China no dejará de utilizar órganos de prisioneros para trasplantes, afirma alto funcionario

(Screenshot/CCTV)

Tanto la Sociedad de Trasplantes como la Organización Mundial de la Salud prohíben el uso de órganos de prisioneros ejecutados debido a que sostienen que puede no haber un consentimiento verdadero por parte de un prisionero al borde de la muerte.

Wang Haibo, un vocero no oficial sobre las políticas de trasplante de órganos de China, recientemente contó a una reconocida periodista alemana que el régimen chino no tiene intención de anunciar un programa para terminar con el uso de órganos de prisioneros ejecutados.

“La pregunta es: ¿Cuándo podrá China resolver el problema de la escasez de donantes de órganos?” “Desearía que pudiera solucionarse mañana, pero requiere de un proceso”, dijo Wang en un programa de radio de ARD, una importante emisora alemana.

“Muchas cosas están más allá de nuestro control”, agregó. “Por lo tanto, no podemos anunciar ningún tipo de plan”.

La periodista, Ruth Kirchner, dijo que Wang accedió a la entrevista “luego de una larga vacilación, porque la donación de órganos vinculada a la pena de muerte es un tema delicado en China”.

Wang, director del Centro de Investigación del Sistema de Respuesta de Trasplante de Órganos de China, perteneciente al Ministerio de Salud, no dijo cuántos órganos provienen de prisioneros ejecutados. Algunos grupos de investigación externos estiman que hay 4.000 ejecuciones por año, aunque solo una poción tendría órganos aptos para trasplante.

Una de las mayores disputas que los grupos médicos occidentales tienen con las autoridades chinas se relaciona con la práctica de sustracción de órganos a prisioneros ejecutados.

En la forma en que las autoridades chinas suelen mencionarlo, el término se refiere a criminales sentenciados a muerte cuyos órganos se sustraen después de la ejecución y, al menos en teoría, ellos y sus familias firmaron un consentimiento. Las familias también tienen derecho a una compensación por haber aceptado la sustracción de órganos.

Tanto la Sociedad de Trasplantes como la Organización Mundial de la Salud prohíben el uso de órganos de prisioneros ejecutados debido a que sostienen que puede no haber un consentimiento verdadero por parte de un prisionero al borde de la muerte.

Muchos investigadores también señalan una fuente de órganos más siniestra: los que provienen de prisioneros de conciencia, que no fueron formalmente sentenciados a muerte en ningún tribunal ni por ningún crimen, pero que fueron detenidos arbitrariamente, se les hicieron análisis de sangre y fueron asesinados por sus órganos cuando fue requerido.

En 2006 y 2007 comenzaron a emerger informes sobre la sustracción de órganos generalizada a practicantes de Falun Gong, una disciplina espiritual fuertemente perseguida por el régimen chino. Se desconoce el grado al que esta práctica persiste en la actualidad debido a la falta de transparencia en los datos de China y a que la persecución se realiza en secreto.

Esta es la segunda vez que un funcionario chino de alto rango relacionado con los trasplantes comenta abiertamente lo que pareciera ser una nueva postura pública oficial sobre el uso de órganos de prisioneros.

En marzo, el ex viceministro de Salud chino, Huang Jiefu, dijo que los hospitales y las autoridades judiciales deben estar en contacto a fin de contar con fuentes de órganos para trasplantes.

Estas nuevas declaraciones marcan un quiebre con respecto al punto de vista oficial previamente aceptado y declarado. Durante los últimos seis años, y en particular durante los últimos dos, el régimen chino prometió cambiar el sistema a uno de exclusivamente donaciones voluntarias y en muchas ocasiones prometió que gradualmente iba a dejar de utilizar órganos de prisioneros.

En una entrevista con la Organización Mundial de la Salud en 2012, el mismo Wang afirmó este cambio de política en China. “Si bien no podemos negar el derecho de los prisioneros ejecutados a donar sus órganos, un sistema de trasplante dependiente de los órganos de prisioneros condenados a muerte no es ético ni sostenible”, dijo. “Ahora hay un consenso en la comunidad del trasplante de China de que el nuevo sistema eliminará la dependencia a los órganos de presos ejecutados”.

Pero evidentemente eso ya no es así, para la consternación de los funcionarios internacionales de trasplante que hace años practican una diplomacia discreta con China en un esfuerzo por revertir las cosas.

Una carta de dos grandes organizaciones médicas internacionales, incluyendo la Sociedad de Trasplantes, afirma que la práctica china de tomar órganos de prisioneros ejecutados es “despreciada por la comunidad internacional”.

Por Matthew Robertson – La Gran Época

redacción@sohnetwork.com

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