Catástrofe ambiental en China

Catástrofe ambiental en China
“Los problemas ambientales son algunas de las principales consecuencias de un régimen unipartidario, corrupto e inhumano”, dice profesor universitario de Hong Kong.

El desarrollo industrial y urbano de China abusó de una forma tan amplia del medio ambiente, que la contaminación del aire, del agua y del suelo llega a niveles alarmantes. “La escala y la velocidad del problema no tiene precedentes en el mundo”, según Jennifer Turner, directora del Simposio sobre Medio ambiente en China en el Centro Wilson Woodrow. ¿Qué es lo que sabemos? ¿Qué podemos hacer?

‘Aeroapocalipsis’

La contaminación del aire en Beijing alcanzó niveles tan drásticos que una nueva palabra fue inventada para describirlo, “aeroapocalipsis”. La palabra se usa para hacer alusión a la alarmante contaminación del aire en Beijing y otras ciudades.

El nivel de PM2.5 (índice utilizado para referirse a las partículas más finas suspendidas en el aire, que pueden respirarse) alcanzó niveles superiores a 500 en enero de 2013, con altos índices recurrentes en 2014.

La ciudad cubierta por el smog experimentó una visibilidad tan reducida que tuvieron que interrumpirse las clases y los trabajos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) toma el nivel de PM2.5, partículas inferiores a 2,5 micrómetros de diámetro, como un indicador de sanidad, ya que estas partículas son capaces de penetrar en el torrente sanguíneo y alojarse en los pulmones, causando enfermedades respiratorias, cáncer y muchos otros problemas de salud. Valores seguros de exposición para el PM2.5 son de 10 microgramos por metro cúbico anualmente, y de 25 microgramos por metro cúbico durante períodos de 24 horas. Éstos índices se conocen como PM2.5 de 12 y 25 respectivamente.

Un informe de investigación publicado por la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái en febrero de 2013, posicionó a Beijing en segundo lugar con el peor medio ambiente de vida entre las 40 ciudades más grandes del mundo, según el Daily Mail. El estudio consideró a Beijing como “difícilmente adecuada” para la vida, debido a la contaminación del aire.

El smog es especialmente severo en las ciudades del norte de China durante la estación invernal, cuando a la contaminación del aire se le añade la quema de carbón. En octubre de 2013, la ciudad norteña de Harbin alcanzó un valor record en el índice PM2.5 de 1.000, con la visibilidad reducida a menos de 50 metros, según información suministrada por la agencia de protección medioambiental de China.

El desarrollo desenfrenado y su dependencia del carbón son la causa directa de la polución. China consume la mitad del carbón mundial, es el combustible de la segunda economía más grande del mundo.

El aire contaminado causó un gran daño a la salud humana. De acuerdo a un estudio, “2010, Carga Mundial de Enfermedad”, publicado en diciembre de 2013 en The Lancet, una revista médica Británica, la polución del aire produjo 1,2 millones de muertes prematuras en China en 2010, lo que representa alrededor del 40 por ciento mundial.

La polución del aire redujo la expectativa de vida en el norte de China a 5,5 años, de acuerdo a un estudio realizado por investigadores de China, Israel y Estados Unidos, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias el año pasado.

El aeroapocalipsis de China no solo ahoga sus ciudades, sino que también afecta a otros países gracias a la dispersión de largo alcance de los contaminantes. Alrededor de un 40 a un 60 por ciento de las partículas contaminantes en Japón provienen de China, dijo Hiroshi Tanimoto, del Instituto Nacional de Estudios Ambientales, al New York Times. El efecto en Corea es incluso peor. Las partículas contaminantes incluso atraviesan el Pacífico para perjudicar la costa occidental de Estados Unidos.

Este aeroapocalipsis va mano a mano con la emisión de gases de efecto invernadero, donde China ocupa uno de los primeros puestos de la lista, ayudando a acentuar el cambio climático y el calentamiento global.

Agua ‘demasiado peligrosa para tocar’

Si la contaminación del aire es bastante severa, la contaminación del agua es incluso más grave y difícil de solucionar, dice un informe de The Economist.

