Europa busca prohibir el tráfico de órganos a nivel mundial

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Con el nuevo convenio, se aspira que los gobiernos criminalicen ciertas formas de trasplante de órganos, incluyendo cuando el donante no consiente libremente, o cuando éste o un tercero reciben beneficios financieros de la transacción.

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Un organismo oficial europeo promulgó una nueva convención que prohíbe el tráfico de órganos humanos, llamando a todos los países a firmarla, penalizar la práctica y castigar a los infractores.

La convención, llamada “Convención del Consejo de Europa contra el Tráfico de Órganos Humanos”, fue aprobada por el Consejo de Comité de Ministros el 9 de julio. El Consejo de Europa está compuesto por 47 Estados miembros; no tiene leyes vinculantes pero proporciona directrices políticas y promueve el buen gobierno.

Con el nuevo convenio, se aspira que los gobiernos criminalicen ciertas formas de trasplante de órganos, incluyendo cuando el donante no consiente libremente, o cuando éste o un tercero reciben beneficios financieros de la transacción.

El documento completo explica que su propósito es, en parte, también “facilitar la cooperación a nivel nacional e internacional en la lucha contra el tráfico de órganos humanos”.

“La existencia de un comercio ilegal, a nivel mundial, de órganos humanos con la finalidad de ser trasplantados es un hecho bien establecido”, dice un documento explicativo de la convención. La existencia de este mercado “presenta un claro peligro para la salud individual y pública, está en violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y es una afrenta a la noción misma de la dignidad humana y la libertad personal”.

Un concepto clave en los documentos es el hecho que el donante debe ser capaz de dar su consentimiento libre para que el trasplante sea ético, pero no se dio una definición precisa de las circunstancias bajo las cuales el consentimiento puede ser libremente dado.

En respuesta a un cuestionamiento de La Gran Época, Estelle Steiner, portavoz del Consejo de Europa, aclaró que “el consentimiento libre e informado significa un consentimiento que puede ser libremente retirado en cualquier momento”.

Esto significa, dijo, “que los condenados a muerte pueden, en nuestra opinión, no dar un consentimiento libre e informado para la donación de órganos, ya que corren el riesgo de ser sometidos a una presión indebida a causa de su situación personal”.

La definición de consentimiento libre, y si los presos son considerados capaces de proporcionarlo, es importante y políticamente sensible cuando se trata de tener a la República Popular China, la nación más poblada del mundo y un abusador crónico de las prácticas éticas de trasplante de órganos, como posible signatario del convenio.

Xinhua, la agencia de noticias estatal china, informó rápidamente la noticia de la promulgación de la convención, pero no mencionó la forma en que puede estar relacionada con las prácticas de trasplantes en China.

Anteriormente la Organización Mundial de la Salud, a menudo cautelosa de criticar a China, escribió en un comunicado que, “en China se realizaron alrededor de 12.000 trasplantes de riñón y de hígado en el 2005. La mayoría de los órganos trasplantados presuntamente fueron obtenidos de presos ejecutados”.

La nota continúa: “la falta de reglas establecidas sobre la asignación de órganos, junto con la priorización de los extranjeros debido a su capacidad de pago y la existencia de agentes intermediarios … han dado lugar a la opinión de que los trasplantes de órganos de fallecidos a extranjeros en China forman parte del comercio internacional de órganos”.

Los cuestionamientos con frecuencia no han sido respondidos por los principales grupos médicos internacionales, sobre todo acerca de la fuente de órganos para una cantidad de trasplantes tan numerosos como 12.000 trasplantes de riñón e hígado en un año, o años consecutivos con más de 10.000 trasplantes.

El nuevo sistema de donación de órganos en China no existía hasta hace unos años, y el número de prisioneros ejecutados –la otra fuente identificada de órganos– se cree que permaneció constante en sólo unos pocos miles cada año, más de la mitad de los cuales, se estima, no son viables para el trasplante a causa de las enfermedades que a menudo portan los presos comunes.

La otra fuente de órganos identificada por los investigadores que permitiría llenar esta brecha son los practicantes de Falun Gong, una práctica espiritual tradicional china que ha sido perseguida en el país desde 1999, y que están detenidos en prisiones o que anteriormente estaban en campos de trabajos forzados.

Esta historia y la sustracción continua de órganos procedentes de, al menos, los presos condenados a muerte, significa que es poco probable que la República Popular China se convierta en signatario de la nueva Convención.

Si la convención realmente ejercerá presión sobre las autoridades chinas no es claro. “La presión sobre China viene de la gente y no sólo de los documentos, cuando los documentos no están, directamente, dirigidos a China” escribió David Matas, abogado de derechos humanos canadiense y co-autor de un influyente informe sobre la sustracción de órganos a practicantes de Falun Gong en China.

“¿Podrá el Gobierno de China ignorar este Convenio? La respuesta es muy simple, a menos que los individuos en contacto con China se refieran y se basen en las normas de la Convención para su trato con China”.

Matas hizo hincapié en lo sensibles que son los chinos a la presión de la sociedad internacional sobre estas cuestiones. “La Convención hace hincapié en el alcance de la separación que está haciendo China de sí misma con otros países en lo que respecta a los estándares de las fuentes de órganos”, dijo. “La Convención puede y debe ser utilizada para afirmar ese punto”.

Por Matthew Robertson – La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

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