Controversia por los Institutos Confucio en EEUU

WASHINGTON- Desde 2005, el gobierno chino ha estado financiando Institutos Confucio (CI) en Estados Unidos, una empresa multimillonaria. Por ejemplo, dio cuatro millones de dólares a la Universidad de Stanford como regalo único. ¿Qué hay detrás de la generosidad? ¿El régimen chino sólo quiere promover la cultura china o hay algo más insidioso en sus intenciones?

Para abordar esta cuestión, la Asociación Nacional de Investigadores (NAS) encargó un informe publicado en abril, “Subcontratado a China: Los Institutos Confucio y el Blando Poder en la Educación Superior Americana”. NAS, que consiste principalmente de profesores universitarios actuales o antiguos, se describe como una asociación independiente que busca fomentar “la libertad intelectual y la excelencia académica en la educación superior americana”.

La autora del informe, Rachelle Peterson, presentó sus hallazgos en un evento organizado por la Alianza por la Defensa de la Libertad el 26 de abril.

En los últimos años, los profesores de las universidades que albergan a los Institutos Confucio a menudo expresan preocupaciones de cómo el Instituto Confucio en la universidad fue establecido en secreto y está más allá del control de la facultad y compite con su programa de lenguaje moderno. También es razonable preguntar sobre los costos intelectuales de un acuerdo que otorga una autoridad significativa a una parte que está fuera de la universidad.

La Universidad de Chicago en 2014 cerró su Instituto después de cinco años, seguido por la Universidad de Pensilvania. Varios eruditos de China han escrito libros y artículos críticos del programa. La facultad de la Universidad de Chicago se opuso a un equipo que hacía la contratación externa de personal y formación de profesores. La facultad tampoco se sentía cómoda con los vínculos de la universidad con Hanban, una agencia del régimen comunista chino y con las restricciones a la libertad de expresión y creencias que cabe esperarse por parte del régimen chino.

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Para entender mejor el papel de los Institutos Confucio en la educación superior estadounidense, Peterson, que es director de Proyectos de Investigación en NAS, examinó 12 Institutos Confucio, dos en Nueva Jersey y 10 en Nueva York. Fue un desafío realizar la investigación. La mayoría de los CI’s que estudió no fueron muy comunicativos y en algunos casos, muy hostiles a su investigación.

Después de la discusión del informe, se mostró el estreno estadounidense del documental “En el nombre de Confucio”. Cuenta la historia personal de la ex profesora de mandarín del CI y practicante de Falun Gong Sonia Zhao. Ella expuso secretos del programa CI que condujeron al primer cierre de un Instituto Confucio en Norteamérica. La película también describe escenas polémicas tomadas en la junta escolar más grande de Canadá, el Toronto District School Board (TDSB), al debatir el programa del CI. También se mostraron las bulliciosas protestas públicas en Canadá que estaban a favor y en contra de los IC.

Los Instituto Confucio (CI) siguen creciendo

El programa de CI se gestiona dentro de una agencia del Ministerio de Educación de China: La Oficina Internacional del Consejo de Idiomas Chino, generalmente llamada Hanban. Opera 103 Institutos Confucio en Estados Unidos, casi en todas las universidades. Además, opera salas de clases Confucio (CC) en 501 escuelas primarias y secundarias en Estados Unidos. Estas 604 entidades son el mayor número de cualquier nación, y representan el 38 por ciento de los 1.579 ICs y CCs de China en todo el mundo. Los 501 CC de EE.UU. representan casi la mitad (47 por ciento) de todos los CCs en todo el mundo. Otros países que tienen un alto número de estos institutos de educación son el Reino Unido, Australia, Italia, Corea del Sur, Tailandia, Alemania, Rusia, Japón y Francia.

La inversión extranjera de China en ICs y CCs está creciendo. En Estados Unidos, el número aumentó 35 por ciento en el último año.

Censura

Peterson encontró que los profesores chinos se sentían presionados para evitar ciertos temas censurados en China, como la masacre en la plaza de Tiananmen, el Tíbet, Taiwán, Falun Gong y las críticas a la legitimidad del Partido Comunista. Los profesores dentro de los institutos de Confucio, que son contratados, pagados por, e informan a Hanban carecen de libertad académica, afirma Peterson. Incluso trabajando en Estados Unidos, pueden ser destituidos por violar la ley china, como por ejemplo utilizar el habla para censurar a China.

Algunos instructores de CI le dijeron a Peterson que si el tema de la Plaza de Tiananmen aparecía, ellos describirían en su lugar su bella arquitectura.

