayudan a mantener un equilibrio mental, físico y emocional saludable durante el sueño.

Cuando el patrón circadiano es regular y no es interrumpido, día tras día, semana tras semana y año tras año, el cuerpo físico y emocional aprende a anticipar y depender del patrón, preparándose para estos ciclos con muchas horas de anticipación.

Romper el bioritmo de una forma irregular e impredecible interrumpe la intrincada red química de hormonas y neurotrasmisores y obliga al cuerpo a readaptarse, a veces a medio camino.

El cuerpo se adecúa lo suficientemente rápido durante la juventud, pero a medida que envejece, es menos capaz de cambiar tan rápidamente. A veces, hasta cambios simples en la rutina pueden llevar a grandes alteraciones en los estados de sueño y conciencia. Esta es una razón por la cual el avance de los años se asocia con un número mayor de desórdenes del sueño.

Cuando el insomnio ataca, podemos ver que sus raíces se encuentran frecuentemente en una o más alteraciones bien definidas por causas médicas, químicas, de dieta, ambientales, emocionales o de comportamiento, las cuales serán descritas en un próximo artículo. Estas causas con frecuencia se combinan en una red compleja de interacción que puede ser remediada utilizando técnicas simples de higiene del sueño en conjunto con medicinas homeopáticas clásicas bien seleccionadas.

El Dr. Whitmont es un médico de homeopatía clásica e internista que practica en Nueva York. El es un profesor asistente clínico de medicina familiar y comunitaria en el Medical College de Nueva York. Su página web es HomeopathicMD.com.

Por Dr. Ronald D. Whitmont

redaccion@sohnetwork.com

 

 

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