El legado perdido de Gabriel García Márquez

El Presidente Obama está absolutamente en lo cierto sobre esto: durante su larga carrera como escritor, siempre estuvo del lado de los menos afortunados y en contra de los abusadores.www.elmundo.es Conocí a Gabriel García Márquez y a Fidel Castro en el Palacio de Convenciones en la Habana durante un encuentro médico al cual asistí a principios de los 80, en Cuba. También tuve el honor de ser citado extensamente en uno de sus artículos, “Con las Malvinas o sin Ellas”. Mi artículo (escrito bajo el seudónimo de Juan Montalvo para proteger a mi familia en Argentina) fue una entrevista larga con dos líderes de la organización Madres de Plaza de Mayo en Argentina. Es un grupo valiente de mujeres que aún buscan a sus hijos e hijas a quienes las fuerzas armadas argentinas al poder en el país “desaparecieron”.

En su artículo, García Márquez reflexiona sobre dos de sus mayores preocupaciones: la relación abusiva entre los grandes poderes industriales y los países latinoamericanos y caribeños, y el estado de los derechos humanos en el continente. Aunque los comentarios sobre su vida y obra hablan primordialmente sobre sus logros literarios, dejan de tratar los aspectos políticos de su vida.

“El mundo ha perdido uno de los grandes escritores visionarios, y uno de mis favoritos desde que era joven”, dijo el presidente Obama en un comunicado y llamó al autor “un representante y portavoz del pueblo de las Américas”. El Presidente Obama está absolutamente en lo cierto sobre esto: durante su larga carrera como escritor, Márquez siempre estuvo del lado de los menos afortunados y en contra de los abusadores.

En su discurso de aceptación al Nobel, Márquez se extendió en algunos de los temas que lo atormentaban. Habló sobre dos presidentes que fueron asesinados sospechosamente durante accidentes aéreos, razones por las que nunca se descubrieron. Uno de ellos, Jaime Roldós Aguilera, presidente de Ecuador y conocido por su posición firme ante los derechos humanos, quien murió en un choque aéreo el 24 de mayo de 1981, junto a sus asistentes y cónyuges.

John Perkins, ex economista del Banco Mundial y autor de “Confesiones de un Sicario Economista” (Confessions of an Economic Hit Man), cree que Roldós fue asesinado porque su plan de reorganizar el sector de hidrocarburos en el país iba a ser una amenaza para los intereses estadunidenses. Meses después de la muerte de Roldós, otro líder latinoamericano e íntimo amigo de Márquez, el General Omar Torrijos, presidente de Panamá, también murió en un accidente aeronáutico sospechoso. Perkins cree que fue un asesinato llevado a cabo por la CIA.

En su discurso para el Nobel, Márquez también se refirió a tres países centroamericanos castigados por guerras largas y sangrientas.

“Debido a que trataron de cambiar este estado de cosas, han muerto cerca de 200.000 mujeres y hombres en todo el continente, y más de 100.000 perecieron en tres pequeños y desdichados países de América Central: Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Si esto fuera en Estados Unidos, la cifra proporcional sería de 1.600.000 muertes violentas en cuatro años”, dijo el escritor.

Debido a la intervención extranjera, el progreso en muchos países latinoamericanos ha sido retrasado por décadas, una realidad dolorosa que presencié en varias misiones relacionadas con la salud en todo el continente, pero también vi con optimismo, el deseo por un mejor futuro de la gente castigada por guerras largas y brutales. Márquez expresa esto poderosamente con sus palabras, “Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte”.

Un día saliendo de mi hotel en Puerto Príncipe, Haití, vi el deseo de una vida mejor en una banda de escolares que pasó delante de mi pulcramente vestidos, yendo hacia el colegio cantando. No pude más que maravillarme de que en el país más pobre del hemisferio, con la persistente falta de agua y medios materiales, esos niños fueran capaces de caminar orgullosamente con sus uniformes limpios, cantando una manifestación de su optimismo.

Estos hechos me hacen reflejar que la mejor manera de honrar la memoria y mantener el legado de uno de los grandes escritores latinoamericanos es no sólo recordar al hombre literario, sino también al hombre que siempre manifestó su preocupación por los desposeídos de la tierra.

El Dr. Cesar Chelala es co-ganador del premio Overseas Press Club of America.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no necesariamente reflejan las de La Gran Época.

Por Dr. César Chelala

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