El célebre compositor Beethoven murió intoxicado por exceso de plomo

El plomo fue encontrado en los medicamentos que tomaba para tratar una pulmonía lo que fue la causa de la muerte del genio alemán de la música Ludwig van Beethoven (1770-1827), así como un estilo de vida que le ocasionó cirrosis hepática.

Ese fue el resultado de una investigación realizada por el análisis de cabellos de Beethoven efectuada por el médico forense vienés Christian Reiter en cooperación con la Universidad de Edafología de Viena, según ha confirmado el científico.

El experto explicó que los rizos del célebre compositor constituyen “una especie de regla en el tiempo”, pues permiten una visión médica de los últimos 400 días de su vida.

Así, entre otras cosas, se pudo determinar que la intoxicación con plomo comenzó 111 días antes de la fecha de su fallecimiento en Viena, el 26 de marzo de 1827.

La investigación revela asimismo que fue en ese momento cuando el médico Andreas Wawruch comenzó a tratar la pulmonía de Beethoven con unas sales expectorantes que contenían plomo. Era un tratamiento usual contra este tipo de enfermedad en la época, pues en muchos casos surtía el resultado deseado.

Foto de: www.newyorker.com

Pero como efecto secundario el paciente sufrió una hidropesía del vientre, y el médico tuvo que hacerle cuatro punciones para que pudiera liberarse de parte del líquido retenido, pues Beethoven “casi no podía respirar” en esa situación. El caso es que luego el médico cerró las punciones usando jabón de plomo, ya que éste desinfecta y tiene la ventaja de impedir que las bacterias se aniden en la herida o entren en el organismo.

Según Reiter, un factor decisivo para que los efectos secundarios de esa terapia resultasen fatales fue que Beethoven sufría ya una cirrosis hepática, algo que aparentemente Wawruch desconocía y que sólo se descubrió tras la autopsia del cadáver.

Reiter asegura que el doctor actuó correctamente, dados los medios que tenía a disposición: el uso del plomo en una época en la que todavía no había antibióticos era “una buena idea” a pesar de sus efectos secundarios.

El experto considera que la cirrosis fue, sin duda, favorecida por el consumo de alcohol de Beethoven, pero descartó que el músico “bebiera de forma excesiva”. Al parecer, el mal se debió principalmente a que su hígado había quedado debilitado por una hepatitis A.

Y esta enfermedad pudo haber sido consecuencia de una vida itinerante e inestable: el compositor dormía con frecuencia en posadas, “no tenía las mejores amas de casa” y en consecuencia es seguro que no vivía en las mejores condiciones de higiene, según el médico austríaco.

Sin embargo, Reiter está convencido de que sin la pulmonía y el tratamiento con plomo Beethoven hubiese vivido algunos años más.

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