Esposa del abogado chino torturado Gao Zhisheng solicita ayuda de EE.UU.

Cinco años de confinamiento solitario en una pequeña habitación sin luz solar, sin contacto humano, y con una dieta de arroz, agua, y col, destruyeron su salud.

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WASHINGTON – La medicina tradicional china dice que el diente es el hueso más fuerte del cuerpo humano.

Pero en el caso de Gao Zhisheng, el renombrado abogado chino de derechos humanos, incluso el hueso más fuerte no pudo resistir la enorme presión y el castigo infligido por la policía secreta del Partido Comunista Chino.

Gao tenía 28 dientes en buen estado cuando entró en la prisión hace cinco años, y ahora 12 de ellos están sueltos, seis de los cuales – los dientes delanteros, pueden fácilmente ser retirados con la mano. Ellos cuelgan en su boca y le duelen.

Ahora consume analgésicos durante todo el día para aliviar el dolor, indicó su esposa, Geng He, quien habló en el Club Nacional de Prensa el 9 de septiembre. Ella fue a Washington por octava vez, para pedirle al gobierno de Estados Unidos que haga algo acerca de la difícil situación de su esposo, uno de los más destacados abogados de derechos humanos de China.

Gao Zhisheng hace más de una década fue elogiado por el ministerio de justicia de su país como uno de los mejores abogados de China, pero su persistencia en hacerse cargo de los casos políticos delicados, incluyendo el más prominente de ellos que es el de la tortura sistemática de los practicantes de Falun Gong, lo convirtió en blanco de la persecución oficial desde el 2004.

Luego de cinco años en cautiverio, el 7 de agosto fue puesto en libertad, pero debido a esta experiencia se encuentra devastado, tanto física como mentalmente. Ahora Geng He está presionando para que el gobierno de Estados Unidos eleve públicamente el tema a las autoridades chinas, en los más altos niveles, y se aseguren de que su marido pueda reunirse con su familia. “La situación sólo cambiará si los principales líderes de EE.UU. hablan. Pero me he dado cuenta de que el presidente Obama nunca ha expresado públicamente su preocupación por el caso de Gao Zhisheng”, afirmó Geng.

Ella y sus dos niños pequeños viven en California, lugar a donde escaparon en 2009, huyendo de China a través de Tailandia. Geng junto con la traductora Sherry Zhang y el abogado Jared Genser, se reunirán en Washington con el Departamento de Estado, la Casa Blanca, y con funcionarios del Congreso, para informarles acerca de lo que le sucedió a Gao durante los últimos cinco años, y para pedirles que la ayuden a asegurar su liberación.

Cinco años de oscuridad

Cinco años de confinamiento solitario en una pequeña habitación sin luz solar, sin contacto humano, y con una dieta de arroz, agua, y col, destruyeron la salud de Gao Zhisheng. Él estuvo bajo vigilancia las veinticuatro horas del día, y los guardias que lo supervisaban tenían órdenes estrictas de no pronunciar ni una palabra.

“No tener acceso al mundo exterior, encerrado en una celda oscura sin luz solar los 365 días del año, las 24 horas del día, los 7 días de la semana…, no creo que ninguno de nosotros pueda imaginar el sufrimiento”, dijo Jared Genser, que actúa ad honorem como abogado de Gao y de su esposa, Geng He. Gao también perdió cerca de 23 kilos, mientras estuvo en prisión.

Quizás el relato más conocido de la tortura de Gao tuvo lugar en julio de 2007, cuando fue secuestrado y torturado por agentes de seguridad durante alrededor de 50 días, quienes entre otras cosas perforaron sus genitales con escarbadientes, y quemaron cigarrillos cerca de sus ojos.

Geng dijo que recientemente se enteró de que entre abril de 2010 y diciembre de 2011, poco antes de ser llevado a la prisión de Shaya por tres años, Gao estuvo detenido en el sótano de una base militar secreta donde fue torturado peor y más cruelmente que en 2007. Los detalles de este episodio no se conocen aún.

Otro héroe chino de los derechos humanos estuvo presente durante la conferencia de prensa, Chen Guangcheng, el abogado de derechos humanos ciego que fue rescatado con éxito de China en mayo de 2012. “Creo que Estados Unidos y otros países, sin duda, tienen el poder suficiente como para resolver este problema”, dijo Chen en una entrevista con La Gran Época. “Espero que los activistas en China vayan a visitar a Gao Zhisheng, al igual que fueron a visitarme a mí.

Eso va a mostrarle al mundo entero las múltiples facetas de la maldad del partido comunista”. Asimismo señaló que: “El tratamiento que recibió Gao Zhisheng es un clásico y claro caso que le muestra al mundo la maldad del Partido Comunista Chino”.

¿Ayuda de Estados Unidos?

El abogado Genser, manifestó que el gobierno de Estados Unidos debe tomar interés en el caso de Gao por razones humanitarias básicas, y por un sentido de responsabilidad hacia los valores estadounidenses, y también porque la esposa de Gao es una refugiada política en este país. “Mi esperanza es que con una mayor y más intensa presión pública, por parte de otros gobiernos, grupos de derechos humanos, y medios de comunicación, saldrá a la luz lo que le ha pasado a Gao…, y esto hará que el sufrimiento de su familia termine”.

“Estados Unidos tiene una responsabilidad con Gao y su familia para ayudarles a conseguir una reunificación humanitaria”, dijo Genser. Sophie Richardson, directora de China en Human Rights Watch, quien además sostuvo que el abuso sufrido por Gao, refleja cuestiones más amplias acerca del respeto de la ley en China que son de interés para Estados Unidos tratar de resolver o reformar.

“Apreciamos que el trabajo de personas como Gao Zhisheng, es fundamentalmente consistente con lo que Estados Unidos dice que quiere en términos de cambios dentro de China, para poder así alcanzar una relación bilateral sólida”.

Por Matthew Robertson – La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

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