“Existen grandes porciones del suministro de agua urbana que no solo son peligrosas para tomar, son demasiado peligrosas para tocar”, dijo John Parker, editor global de The Economist, en una filmación. “Ni siquiera puedes bañarte con ella”.

Datos del gobierno chino de 2011, demuestran que más de la mitad de los mayores lagos y reservas de agua están demasiado contaminados para utilizarse. Las aguas subterráneas, que representan alrededor de un tercio de los recursos hídricos del país, están en condiciones similares. De las 4.700 estaciones de evaluación de calidad de aguas subterráneas, alrededor de un 60 por ciento arrojaron resultados de contaminación “relativamente malos” o peores.

Las plantas químicas, farmacéuticas y energéticas vuelcan sus desechos en cursos de agua, creando zonas muertas por donde fluyen. Un ejemplo notable es el río central de China, el Río Huai, declarado muerto por Elizabeth Economy en su reconocido libro de 2004 sobre el medio ambiente de China, “The River Runs Black”.

La contaminación del aire generó un aeroapocalipsis, y por su parte la contaminación del agua produjo incidentes que atrajeron la atención internacional: en 2007, el Lago Tai fue cubierto por una gruesa capa de algas verde-azuladas cancerígenas, en internet circularon imágenes de lo sucedido; el criticado incidente del año 2006, en el que el derrame de una industria química contaminó al Río Songhua al norte de China y el gobierno se encargó de ocultarlo; y muchos otros incidentes, que sin embargo, fueron poco informados.

Algunos de estos pueden ser tristemente surrealistas. Las aguas urbanas en la ciudad occidental de Wenzhou están tan contaminadas por residuos químicos que las sobras de un cigarrillo prendieron fuego a un sector de río, tal como informó el Daily Mail a principios de año. Esta no es la primera vez que un río se prende fuego, además en algunas imágenes pueden observarse aguas de color negro o rojo anaranjado; o presentar una capa de algas o peces muertos.

Un informe de Chinadialogue indicó que en 2012 más de la mitad de las ciudades chinas contaba con aguas de calidad pobre o peor. Ma Jun, un ambientalista que dirige una ONG ecológica con sede en Beijing, dijo a chinadialogue: “La lucha contra la contaminación del agua es un desafío tan serio y digno para las autoridades como la lucha contra la polución del aire… el agua contaminada representa un problema de sanidad aún mayor para unas 300 millones de personas que viven en áreas rurales”.

Tierra y alimentos contaminados

China Daily, un periódico en lengua inglesa publicado por el régimen chino, imprimió una editorial en la que afirmaba: “Los suelos contaminados con metales pesados están erosionando las bases de la seguridad alimenticia del país y se están convirtiendo en un inminente peligro para la salud pública”.

Cerca de un quinto de las granjas de china están contaminadas, según el Ministerio de Protección Ambiental y el Ministerio de Recursos de la Tierra de China. Elementos químicos como el cadmio, níquel, arsénico, plomo y mercurio envenenan el suelo y todos son vertidos al mismo a partir del agua de riego.

A principios de año, el Ministerio de Protección Ambiental admitió que existen alrededor de 450 “aldeas del cáncer” como consecuencia de la contaminación. Antes de eso, la contaminación del suelo y su amenaza a la salud y los alimentos recibieron poca atención de los medios y el gobierno chino mantuvo todo lo relacionado a la contaminación de la tierra como “secreto de estado”.

El cambio se originó, en parte, gracias a un escándalo reciente por contaminación con cadmio en arroz que paralizó la provincia de Hunan. De acuerdo a la revista financiera china Caijing, la ciudad de Guangzhou inspeccionó restaurantes locales y encontró niveles excesivos de cadmio en el 44,4 por ciento del arroz y productos relacionados. La mayoría provenía de la provincia de Hunan.

Según la revista New Century de Caixin, investigadores de la Academia de Ciencias de China y otras instituciones, ya habían reportado sobre contaminación con cadmio en 2009. Tomaron muestras en aproximadamente 100 campos de arroz cercanos a minas a lo largo de toda Hunan, y encontraron que el 65 por ciento de las muestras estaban por encima de los niveles seguros de cadmio. El arroz contaminado fue a los mercados locales y nacionales.

