El construir relaciones humanas con el tiempo puede traer muchos beneficios tales como el acceso a una amplia variedad de recursos y consejos.

Mucha gente sostiene que la principal moneda de cambio en el mundo moderno es el dólar. No estoy de acuerdo—Yo creo que la moneda fundamental de cambio en el mundo moderno son las relaciones, y los ingresos se derivan de esas relaciones.

Piensa por un momento sobre esto. ¿Qué pasa si las relaciones con el jefe y tus colegas son tensas?  Tú pierdes tu trabajo—tu ingreso disminuye. ¿Qué pasa si creas relaciones más fuertes con tu jefe y tus colegas? Tu sueldo se va para arriba—obtienes incrementos, promociones y proyectos más importantes.

Tú puedes fácilmente llevar lo anterior a tu vida personal también. Digamos que estás a punto de cambiarte de casa. Si de verdad tienes muchos amigos, con unas cuantas llamadas puedes conseguir la ayuda que necesitas. Si no tienes estas relaciones, tendrás que pagar por un servicio de mudanza (muy costoso), o hacerlo tu mismo (una gran pérdida de tiempo).

Este fenómeno salta en muchos aspectos de nuestras vidas.

¿Comida? Si tienes muchas relaciones, consigues muchas invitaciones para cenar. ¿Despensa para la familia? Si tienes muchos amigos, por lo menos uno tendrá una membresía de un gran almacén y gustosamente dividirá las compras por volumen contigo. ¿Un techo con goteras? Si tienes un buen amigo que es carpintero y varios amigos dispuestos a poner clavos, lo más seguro es que puedes arreglar el techo de forma más económica. ¿Diversión? Intercambia montones de películas con tus amigos. 

La lista sigue y sigue.

Con lo anterior, es fácil darse cuenta que crear muchas relaciones auténticas con la gente es valioso. ¿Qué quiero decir por una relación auténtica? Me estoy refiriendo a aquella en donde algo de valor positivo es intercambiado de manera regular—consejo útil, que te echen una mano, préstamo de artículos, oídos para que verdaderamente te escuchen, y más. Cualquier relación que valga la pena tiene una dosis saludable de intercambios positivos de valor, con un mínimo de intercambios negativos (insultos, puñaladas por la espalda, chismes, malos consejos, poner obstáculos).

Confieso que durante mucho tiempo, yo no sabía cómo hacer esto correctamente del todo. No era que creyera que otras personas me deberían dar algo de valor a cambio de nada—simplemente no entendía el valor de tales intercambios. Era de naturaleza tranquila y me parecía como que el esfuerzo invertido en ponerme al alcance era mucho mayor, a cualquier valor que hubiera en lo que yo podría ofrecer. En otras palabras, el ser introvertido  y la falta de confianza en mí mismo, me dejó en un estado en cual no creaba muchas relaciones.

Así que ¿cómo se crea una gran cantidad de relaciones en base al valor? La mayoría de las ideas que yo encontré sobre este tema son de los libros de Dale Carnegie “Cómo Ganar Amigos e Influir en la Gente” y de Keith Ferrazzi y Tahl Raz “Nunca Comas Solo”. El primero me ayudó con las técnicas para realmente comunicarme con la gente y me ayudó a tener la   decisión para hablar. El segundo me ayudó a ingeniarme a cómo usar esas técnicas para crear muchas relaciones fincadas en el valor.

A continuación tenemos ocho cosas que se pueden hacer:

Ábrete un poco. Si eres introvertido y prefieres estar tranquilo, la mejor cosa que puedes hacer por tu vida es trabajar en vencer esa naturaleza. Habla con la gente. Si lo encuentras difícil, insiste en  técnicas básicas de conversación. Trabaja en tácticas que te hagan aparecer con más confianza, aunque no la tengas.

Rodéate de personas. Ve a donde están las personas y ábrete. Asiste a conferencias, convenciones y reuniones. Si escuchas a alguien hablar de algo interesante, pégatele directamente a esa persona. Proponte como voluntario para hacer presentaciones—le dará a muchos otros la oportunidad de escucharte.

Organiza fiestas. Comienza por tener reuniones para cenar y carnes asadas en el jardín más seguido. Tampoco invites siempre a las mismas personas —intercambia a las personas que invitas. También trata de mezclarlas—no sólo invites a los mismos círculos.

Mezcla los círculos. Esto te da la gran oportunidad de presentar a personas que posiblemente no se conozcan, pero que es posible que realmente tengan mucho en común. Si no sabes por dónde comenzar, empieza por tus vecinos y tus actuales amigos.

Mantente en contacto. Has costumbre el hábito de mantenerte en contacto directo con las personas. Mi técnica es muy  sencilla: tengo una gran lista de gente con la que quiero mantener relaciones y me esfuerzo en ponerme en contacto regularmente con las personas de esa lista, les hago saber directamente lo que estoy haciendo y les pregunto qué están haciendo.

Da lo mejor de ti mismo libremente. Si alguien necesita ayuda, ayúdale. No te preocupes por el  “pago”. Que no te importe lo que puedas obtener a cambio. Solo ayúdalo. Si encuentras a alguien y encuentras que está atorado en un proyecto, necesita trabajo o necesita que le echen una mano de otra forma, ofrécele ayuda tú mismo (si puedes), o busca a alguien que le pueda proporcionar ayuda y establece el contacto.

Pide ayuda—y comparte lo que descubres. Una cosa que he encontrado muy útil, es tratar a mi círculo de amigos como una especie de grupo de ayuda. Cuando estoy atorado en una compra importante o algo parecido, le pido a un grupo grande de amigos ayuda y sugerencias. Después junto todo lo que conseguí e investigo qué es lo que más me conviene, entonces selecciono lo mejor de la información y se la envío a mis amigos haciéndoles saber lo que descubrí.

Esto es casi universalmente valioso—a la gente le encanta contribuir a la ayuda de un amigo, les encanta recibir la información de regreso y cuando se los menciono, algunas veces hacen nuevas relaciones ellos mismo.

Demuestra agradecimiento por la ayuda que recibes. En cierto momento vas a necesitar ayuda directa de las personas con las que has hecho amistad (a menudo te sorprenderá cómo te proporcionan ayuda indirecta). Cuando tú realmente pides esa ayuda, se agradecido. Agradéceles por hacerse presentes, agradece cualquier ayuda que te den y haz lo que puedas para facilitarles su apoyo—mucha agua fresca, alimento o cualquier otra cosa que puedas proporcionar.

Hacer estas cosas una y otra vez provocará, con el tiempo, que crees muchas relaciones estables, basadas en el valor. Una y otra vez, esas relaciones te ayudarán, cuando las necesites, en tu carrera y en tu vida personal.

Trent Hamm es el creador y autor del best seller “The Simple Dollar”

redaccion@sohnetwork.com

 

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