China libera al Premio Nobel de la Paz Liu Xiaobo

El premio Nobel de la Paz y disidente chino, Liu Xiaobo, ha sido puesto en libertad por razones médicas tras serle diagnosticado un cáncer de hígado terminal, según confirmó hoy su abogado a varios medios hongkoneses.

Liu Xiaobao

“He oído que su cáncer de hígado está en la etapa terminal y que está en libertad por razones médicas y para ser tratado en un hospital. La noticia se la dieron a su hermano, Liu Xiaoxuan, que lo ha verificado”, aseguró el letrado de Liu, Mo Shaoping, al diario Apple Daily.

Según dijo por teléfono al periódico South China Morning Post, Liu recibió el diagnóstico el pasado 23 de mayo. Tras ser aprobada su solicitud para recibir tratamiento médico fuera de la prisión, está ingresado en un hospital de Shenyang, en la provincia norteña de Lianoing, y no planea tratar de recibir atención médica en el extranjero.

Además de poeta, Liu, de 61 años, es un reconocido activista a favor de los derechos humanos en China desde que participara en las manifestaciones prodemocráticas de Tiananmen en 1989. En aquella época, este doctor en literatura china se hizo famoso por sus ardientes discursos frente a grandes grupos de gente y por su papel en la huelga de hambre organizada días antes de que los tanques y los soldados del Ejército de Liberación Popular irrumpieran a tiros en la simbólica plaza. Por su implicación en los hechos, Liu pasó 21 meses en prisión, el primero de los varios periodos que ha pasado entre rejas por su lucha por los derechos humanos.

El último de esos arrestos se produjo en 2008 tras firmar, junto a otros 300 intelectuales, el manifiesto político “Carta 08”, un texto que pedía la entrada en vigor en China de derechos constitucionales como la libertad de prensa, de expresión o el pluripartidismo.

Condenado en 2009 a 11 años de cárcel por “incitar a la subversión del poder del Estado”, Liu que aún le quedaban tres años para cumplir su pena- recibió el premio Nobel de la Paz un año más tarde por su “larga y no violenta lucha a favor de los derechos fundamentales en China” y convertirse en “el símbolo más destacado de esa lucha”.

La concesión de este premio, que no pudo recoger en persona, enfureció a Pekín y llevó a la ruptura de relaciones entre Noruega y China, unos lazos que no fueron reestablecidos hasta diciembre del año pasado.

Mo también dijo que algunos familiares de Liu pudieron ir hace diez días a visitarle al hospital y que entonces se encontraba en “estado estable”. De momento, la familia descarta buscar atención médica para él en el extranjero.Por su parte, la mujer del Nobel, Liu Xia, se halla bajo arresto domiciliario desde que su marido recibió el premio en 2010 y sufre depresión a causa de su aislamiento. Pese a que lleva casi siete años recluida, nunca ha sido acusada formalmente de ningún crimen.

Las autoridades chinas deben asegurarse de inmediato de que Liu Xiaobo reciba la atención médica adecuada y que, tanto él como el resto de encarcelados por ejercer sus derechos humanos, sean liberados de inmediato y sin condiciones”, declaró Amnistía Internacional en un comunicado al poco de conocerse la noticia. La organización también hizo un llamamiento para que se levanten todas las restricciones que pesan sobre su mujer para que pueda reunirse con su esposo lo antes posible.

Son palabras similares a las pronunciadas por otras entidades como Human Rights Watch. Como dijo su directora para China, Sophie Richardson, “que Liu haya sido puesto en libertad es una buena noticia; que lo hayan hecho porque se encuentra enfermo en fase terminal es desolador. Nunca tuvo que ser condenado a prisión porque, para empezar, todo el mundo en China tiene libertad de expresión”.

Para Richardson, el hecho de que hayan detenido arbitrariamente a la mujer de Liu todo este tiempo “demuestra lo calculada que sigue siendo la brutalidad de Pekín. Todas las autoridades responsables por los abusos contra esta pareja en la última década deberían rendir cuentas”, añadió.

El año pasado, en un esfuerzo por atraer atención sobre su caso, el Senado estadounidense votó por cambiar el nombre de la dirección donde se encuentra la embajada china en Washington por el de plaza Liu Xiaobo, un proyecto que a la postre fue vetado por el presidente, Barack Obama. Según la base de datos del Congreso de EEUU, China retiene a más de 1.400 disidentes políticos en la cárcel, aunque sospechan que el número es mayor dado que la información sobre temas considerados sensibles por el Partido Comunista chino está fuertemente censurada.

Desde que el presidente chino, Xi Jinping, llegó al poder en 2012, las autoridades han emprendido una dura campaña contra la sociedad civil y todo aquel colectivo que consideran que puede cuestionar su poder, incluyendo feministas, abogados de derechos humanos, activistas laborales y editores de libros.

 

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