Continúa la búsqueda de vida extraterrestre pero ¿debería seguir? (Parte 1)

El universo está lleno de misterios que desafían nuestro conocimiento actual. En “Más allá de la Ciencia” La Gran Época recoge historias sobre estos extraños fenómenos que estimulan la imaginación y previamente abren a posibilidades inimaginables. ¿Son verdad? Usted lo decide.

La búsqueda de vida extraterrestre continúa. Sin embargo, encontrarla podría no sólo ser muy difícil con nuestro nivel actual de tecnología, sino que también podría cambiar radicalmente la forma en que vivimos, o la forma de vida de los ET que encontremos.

Si nos encontramos con microbios alienígenos en la superficie de Marte, o sobre otro mundo lejano, o si nos ponemos en contacto con una distante civilización avanzada, nuestra ciencia, sin duda, podría desarrollarse mucho y nuestra comprensión del universo  podría mejorar drásticamente.

La primera pregunta a considerar es, si al menos ¿existe vida ahí fuera para contactar?

La respuesta más probable es, “sí”, de acuerdo con la ecuación de Drake. La Ecuación de Drake fue presentada por primera vez por el Dr. Frank Drake en 1961. Drake fue uno de los pioneros en la búsqueda de vida extraterrestre; estudió radioastronomía en Harvard y ocupó varios cargos en ese campo, incluyendo el trabajo para el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA; asimismo trabajó como profesor en la Universidad de Cornell y como director del Observatorio de Arecibo en Puerto Rico. Drake utilizó una fórmula relativamente simple para predecir el número de civilizaciones tecnológicamente avanzadas en nuestra galaxia.

La ecuación de Drake es: “N = R* x fp x ne x fl x fi x fc x L”

N = Número de civilizaciones en la galaxia de la Vía Láctea que podrían tener emisiones electromagnéticas detectables.

R* = Tasa de formación de estrellas adecuadas para el desarrollo de vida inteligente.

fp = Fracción de esas estrellas con sistemas planetarios.

ne = Número de planetas por sistema solar con un medio ambiente adecuado para la vida.

fl = Fracción de planetas adecuados en los que podría aparecer vida real.

fi = Fracción de planetas portadores de vida en los que podría surgir vida inteligente.

fc = Fracción de civilizaciones que podrían desarrollar una tecnología que emita señales detectables de su existencia en el espacio.

L = Longitud de tiempo en que tales civilizaciones podrían emitir señales detectables en el espacio.

Por supuesto, es muy teórico, ya que no sabemos los valores reales de los factores considerados. Pero la respuesta a la que llegó Drake con sus estimaciones es que en la actualidad podrían existir alrededor de 50.000 civilizaciones inteligentes que podrían estar emitiendo señales al espacio. Este puede parecer un número enorme, pero  considerando la inmensidad del espacio y la probabilidad de que nuestra civilización capte esa señal, existe solo una probabilidad de uno en un millón de estrellas, de tener una civilización detectable orbitándonos. Por lo tanto, es como una aguja en un muy,  muy gran pajar para esta organización de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) de la cual Drake es presidente emérito.

En la siguiente pregunta nos plantearíamos si: ¿Está lista la humanidad para ponerse en contacto con la vida extraterrestre, ya se trate de microbios o de una civilización avanzada?

Un aspecto a considerar sería la posible contaminación de un modo u otro, entre la vida terrestre y la extraterrestre. ¿Podrían nuestras guerras, hambrunas, corrupción política, enfermedades y contaminación ambiental, impactar sobre una civilización extraterrestre que posiblemente sea más impoluta?

Hemos contaminado casi todos los cuerpos de agua dulce en la Tierra, también el suelo y la atmósfera. Resulta difícil de creer que pudiéramos contaminar la inmensidad del espacio exterior, pero la NASA está rastreando 500.000 piezas de “basura espacial” que viajan a una velocidad de hasta 28 mil km por hora. En 1996, un satélite francés fue golpeado y dañado por los escombros de un cohete francés que explotó una década antes. En 2009, un satélite ruso inactivo chocó contra un satélite comercial estadounidense en funcionamiento. Este choque agregó alrededor de más de 2.000 piezas de escombros a la pila de basura. En 2007, China comenzó a probar la tecnología de misiles anti-satélites. Se destruyó un satélite meteorológico caduco añadiendo más de las 3.000 piezas de basura. Más de 20.000 piezas de estas son más grandes que una pelota de béisbol y algunas son tan pequeños que no pueden ser rastreadas.

Si esta es la forma en que tratamos a nuestro propio planeta y al espacio que lo rodea, tal vez sería mejor no presentarnos ante los extraterrestres.

Por otra parte, nuestra posición podría ir de mal en peor si la vida extraterrestre contamina aún más a nuestro mundo. Hemos visto cómo una especie invasora puede dañar a un ecosistema. La vida de los otros mundos implica el mismo riesgo.

Nuestra exploración espacial está parcialmente motivada por la búsqueda de recursos, y los extraterrestres podrían tener las mismas motivaciones. Si encontramos vida inteligente tal vez es mejor no atraer potencialmente la atención mezquina hacia nosotros mismos y hacia nuestros recursos.

En el documental de Discovery, “En el universo con Stephen Hawking”, Hawking imagina la posibilidad de extraterrestres nómadas avanzando en barcos gigantes que buscan conquistar y colonizar cualquier planeta de los que  pueda llegar a sacar provecho.

“Sólo tenemos que mirarnos a nosotros mismos para ver cómo la vida inteligente podría convertirse en algo que no querríamos conocer”. Él compara la visita de ET con la de Colón en el descubrimiento del Nuevo Mundo, “que  no resultó  muy buena para los nativos americanos”.

Estemos listos o no, la búsqueda ya se inició y podemos encontrar un extraterrestre en cualquier momento. SETI desde 1984 ha estado trabajando duro para intentar ponerse en contacto, o encontrar transmisiones de vida inteligente extraterrestre. El astro móvil “Curiosity” de la NASA, no está buscando exclusivamente vida en Marte, sino que fue diseñado para evaluar la “habitabilidad” de Marte, según la NASA.

Muchos científicos desean hacer contacto y ampliar el ámbito de la ciencia. Incluso  instituciones religiosas han hablado de este tema. En 2008, el jefe de astronomía del Vaticano dijo que la creencia en los extraterrestres no contradice la fe en Dios. Por otra parte, el Director del Observatorio del Vaticano, reverendo José Gabriel Funes, dijo que la inmensidad del universo significa que es posible que pueda haber vida fuera de la Tierra, incluso vida inteligente.

Filosóficamente hablando, es difícil decir cómo reaccionarían las diferentes culturas de la Tierra ante la noticia de vida existente en otros lugares, a pesar de las positivas posturas de las agencias del gobierno de Estados Unidos y del Vaticano.

Teniendo en cuenta nuestra violenta historia, ¿podríamos estar ante un futuro de guerra interestelar?  Una vez que se realice el contacto, ¿vamos a tener el control de cómo se desarrolle?, o ¿podrían las consecuencias negativas aparecer antes de que tengamos tiempo de prevenirlas?

Próximamente: “Continúa la búsqueda de vida extraterrestre pero ¿debería seguir? (Parte 2: por qué debería)”

El universo está lleno de misterios que desafían nuestro conocimiento actual. En “Más allá de la ciencia” La Gran Época recoge historias sobre estos extraños fenómenos que estimulan la imaginación y abren previamente a inimaginables posibilidades. ¿Son verdad? Usted decide.

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Por Paul Darin – La Gran Época

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