Tu cerebro se encoge pero puedes revertirlo

(Vladgrin/iStock; editado por La Gran Época)

Todo el mundo experimenta la contracción del cerebro a medida que envejece, a veces comienza tan pronto como a la edad de los 30, pero por lo general después de los 40 años.

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 La meditación no es sólo acerca de ser “zen” o algo ideológico. Tiene impactos físicos en el cerebro y por lo tanto un gran potencial en la prevención de enfermedades del cerebro. He aquí un vistazo a cambios cerebrales debido a la meditación, ya que han sido observados en diversos estudios en los últimos años.

Detenga el encogimiento de su cerebro

Todo el mundo experimenta la contracción del cerebro a medida que envejece, a veces comienza tan pronto como a la edad de los 30, pero por lo general después de los 40 años. Al final de su vida, el volumen de su tejido cerebral probablemente será similar a la de un niño de 7-años de edad. Una mayor tasa de contracción puede contribuir a la demencia, muerte prematura, depresión, riesgo de accidente cerebrovascular, y más.

La meditación no sólo fortalece la materia gris, sino también refuerza

la materia blanca (una red que se conecta con la materia gris)

El neuro científico Richard Davidson probó en los más avanzados monjes de Dalai Lama, cada uno con 15 a 40 años en la práctica de meditación. En su estudio de 2004, se encontró que la meditación podría prevenir la pérdida de materia gris en el cerebro. La pérdida de materia gris tiene un impacto en muchas de las funciones mentales, como el control de las emociones, impulsos, pensamientos y movimientos.

Un estudio de 2011 en la Universidad de California-Los Ángeles también encontró que la meditación podría disminuir la contracción del cerebro debido al envejecimiento. Eileen Lüders, quien dirigió el estudio, dijo en un comunicado de prensa: “Si la meditación se practica regularmente y durante años, puede reducir la velocidad relacionada con el envejecimiento atrofia cerebral, tal vez por un efecto positivo en el sistema inmunológico”.

Ella considera, sin embargo, que sus resultados pueden tener una explicación alternativa: Tal vez las personas que optan meditar ya tienen cerebros ligeramente diferentes de aquellos que no eligen meditar.

Mantenga conectados todos sus cables

La meditación no sólo fortalece a la materia gris, sino también refuerza a la materia blanca (una red que se conecta con la materia gris). En la Universidad de California el artículo Davis describe a la sustancia blanca: “[Si el cerebro] fuera una red de ordenadores, la materia gris, una… porción que contiene células nerviosas y capilares, serían los ordenadores y la sustancia blanca sería los cables”.

Si la meditación se practica regularmente y durante años, puede

reducir la velocidad relacionada con el envejecimiento atrofia cerebral,

tal vez por un efecto positivo en el sistema inmunológico

Luders, dijo: “Nuestros resultados sugieren que los meditadores a largo plazo tienen fibras de materia blanca que son, o más numerosas, más densas o más aisladas en todo el cerebro. … También encontramos que la edad normal relacionada con la disminución de tejido de materia blanca, es reducida considerablemente en practicantes de activa meditación”.

Emita ondas gamma

Además de prevenir la contracción del cerebro, la meditación puede ayudarles a emitir un nivel sobrenatural de ondas gamma.

Las ondas gamma son descritas como “algunas de la más alta frecuencia y más importantes ondas eléctricas cerebrales”. La producción de ondas gamma requiere de miles de células nerviosas para al unísono actuar a velocidades extremadamente altas.

Davidson en su estudio encontró que algunos de los monjes producen la actividad de ondas gamma más potentes y de mayor amplitud que en cualquier caso documentado en la historia. El movimiento de las ondas también fue mucho mejor organizado que el movimiento de las ondas producidas por los voluntarios de prueba que no meditaron.

En 2012, los neuro científicos de la Universidad de Wisconsin adjuntaron 256 sensores en el cráneo del monje tibetano Matthieu Ricard. Encontraron que mientras meditaba usando compasión, también emitía rayos gamma a un nivel que se disparó por las nubes, según el sitio web del Smithsonian Mag.

Fortalezca las partes del cerebro relacionadas con la felicidad y tranquilidad

Ricard ha sido apodado “el hombre más feliz del mundo”. Los investigadores podrían decir mirando a la actividad en diferentes partes de su cerebro, que tiene “una forma anormal de gran capacidad para la felicidad y una menor propensión hacia lo negativo”, según el Smithsonian. El estudio encontró efectos similares, aunque no tan pronunciados, incluso en personas que sólo meditaron durante 20 minutos diarios a lo largo de tres semanas.

Los investigadores del Hospital General de Massachusetts (MGH), la Universidad de Massachusetts y la Universidad alemana Giessen, en 2011 publicaron un estudio que muestra la tranquilidad experimentada por los meditadores y de como se refleja en el cerebro.

Sara Lazar, Ph.D. De MGH, dijo en un comunicado de prensa, que el estudio demuestra cambios en la estructura del cerebro en consonancia con mejoras experimentadas por los participantes, como “una sensación de tranquilidad”.

A lo largo de ocho semanas, Lazar observó que la concentración de materia gris se cambió en las regiones del cerebro asociadas con el aprendizaje, memoria, emociones, procesamiento autorreferencial, y la toma de perspectiva.

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Por Tara MacIsaac – La Gran Época

Redacción Radio SOH

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