Muchos comentarios han surgido en la reciente conferencia sobre la lucha contra el tráfico de órganos y el turismo de trasplantes organizada por la Pontificia Academia de Ciencias en el Vaticano.

Doctor Huang Jiefu

La profesora Maria F. Singh con doctorado en medicina de Médicos Contra la Sustracción Forzada de Órganos (DAFOH) señala que el participante el doctor Huang Jiefu de China:

“Violó los principios éticos que rigen la Asociación Médica Mundial, la Organización Mundial de la Salud, las Naciones Unidas, la Sociedad de Trasplantes y la Declaración de Estambul. Como funcionario de alto rango del Partido Comunista Chino (PCCh) y cirujano de trasplante de hígado, diseñó e implementó un vasto sistema de sustracción de órganos sancionado por el estado de prisioneros ejecutados y prisioneros de conciencia en toda China. Admite que prácticamente todos los órganos trasplantados hasta hace poco son de prisioneros ejecutados y … que él mismo estaba personalmente involucrado en esta práctica trasplantando más de 500 hígados durante años en los que no había donantes voluntarios de órganos.

Cualquier persona que espera una nueva ley de trasplantes en China debe reconocer que cualquier noción de “ley” china es ficticia. Clive Ansley de Canadá, quien practicó el derecho en Shanghai durante 14 años hasta mediados de los años 2000, dice:

China es un estado policial brutal … Nuestra posición se basa en pruebas irrefutables de lo que realmente está sucediendo … podemos probar las estadísticas sobre los trasplantes reales llevados a cabo; podemos probar que estos números son totalmente irreconciliables con las fuentes disponibles, en ausencia de asesinatos masivos perpetrados contra presos de conciencia. Sólo nos interesa la evidencia de lo que realmente está sucediendo; sólo tenemos un interés pasajero en el contenido de la legislación china que trata de empapelar la realidad y no tenemos ningún interés en las falsedades palpables de Huang Jiefu”.

Como portavoz de la red de trasplantes de órganos de China, Huang está impedido para proporcionar un relato honesto sobre la fuente de los órganos para el trasplante. Al invitarlo, el Vaticano estaba apoyando implícitamente una adquisición de órganos que se lleva a cabo por medio del asesinato a gran escala en China desde al menos el 2001. El tráfico de órganos hoy es sin duda un flagelo internacional del mercado negro, pero parece que sólo en China se mata a ciudadanos inocentes por sus órganos algo efectuado por el gobierno y sus agentes.

Anteriormente, el Vaticano experimentó una historia profundamente problemática al confrontar el holocausto mientras estaba ocurriendo hasta el año 1945. No debería ahora hacer la vista gorda a evidencias convincentes de asesinatos masivos de inocentes ocurridos en toda China. El Papa Francisco no debe ser criticado por lo ocurrido. Su santidad ha denominado “el comercio de seres humanos, una forma moderna de esclavitud”. También se abstuvo de asistir a la conferencia en el Vaticano.

La Coalición Internacional para acabar con el robo de órganos en China pidió infructuosamente que la presencia de Huang se balanceara con evidencias sobre la sustracción de órganos pasadas y actuales en China de presos de conciencia, quienes son asesinados expresamente con el propósito de sustraer sus órganos, en lugar de a los criminales condenados a muerte. Estos incluyen uigures, tibetanos, practicantes de Falun Gong y algunos cristianos, quienes están detenidos en campos de trabajo chinos y están inhumanamente sujetos a una rápida ejecución por sus órganos.

Huang afirmó que China dejaría de usar órganos de prisioneros ejecutados a partir del 1 de enero de 2015, pero el régimen chino no ha creado nuevas órdenes que prohíban el uso de tales órganos. Tampoco ha reconocido el uso de los órganos de presos de conciencia.

Una detallada “actualización” publicada el pasado mes de junio cita pruebas de numerosas fuentes para documentar las prácticas actuales y estima que el volumen actual de trasplantes en China excede por mucho el número de personas sujetas a la pena de muerte o el número de donantes voluntarios.

Se ha expresado confianza en los resultados de la “actualización”. El Congreso de Estados Unidos aprobó la Resolución 343 de la Cámara de Representantes condenando la práctica. Del mismo modo, el Parlamento Europeo celebró audiencias y aprobó diversas resoluciones, en particular la Declaración Escrita 0048/2016. El parlamento británico celebró audiencias sobre el tema y la Comisión de Derechos Humanos del Partido Conservador también elaboró un informe que documenta la práctica.

Zheng Shusen, un cirujano de hígado en el Primer Hospital Afiliado de la Universidad de Zhejiang, hace una presentación en una conferencia de trasplante de hígado en Chengdu, provincia de Sichuan, el 21 de noviembre de 2015. (haodf.com)

La supuesta reforma del sistema de trasplantes de China está respaldada únicamente por las promesas hechas por Huang Jiefu, las cuales se toman para representar la política estatal. Pero sin un marco reglamentario o estatutario que prohíba el uso de órganos de prisioneros y sin castigo o responsabilidad por aquellos que han participado en tales conductas homicidas, estas afirmaciones son apenas creíbles.

La conferencia debería haber considerado la difícil situación de los prisioneros encarcelados en China quienes son tratados como bancos de órganos humanos sacrificables. No hay pruebas de que esta práctica haya cesado en China. Por el contrario, hay mucha evidencia de sitios web oficiales en China de que aún continúa. A los funcionarios de China no se les debería dar la prestigiosa plataforma de la Pontificia Academia de Ciencias para difundir información errónea sobre la reforma en China.

David Kilgour, abogado de profesión, sirvió en la Cámara de los Comunes de Canadá durante casi 27 años. En el gabinete de Jean Chrétien, fue secretario de estado (para África y América Latina) y secretario de Estado (para Asia-Pacífico). Es autor de varios libros y coautor con David Matas de “Cosecha sangrienta: El asesinato de practicantes de Falun Gong por sus órganos”.

Por David Kilgour

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