Doris Liu, directora y productora de “En el nombre de Confucio”, dijo que la Universidad McMaster le dijo a una estudiante tibetana que no mostrara una bandera tibetana para representar su identidad en una actividad anual para celebrar las diferentes nacionalidades en el campus. Liu determinó que la petición provenía del director del CI, quien pidió al coordinador de actividades que le dijera a la estudiante tibetana que no mostrara la bandera tibetana.

Peterson escribió que testigos locales en la Universidad Estatal de Carolina del Norte dijeron que el Instituto Confucio fue responsable de rescindir una invitación al Dalai Lama para hablar en el campus en 2009.

Rachelle Peterson, directora de Proyectos de Investigación, de la Asociación Nacional de Investigadores, discute su informe, Subcontratado a China, "en la Alianza por la Defensa de la Libertad, el 26 de abril. (Gary Feuerberg / La Gran Época)
Rachelle Peterson, directora de Proyectos de Investigación, de la Asociación Nacional de Investigadores, discute su informe, Subcontratado a China, “en la Alianza por la Defensa de la Libertad, el 26 de abril. (Gary Feuerberg / The Epoch times)

En 2008, la Universidad de Tel Aviv cerró una exhibición estudiantil sobre el tratamiento de los practicantes de Falun Gong en China. Los estudiantes demandaron y la corte encontró que la universidad actuó bajo presión de un decano que temía herir al Instituto Confucio (CI) de la universidad.

Algunos profesores estadounidenses le dijeron a Peterson que se sentían presionados a autocensurarse. Un buen ejemplo de la forma en que funciona la autocensura fue dado por Julie Wang, de la Binghamton University’s Asian and Asian American Studies Librarian.

Hanban proporcionó una gran exhibición de trajes de ópera china que fueron alojados en cajas de madera con puertas de cristal. Wang, que nació en China, identificó inicialmente la exhibición en las pancartas como trajes y suministros para la “Ópera de Pekín”, que es el término histórico original y sigue siendo la terminología preferida. Señala que la Ópera Nacional de Pekín todavía utiliza “Ópera de Pekín”.

Pero el Instituto Confucio insistió en “Ópera de Beijing”, el término preferido por Hanban. Se llegó a un acuerdo para utilizar “Beijing (Peking) Opera”.

La lección que aprendió en este episodio y otros fue evitar conflictos: “Me censuré a mí misma”, dijo, señalando que la facultad universitaria trabaja regularmente con Hanban y que no quería “incomodarlos” a ellos.

Discriminación en la contratación

En 2011, Sonia Zhao, que era instructora en el Instituto Confucio de la Universidad McMaster, dijo a las autoridades de McMaster que fue forzada a firmar el contrato de Hanban el cual no permite emplear a practicantes de Falun Gong.

En el momento en que se le presentó el contrato, era demasiado tarde para retroceder, según el documental. Se sentía presionada y temía la persecución si admitía su práctica espiritual. Su madre había estado encarcelada durante dos años por ser practicante.

Falun Gong era una práctica espiritual muy popular que fue prohibida en China en 1999 por preocupación de que amenazara la lealtad al Partido Comunista Chino. Los practicantes han sido objeto de persecución por el régimen, quien ha detenido a cientos de miles de practicantes, los somete a diversas torturas y en algunos casos, los asesina para extraerles los órganos de una manera forzada.

La Universidad McMaster, que es una universidad pública de investigación ubicada en Ontario, Canadá, encontró inaceptable esta discriminación en la contratación la cual excluye a los practicantes de Falun Gong y posteriormente terminó su relación con Hanban y cerró su Instituto Confucio.

Falta de transparencia

Ninguno de los 12 Institutos Confucio que Peterson examinó revelaría su contrato con Hanban o sus arreglos de financiamiento. NAS tuvo que presentar solicitudes en virtud de la Ley de Libertad de Información en Nueva York y Nueva Jersey con el fin de obtener los contratos de ocho de las universidades públicas entre las 12 en el grupo estudiado.

En general, con excepciones notables, hubo evasivas y a veces hostilidad hacia las investigaciones que Peterson hizo para el informe de NAS. Sólo en dos de los 12 institutos el director acordó reunirse con ella.

El director del CI de la Universidad de Binghamton aceptó una reunión y le escribió de que “no dudara en avisarle si necesitaba alguna ayuda en su visita”, pero repentinamente se canceló dos días después y también canceló la reunión que Peterson programó con miembros del personal del CI. Tampoco respondería a las solicitudes de observaciones formuladas posteriormente.

Cuando Peterson llegó al Instituto, lo encontró cerrado con las luces apagadas. El hecho de que esta situación fuera muy inusual fue señalado por un miembro de la junta directiva del CI quien expresó su sorpresa de que el IC estuviera cerrado.

