Cao Cao: brillante y polémico estratega militar

DA CLICK PARA AMPLIAR LA IMAGEN
A pesar de que su astucia fue criticada por las normas morales, le ayudó a levantarse rápidamente de las turbulencias de su época marcada por guerras

 

Las llamas en el Palacio Real marcaron la caída del Imperio unificado de Han occidental en el año 189, cuando el conflicto entre funcionarios gubernamentales y eunucos, finalmente, alcanzara la culminación del derramamiento de sangre dentro de la corte real.

La guerra civil que ocurrió en las siguientes tres décadas, representó un nuevo escenario político en la historia china protagonizado por el hombre que tuvo el mando del ejército y controló el gobierno con el emperador como su marioneta.

Entre la multitud de jefes militares, Cao Cao se destacó como un astuto maestro político y militar con una visión audaz. Fue también un brillante poeta y, sin embargo, una figura muy controvertida a los ojos de los historiadores chinos.

A muy temprana edad, Cao Cao, ya había terminado de leer muchos clásicos de estrategia militar, entre ellos “El Arte de la Guerra”. Fue un adolescente moralista con imaginación ambiciosa que despreciaba a los pedantes, pero creía que un día él se elevaría y salvaría a China de la corrupción y el caos. Le gustaba ser amigo de adolescentes que compartían una visión similar.

No obstante, su ambición y falta de escrúpulos no fue favorecida por los estudiosos tradicionales, entre ellos su tío, por quien Cao Cao sentía rencor debido a los regaños de su padre por las constantes quejas que éste manifestaba sobre su comportamiento.

Un día, notó que su tío caminaba cerca y entonces Cao Cao fingió un ataque cardiaco. Luego, su tío se apresuró a informar de esto a su padre. El padre preocupado se dirigió al sitio del suceso, sólo para encontrar a Cao Cao haciendo ejercicios perfectamente normal.

Cuando se le preguntó, Cao Cao respondió: “nunca he tenido un ataque, pero sé que he perdido el favor de mi tío”. Desde este incidente, su padre dejó de creer en las palabras del tío respecto a Cao Cao.

A pesar de que su astucia fue criticada por las normas morales, cuando creció le ayudó a levantarse rápidamente de las turbulencias de su época marcada por guerras.

Tras servir como un funcionario militar de rango bajo, Cao Cao fue un fugitivo buscado después que falló en un intento de asesinato a un Canciller, un notorio tirano militar quien había tomado al emperador como rehén.

Una noche, mientras era hospedado por un amigo de su padre en su huida, escuchó el ruido de unos cuchillos afilándose. Alarmado, mató a toda la familia antes de enterarse que se preparaban para el sacrificio de un cerdo para agradarlo. Frente a la vergüenza, dijo textualmente el famoso “Yo más bien traicionaría al mundo antes de dejar que el mundo me traicionara”.

A los 35 años, Cao Cao formó un pequeño ejército sobre la base de alianzas de familia, amigos y recursos locales. Aunque sufrió muchas derrotas en sus primeras batallas, debido a su paso audaz y gracias a su excepcional liderazgo, consiguió formar un ejército creciente con disciplinas estrictas.

Trató imparcialmente a sus subordinados y aplicó disciplina para todo el mundo. Mientras tanto, adoptó una serie de medidas positivas para reasentar en el campo abandonado a los campesinos desplazados por la guerra y ponerlos bajo su protección, ordenó a su tropa ayudarlos en la agricultura. A cambio, estos campesinos proporcionarían alimentación fiable al ejército.

De Cao Cao se cuentan historias buenas y malas. Por ejemplo, se dice que él mismo se castigó ordenándole al juez militar que le cortara un mechón de su cabello en público después de que su caballo asustado se desvió en campos de trigo y pisoteó los cultivos. Sin embargo, otra anécdota relata que condenó, por el asesinato de su padre, a un gobernador de una ciudad. En su furia, ordenó una matanza brutal de la población entera por sus tropas.

Conocido como un juez sabio y capaz, promovió políticas para reclutar talentos independientemente de sus antecedentes familiares o conflictos personales. Muchos de sus generales inicialmente estaban sirviendo a sus rivales y, sin embargo, les dio gran confianza una vez que volvieron su lealtad hacia él.

También fue muy generoso y mostró gran respeto a talentosos generales aunque se negaran a servirle. Después de ganar batallas, Cao Cao recompensó usualmente a sus subordinados con todos los trofeos.

Por el año 207, Cao Cao había consolidado plenamente su posición principal en todo el norte de China con dos grandes logros. En primer lugar, manipuló al joven emperador como una marioneta para justificar su avance militar. En segundo lugar, derrotó a su mayor rival en el norte. Este tenía un ejército diez veces más grande, pero en la batalla de Guandu, adoptando una serie de tácticas militares aplicadas a una velocidad extraordinaria, su triunfo se convirtió en una leyenda en la historia militar de China.

Cao Cao no sólo demostró su capacidad militar, sino también su carisma de gran liderazgo. Después de ganar la batalla de Guandu, encontró en casa de su rival muchas cartas privadas de sus oficiales, dirigidas al enemigo. Cao Cao ordenó que todas estas cartas fueran quemadas en la Corte sin mirar ninguna de ellas y, famosamente, dijo: “Antes de esta feroz batalla, aún no sabía si podría sobrevivir, ¿cómo podría culpar a los demás por el deseo de salir?” Los oficiales se asombraron por su perdón y posteriormente se volvieron leales a él.

Durante los años de sus campañas militares en China, Cao Cao ganó la mayoría de las batallas. Pero sufrió una derrota masiva del ejército de coalición de otros dos líderes militares regionales en la batalla del “acantilado rojo”, que condujo a la formación de los Tres Reinos.

Después de retirarse hacia el norte, Cao Cao se centró en la recuperación de la economía y mejorar las condiciones de vida de las personas. Bajo su administración, el norte fue unificado y la prosperidad impulsada significativamente durante la agitación de las guerras.

Cao Cao fue titulado el duque de Wei y llamado un “Ministro capaz en períodos de caos”.

Por Wy Li – La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

 

Nos interesa tu opinión, deja tus comentarios

comentarios