El sitio web de la OMS afirma: “El cadmio tiene efectos tóxicos sobre el riñón y sobre el sistema óseo y respiratorio”. Este tipo de metales pesados es lavado y arrastrado desde las minas e industrias químicas de Hunan.

Las nuevas aldeas del cáncer también se encuentran en el foco de atención, entre las cuales está Shuanqiao. China Youth informó que 26 personas en Shuanqiao murieron por envenenamiento con cadmio. Las muestras de suelo locales arrojaron niveles de cadmio 300 veces superiores a los permitidos y 509 pobladores de los 2.888 examinados dieron positivo en los análisis de envenenamiento. Los contaminantes provienen de la Planta Química Xianghe, de cuya contaminación los aldeanos vienen quejándose desde 2006. Este ejemplo es solo la punta del iceberg en lo referente a los envenenamientos por químicos en China.

Preocupante ‘guerra contra la contaminación’

Frente a una catastrófica contaminación ambiental, el gobierno chino se puso en alerta. El primer ministro Li Keqiang hizo un anuncio a principios de año en el Congreso Popular Nacional, “nos declaramos en guerra contra la contaminación” y agregó: “El smog afecta grandes porciones de China y la contaminación ambiental se convirtió en un problema mayor; es la luz roja de la naturaleza para advertirnos en contra de un modelo de desarrollo ineficiente y ciego”.

El gobierno Chino tiene planes para limpiar el medio ambiente. En septiembre de 2013, lanzaron un plan de 280.000 millones de dólares para purificar el aire y a principios de este año, anunciaron una inversión de 300 mil millones de dólares para hacer frente a la contaminación del agua. Sin embargo, los expertos no están seguros si con esto se podrá revertir la situación.

Lo que resulta preocupante es la persistente actitud del régimen de “luchar contra la naturaleza”, esto hizo que anteriores inversiones tengan un efecto limitado. En la guerra contra la naturaleza de Mao, las acciones draconianas en la agricultura destruyeron la estabilidad de los ecosistemas rurales. Con la búsqueda del desarrollo económico post-Mao lo único que triunfó fue la tendencia del pasado, alcanzándose niveles sin precedentes de contaminación del aire, agua y suelo a partir del crecimiento industrial y urbano.

Expertos sobre China piensan que la raíz de los problemas ambientales del país reside en el control totalitario del Partido Comunista, atrapado en la corrupción y la falta de responsabilidad política y de estado de derecho. Los incentivos políticos a funcionarios permitieron que la contaminación corriera sin frenos. Así como algunas fábricas contaminantes son cerradas, otras son abiertas.

“Los problemas ambientales son algunas de las principales consecuencias de un régimen unipartidario, corrupto e inhumano”, dijo Ahkok Wong, profesor universitario de Hong Kong, a la revista ROAR.

La contaminación ambiental se convirtió en una fuente de protestas y descontento en China y cada vez cobra más fuerza. En la década de los 90, ya se podían ver protestas por contaminación relacionadas con la pérdida de tierras. Desde el año 2000, manifestaciones a gran escala se expandieron a las ciudades, alzándose contra industrias y fábricas contaminantes. Según una encuesta de Pew, la mitad de las protestas en China del año 2013 tuvieron que ver con problemas ambientales.

A falta de cambios fundamentales en el sistema político, es difícil prever importantes mejoras medioambientales.

Gracias a Mao, quien borró la creencia tradicional china de la armonía entre los seres humanos y el cielo y al régimen comunista post-Mao que continuó favoreciendo el desarrollo en detrimento del medio ambiente, las bases morales del pueblo se estropearon, realzándose la corrupción y el desprecio por los demás y el ambiente.

Sin la reconstrucción de un sistema moral, el medio ambiente chino seguirá sufriendo, al igual que su pueblo.

Hong Jiang es profesor asociado y director del departamento de geografía de la Universidad de Hawái en Manoa. Se especializa en la cultura y el medio ambiente de China.

Por Hong Jiang. La Gran Epoca

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