Canadá presenta ante la ONU el asunto de la sustracción de órganos en China

El gobierno nunca aceptó una investigación independiente del sistema de trasplantes de órganos, y ha cambiado continuamente su explicación sobre la fuente de los trasplantes.

OTTAWA—Canadá reconoció formalmente, por primera vez, la existencia de informes que dicen que el régimen chino está involucrado en la sustracción de órganos sin consentimiento, en las Naciones Unidas el miércoles.

Las declaraciones de Canadá ante las Naciones Unidas son usualmente notables por su especificidad y contundencia, una tendencia que continuó esta última semana.

Los comentarios de Canadá fueron los únicos en incitar respuestas de países específicos, mientras que la mayoría de los otros países hablan generalidades y aquellos con abusos documentados usan la oportunidad para hacer declaraciones dirigidas a desviar la atención de sus propios problemas de derechos humanos.

La asesora de derechos humanos de Canadá en la ONU, Anne-Tamara Lorre, estableció el precedente durante el Diálogo Interactivo Sobre Libertad de Religión en la ONU, en Ginebra. El diálogo estaba enfocado en informes de dos relatores especiales relacionados con los derechos humanos, en la reunión número 22 de la sesión actual del Consejo de Derechos Humanos.

“Canadá sigue profundamente preocupada sobre la situación de la persecución a las comunidades religiosas en diversas partes del mundo donde, tanto por restricciones del gobierno como hostilidades sociales extremas, los individuos son elegidos como blanco por su fe. Esto incluye a los bahaíes, budistas, cristianos, judíos, sufíes y otras religiones musulmanes, entre otros”, dijo Lorre.

Ella continuó señalando el tercer aniversario del asesinato de Shahbaz Bhatti. Bhatti era Ministro de Pakistán en Asuntos de las Minorías y crítico abierto de las leyes contra las blasfemas de su país, que apuntaba a las minorías religiosas.

Lorre prosiguió en hacer una revelación sin precedentes de informes sobre sustracción de órganos en China.

“Seguimos preocupados de que practicantes de Falun Gong y devotos de otras religiones en China enfrentan la persecución, se están esparciendo informes sobre los trasplantes de órganos ocurriendo sin consentimiento libre e informado del donante”.

Presunciones sobre el régimen chino sustrayendo órganos de prisioneros políticos persisten desde 2006 cuando dos abogados de derechos humanos canadienses, David Matas y David Kilgour, publicaran su informe sobre este asunto.

La evidencia ha escalado desde entonces. Además, el periodista investigativo Ethan Gutmann ha descubierto que la sustracción forzada de órganos a minorías religiosas ejecutadas parece haber comenzado a practicarse en Xinjiang, una provincia de China que alberga a los Musulmanes Uigures.

El libro de Gutmann sobre sustracción de órganos en China, “La masacre: asesinatos masivos, sustracción de órganos, y la solución secreta de China a su problema disidente”, saldrá a la venta en agosto.

La declaración de Lorre provocó una negativa por parte del régimen chino, quien categóricamente rechazó todos sus comentarios.

En diciembre pasado el Parlamento de la Unión Europea aprobó una resolución sobre la sustracción de órganos en China. La resolución señalaba que las publicidades de los centros de trasplantes chinos se jactaban de poder encontrar órganos en el plazo de entre dos a cuatro semanas.

Los investigadores, incluyendo Matas y Kilgour, dicen que tal declaración requeriría de un gran banco de donantes potenciales listos para ser asesinados a pedido. Cientos de miles de adherentes de Falun Gong han sido encarcelados en China, muchos nunca reaparecerán. La hermana de la canadiense Michelle Zhang es una de ellas.

Zhang, quien ahora vive en Toronto, contó que su hermana, Yunhe, desapareció dentro del sistema de detención después de su arresto el 2002. Oficiales de prisión ahora niegan haber detenido a Yunhe.

China nunca aceptó una investigación independiente del sistema de trasplantes de órganos, y ha cambiado continuamente su explicación sobre la fuente de los trasplantes.

El régimen pasó de negar que usó órganos de prisioneros ejecutados, a admitir que hace unos años sí lo hizo. El funcionario de salud responsable de los trasplantes de órganos, Huang Jiefu, se comprometió luego, en 2013, a eliminar esa práctica.

Después de dejar el ministerio para dirigirse al comité de Donación de Órganos y Trasplantes de China, la organización de trasplantes oficial de más alto rango del país, Huang cambió su postura y dijo que el sistema actual de aprovisionamiento de órganos de prisioneros debería ser expandido, en lugar de retirado.

Los informes sobre sustracción de órganos en China ha incitado a algunos países, incluyendo Israel, Taiwan y Australia, a hacer cambios legislativos y regulatorios en torno a los ciudadanos que viajan a China por trasplantes o entrenan cirujanos de trasplantes chinos.

La sesión número 25 del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas comenzó el 4 de marzo en Ginebra.

Por Matthew Little – La Gran Época

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