¿Ha soñado usted con este hombre?

Ciertos delirios oníricos parecen compartidos por la totalidad de los mortales, aunque ciertamente nadie puede soñar con exactitud lo mismo que otro

“He tenido un sueño recurrente desde hace algunos años. Un hombre alto y moreno me muestra una foto y me pregunta si puedo reconocer a mi padre en ella. El hombre de la foto es alguien que nunca he visto antes, y ni siquiera se parece a mi padre; sin embargo, inexplicablemente lo reconozco como tal. En este punto, por lo general despierto sintiéndome muy tranquilo. Otras veces, el sueño sigue, y yo me encuentro de pie ante la tumba de mi padre, pongo algunas flores en el suelo y me doy cuenta de que la fotografía de la lápida se ha perdido”.

La gente sueña. Sueña que vuela, sueña que está desnuda, sueña que pierde su velocidad y sus fuerzas justo en el momento menos indicado. Ciertos delirios oníricos parecen compartidos por la totalidad de los mortales, aunque ciertamente nadie puede soñar con exactitud lo mismo que otro. O al menos, eso es lo que se creía hasta ahora.

Desde que el italiano Andrea Natella —un reconocido empresario especializado por su experiencia en  marketing viral— lanzara la campaña titulada “Ever Dream This Man?” (“¿Alguna vez soñaste con este hombre?”), un interesante juego de doble efecto psicológico fue planteado a modo de experimento en una sociedad en la cual el tema de los cuentos urbanos genera entusiasmo.

Con el fin de atraer publicidad y demostrar la poca fiabilidad y chequeo de información que realizan  los medios de comunicación internacionales, Natella diseñó un “hoax” (falsa noticia) que crecería hasta límites que quizás ni él mismo sospechaba. El italiano ya había logrado colar otras campañas de publicidad viral en los medios, pero ninguna tan exitosa como la de un extraño personaje cuyo rostro e historia nacieron en la mentira, y cuyos efectos mutaron hacia el mundo real.

Con una mirada entre apacible e inquietante, “This man” (“Este hombre”) se introdujo subrepticiamente en los sueños de miles de personas desde que panfletos con su rostro comenzaron a circular por las calles de ciudades de cada rincón del planeta. Sueños como el descrito anteriormente por un anónimo suelen colgarse en la red como “evidencia” de un fenómeno que involucra a un extraño personaje, del cual nadie sabe de dónde ha venido ni cuál es su propósito.

Según la versión oficial, el retrato de “este hombre” apareció por primera vez en enero de 2006, en el despacho de un reconocido psiquiatra de Nueva York. Una paciente realizó un boceto de un sujeto semicalvo, cejijunto y de cara inexpresiva, que según ella solía visitarla a menudo en los sueños para darle consejos acerca de su vida personal. El dibujo quedó olvidado sobre el escritorio del analista hasta que, unos días más tarde, otro paciente observó asombrado que alguien más había dibujado a aquel hombre que no conocía pero que se le aparecía repetidamente en sueños. Extrañado por esta coincidencia, el psiquiatra envió el retrato a algunos colegas que solían tratar a gente con sueños recurrentes, y de forma asombrosa todos aquellos creyeron reconocer en él al sujeto al que no podían denominar de otra forma que “este hombre”.

De ahí en más, el suceso comenzó a crecer como bola de nieve. Pronto, decenas de artículos periodísticos de todo el mundo –algunos provenientes de los medios de comunicación más prestigiosos– dieron a conocer el fenómeno y comenzaron a alentar, de alguna forma, a que más personas contaran su experiencia cercana con “este hombre”.

“La primera vez que tuve un sueño acerca de ‘este hombre’ estaba pasando por un momento difícil en el trabajo”, escribiría otro anónimo. “Tuve un sueño en el que me perdía en un centro comercial enorme y desierto. De repente, este hombre aparecía y yo empezaba a correr para alejarme de él. Me perseguía por lo que yo estimo el lapso de una hora, hasta que me topaba con una pared del área de los juegos infantiles. En este momento, él me sonríe y me muestra el camino de salida hacia las cajas, y es cuando me despierto. Desde aquella noche, este hombre ha aparecido en todos mis sueños y siempre me da instrucciones para salir del sueño y despertar”.

El surfista nocturno

Desde la fundación de la página oficial del fenómeno de “Este hombre” (www.thisman.org), panfletos con el enigmático rostro junto a la leyenda “¿Has soñado con este hombre?” comenzaron a verse pegados en paredes y postes de ciudades tan distanciadas como Buenos Aires, Berlín, La Habana, San Pablo, Zacatecas, Barcelona, Roma, Londres y Rostov. El motivo de la campaña era hallar a cada vez más personas con experiencias que acercaran una respuesta al misterio de quién es y de dónde viene “este hombre”.

Las principales teorías de aficionados y analistas apuntaban a que el fenómeno de “este hombre” podía deberse al simple reconocimiento de una cara cualquiera en este rostro que comparte ciertos rasgos generales con el de muchos otros. En pocas palabras, los pacientes comenzaban a transformar una imagen borrosa de sus sueños para hacerla coincidir con el rostro de “este hombre” y crear un autoengaño cada vez más poderoso.

Otras de la extrañas hipótesis propuestas apuntaban a campos teóricos más abiertos:

-El surfista onírico:

Según esta idea, “este hombre” sería una persona de carne y hueso con la habilidad supranormal de viajar o “surfear” entre los sueños de la gente.

-El creador:

El rostro no pertenece a otro que al mismísimo Dios, o creador del universo, que se comunica y da consejos a quien más los necesita y en el momento más indicado.

-El arquetipo:

“Este hombre” sería una imagen arquetípica común a los seres humanos; un rostro albergado en el inconsciente colectivo desde hace miles de años y al cual los hombres recurren en sueños cada vez que enfrentan períodos de estrés en sus vidas.

A pesar del reconocimiento público del hoax (engaño), la historia de “este hombre” ha tenido el logro de permanecer circulando a través del tiempo en blogs y medios de comunicación por años. Cada cierto tiempo, la leyenda se vuelve a publicar como noticia o artículo de investigación sin que los editores del medio se molesten en estudiar el verdadero impacto que esta imagen genera. Un impacto que quizás ni el propio Natella haya tenido en cuenta el día que lanzó a correr aquella historia del sueño, del rostro inquietante que, ya verdadero o ya falso, comenzó a circular indefinidamente, año tras año, de imprenta en imprenta y de boca en boca. Para que, quizás por repetición, un día en algún lugar alguien llegara a soñarlo verdadera y vívidamente. Para que la broma ya no fuera broma y comenzara a mezclarse con la realidad. Para que “este hombre” comenzara a inundar realmente los sueños en la cabeza de millones de personas de todo el mundo. A propósito, ¿ha soñado usted con él?

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Por Leonardo Vintiñi

redaccion@sohnetwork.com

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