La directora Liu encontró esto muy a menudo, “las instituciones que albergan a CI no quisieron participar en la película o hablar de las controversias que rodean a los Institutos Confucio. Sorprendentemente, ninguno de ellos parecía estar preocupado por las controversias; sino más bien se jactaron de su estrecha relación con el gobierno chino”.

Doris Liu, directora de la película "En el nombre de Confucio", discute su documental sobre los Institutos Confucio en la Alianza por la Defensa de la Libertad, el 26 de abril. (Gary Feuerberg / La Gran Epoca)
Doris Liu, directora de la película “En el nombre de Confucio”, narra su documental sobre los Institutos Confucio en la Alianza por la Defensa de la Libertad, el 26 de abril. (Gary Feuerberg / The Epoch Times)

Incentivo monetario

Peterson plantea la preocupación de que las universidades estadounidenses estén dependiendo financieramente de China. “Por lo general, los nuevos Institutos confucianos reciben 150.000 dólares en fondos iniciales de parte de Hanban y 100.000 en años posteriores”. Hanban también paga y alberga a cada uno de los maestros. Sin embargo, varios administradores involucrados con el Instituto Confucio en su universidad minimizaron la idea de que Beijing está proporcionando toneladas de dinero. Además, la universidad anfitriona debe proporcionar contribuciones en especie”, tales como espacio de oficina, mobiliario, computadoras y tiempo del personal”.

Sin embargo, el número de estudiantes chinos que vienen a una universidad y las extensas relaciones que tiene en China se ponen en peligro si el Instituto Confucio se cerrara. “Varios de los contratos de los Institutos Confucianos que examinamos incluían planes para intercambios de estudiantes y profesores, becas para estudiantes estadounidenses para que estudien en China y otros incentivos”, escribe Peterson.

Los Institutos Confucio desempeñan un papel clave en atraer a estudiantes chinos para matrícula completa, lo cual se vuelve muy atractivo para las universidades en busca de ingresos, escribe Peterson. Ella cita las cifras del Instituto de Educación Internacional que demuestran que el número de estudiantes chinos matriculados en Estados Unidos durante el año escolar 2015-2016, un total de 328.547- tuvo un aumento de 525 por ciento a partir de 2005-2006, y representa el 31,5 por ciento de todos los estudiantes extranjeros en EE.UU

Utilizando fotos tristes de niños empobrecidos en escuelas muy primitivas en la China rural, el documental cuestiona la motivación del régimen comunista chino que gasta miles de millones de dólares anualmente para educar a la gente en el extranjero.

Imágenes del documental, "En el nombre de Confucio", una producción de Mark Media. Muestra a niños en la China rural quienes se beneficiarían del dinero que el gobierno gasta en el extranjero en los institutos de Confucio y las Clases de Confucio.
Imágenes del documental, “En el nombre de Confucio”, una producción de Mark Media. Muestra a niños en la China rural quienes se beneficiarían del dinero que el gobierno gasta en el extranjero en los institutos de Confucio y las Clases de Confucio.
Imágenes de pantalla del documental, "En el nombre de Confucio", una producción de Mark Media. Muestra a niños en la China rural quienes se beneficiarían del dinero que el gobierno gasta en el extranjero en los institutos de Confucio y las Clases de Confucio.
Imágenes de pantalla del documental, “En el nombre de Confucio”, una producción de Mark Media. Muestra a niños en la China rural quienes se beneficiarían del dinero que el gobierno gasta en el extranjero en los institutos de Confucio y las Clases de Confucio.

Influencia diplomática

Peterson no ve la necesidad de probar que China está ejerciendo “una suave influencia” -un término inventado por el científico político de Harvard Joseph Nye, por su expansión de los ICs. Es obvio que asegurar una relación con las universidades estadounidenses, incluyendo a Stanford y Columbia, “aumenta la imagen de China en el escenario mundial” y agrega: “Es ingenuo pensar que la multimillonaria inversión de China en la educación estadounidense es por pura generosidad”.

Peterson cita a Li Changchun, jefe de propaganda del Partido Comunista Chino, quien dijo en 2009 que los Institutos Confucio son “una parte importante de la propaganda en el extranjero por parte de China”.

Liu dijo que en la clase en línea del Instituto Confucio, un vídeo animado se refiere a la Guerra de Corea como “la guerra para resistir la agresión estadounidense y la ayuda a Corea”. Dijo que el video elogia al heroico Partido Comunista. En un instituto de Confucio canadiense a los estudiantes se les enseñó a cantar canciones que incitan el odio hacia los enemigos del Partido Comunista”, dijo.

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