Convertir el dolor en gratitud

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Cómo recuperarse de una pérdida.

En algún momento de la vida de todos, el duelo por una pérdida resulta inevitable. La pena puede tomar muchas formas. La pérdida de un ser querido, una mascota, o de un amigo, todos pueden evocar los sentimientos de trauma y dolor.

El proceso de duelo es único para cada individuo y cada situación. Sin embargo, para la mayoría de la gente, es una parte necesaria de la curación en su transición desde la devastadora pérdida hacia el próximo capítulo de su vida.

Etapas de la curación del dolor

La curación a través del dolor puede ayudarnos a que nos sintamos agradecidos por lo que tenemos, y a poner en perspectiva otros desafíos. El proceso de curación se puede dividir en tres etapas: letargo, desorganización y reorganización.

Letargo: Al principio, puedes sentirte adormecido y sin poder enfocarte o concentrarte. Las cosas pueden parecer surrealistas, y la culpa (el “qué pasaría si”) puede tomar el lugar de la ira.

Desorganización: En esta fase la realidad comienza a restaurarse, la culpa y el arrepentimiento puede dejarte agotado emocionalmente, y físicamente fatigado. Como el agotamiento interrumpe lo que antes era tu rutina diaria, es normal que sientas la necesidad de descansar frecuentemente.

Reorganización: Con el tiempo, comenzarás a reconstruir de nuevo la rutina diaria de tu vida. La aceptación de, y la transición hacia tu nueva rutina diaria, te ayudarán a avanzar en la vida una vez más.

El dolor puede tomar un pedazo de la mente, el cuerpo y el espíritu. Al principio, es normal que te sientas sin esperanza de que tu duelo jamás termine.

Tomar el control de tus dolorosas emociones puede ser una tarea difícil en este momento, pero hacerlo te ayudará en tu camino hacia la sanación y la paz.

Reconoce los sentimientos que surgen, pero debes seguir avanzando paso a paso. Incluso, cuando sientas dolor intenso concéntrate en estar presente en el aquí y en el ahora, con el fin de permitir que se logre el proceso de curación. Con el tiempo el dolor desaparecerá, y solo quedarán muy tiernos recuerdos.

Dejar ir el dolor, la culpa y el arrepentimiento no significa que tu ser querido será olvidado. Por el contrario, se creará el espacio necesario para honrar de una manera significativa y positiva a la persona que has perdido.

Encontrar Fuerza

No te sientas presionado a que termine tu dolor si aún no estás preparado; cada uno va a atravesar este proceso a su propio ritmo.

Estos son algunos consejos que te ayudarán en tu camino en las etapas tempranas del dolor:

1. Al principio solamente haz lo básico. Simplemente ve viviendo cada día hasta el funeral o velatorio. Haz sólo aquello que tienes absoluta necesidad de hacer, y asegúrate de extender la mano y pedir ayuda.

2. Busca apoyo y aceptación. Deja que tu familia de confianza, amigos, y la comunidad te ayuden a través de este proceso. El apoyo también puede venir en forma de un grupo de apoyo, o de libros sobre el tema del dolor, también a través de la meditación, la reflexión en silencio mientras das un paseo, o escribiendo un diario sobre tus pensamientos. Apóyate en tu fe espiritual para ayudarte a ti mismo a procesar la pérdida.

3. Sé paciente con las personas que quieren darte apoyo. La mayoría de la gente no sabe qué hacer ni qué decir para consolarte. Comunicándoles tus sentimientos y límites les va a ayudar a que te den un mejor apoyo.

4. Reconoce tu pérdida y expresa tus sentimientos. Ser capaz de compartir tus sentimientos te ayudará a allanar el camino hacia la curación. Recuerda que no hay atajos. La única manera de atravesar el duelo es reconocer tus emociones, sentir el dolor, y aceptar la pérdida. Evitar  enfrentar tus sentimientos sólo prolongará el dolor.

5. Sé consciente de cuidarte a ti mismo. El dolor puede distraernos fácilmente y puede hacer que descuidemos nuestra propia vida. Asegúrate de mantener tu propio ritmo, establecer límites personales, pedir ayuda, y poder decir que no.

6. Date permiso para vivir. Puede ser difícil adaptarte a la vida sin tu ser querido. Es normal sentirse en una montaña rusa emocional, y sentirte culpable por vivir tu vida. Recuerda que tu ser querido querría que seas feliz. Honra su memoria viviendo tu vida con gratitud.

7. Llena tu mente, cuerpo y espíritu. Mantenerte sano y  bien descansado es la mejor manera de aliviar el estrés del dolor. Comer una dieta equilibrada y mantenerse activo con plena atención también ayudará a mejorar tu energía,  humor, y el sueño. Rejuvenécete disfrutado con hobbies, visitando a los amigos, e incluso ofreciéndote como voluntario.

8. Acepta que tu vida va a ser diferente. Es normal que te sientas solo e incluso inseguro de cómo seguir tu vida. Recuerda que eres lo suficientemente fuerte como para atravesar el proceso de duelo. Ten fe en que con el tiempo llegará a ser emocionalmente más fácil. Da pequeños y realizables pasos hacia la transición de lo que será tu nueva normalidad.

9. Mantén una actitud positiva. Recordando siempre sentirte agradecido por las cosas y las personas en tu vida te ayudarán a sanar tu mente, cuerpo y espíritu, y honra a la persona que has perdido.

Siéntete orgulloso de ti mismo y de tu fuerza, y recuerda decirle a la gente que forma parte de tu vida que  los quieres. Lo más importante es estar agradecido por todos los desafíos que vienen a tu vida y crece a partir de ellos. Un corazón roto es aquel en el que una luz sanadora brillará a través de ti y de tus seres queridos.

Victoria Ann Díaz es una certificada entrenadora integral de la  salud y la vida, y graduado del Instituto de Nutrición Integral. En su práctica Balance de vida y Consejera de Salud, apoya a los pacientes, con un enfoque consciente de la salud y el bienestar. Para obtener más información, visite www.lifebalancehealthcoach.com.

Por Victoria Ann Diaz – www.lifebalancehealthcoach.com

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