Cientos de miles de personas marchan en Hong Kong

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Los ciudadanos se resisten a los avances del régimen chino para reducir las libertades de la región autónoma.

HONG KONG – El 1 de julio, un mar de manifestantes se desparramó por las calles de Hong Kong en una marcha para demandar derechos civiles, la posibilidad de elegir a sus representantes y, por sobre todo, liberarse de la intromisión del Partido Comunista Chino, que acecha cada vez más amenazante al otro lado de la frontera.

La marcha del 1° de julio de este año ocurre pocos días después de un referéndum no oficial en el que 800.000 ciudadanos de Hong Kong expresaron su voluntad de que haya sufragio universal en el territorio –una persona, un voto, y poder elegir a los candidatos y al jefe ejecutivo– en vez del proceso actual que se organiza desde Beijing, con el que el Partido elige a dedo a los candidatos que considera seguros.

Esta marcha del 1° de julio compite en número con las de 2003 y 2004, cuando más de 500.000 personas protestaron en años consecutivos contra el intento de Beijing de implementar una ley anti-subversión, conocida como el Artículo 23, la cual habría reprimido duramente los derechos civiles en la casi autónoma ciudad-estado.

Hong Kong, anteriormente una colonia británica, se ha organizado como Región Administrativa Especial de la República Popular China desde 1997, cuando se le prometió que tendría una mayor autonomía y que su sistema político no cambiaría por al menos 50 años.

Sin embargo desde 2003, la infiltración, agitación e intimidación comunista de China ha intentado reducir algunas de las libertades a las que los residentes de Hong Kong se han acostumbrado, y la presión de Beijing se fue intensificando en los últimos años.

La Oficina de Propaganda Extranjera del Partido Comunista Chino, también conocida como la Oficina de Información del Consejo de Estado, recientemente publicó un Libro Blanco en el que dejó en claro que la autonomía de Hong Kong está sometida a la cúpula central del Partido, y no es un Estado soberano.

Los residentes de Hong Kong interpretaron al Libro Blanco como una amenaza, y su reacción para defender sus derechos se multiplicó en el reciente referéndum y con esta marcha.

Seis canchas de fútbol

Los grupos que habían estado deambulando desde la mañana salieron del Parque Victoria en el centro de Hong Kong a las 15:30 h y recorrieron la zona céntrica. La cantidad de manifestantes podría llenar seis canchas de fútbol, y marcharon a pesar de las fuertes e intermitentes lluvias. Cuatro horas después de que partió el primer contingente, el último grupo de manifestantes salió del Parque Victoria.

El Frente Civil de Derechos Humanos de Hong Kong, organizador de la marcha, dijo que sus cálculos más conservadores indicaban que 510.000 personas habían participado de la marcha de este año, lo que la convertiría en la más grande desde 2003 y 2004.

Los periodistas que cubrieron las marchas de 2003 y 2004, además de la de ayer, dijeron que este año hubo más gente. El sitio web de noticias Boxun estimó el número de participantes en 1 millón. La población de Hong Kong es de unos 7 millones.

Los manifestantes gritaban lemas y sostenían pancartas que decían “Elegimos nuestro propio gobierno”, “Renuncia Leung Chun-ying”, “¡Sí al sufragio universal! ¡No a la selección!” y “Digamos No al fascismo de la RPC”.

Contingente de China continental

Un grupo de chinos del continente también marchó este año. Wang Yanfang, esposa del abogado de derechos humanos Tang Jingling, que el mes pasado fue arrestado por “subversión al poder del Estado”, viajó especialmente a Hong Kong para participar de la marcha, informó Radio Free Asia. Junto con Wang, más de 10 familiares y amigos activistas también participaron.

Un periodista de La Gran Época encontró varios peticionantes de Beijing que viajaron para protestar contra las autoridades comunistas, además de una docena de residentes de Macao, otra Región Administrativa Especial que es semi-autónoma de Beijing.

Su Jiahao, integrante del grupo civil “Conciencia de Macao”, contó a La Gran Época que viajaron para “aprender del espíritu democrático” de Hong Kong. “Pienso que es muy significativo, la tendencia de democracia y libertad, decirle al Partido Comunista que no tenemos miedo”, dijo Su.

La prensa china, firmemente controlada por las autoridades de propaganda, especialmente en temas políticamente sensibles como las protestas democráticas de Hong Kong, no ha informado sobre la masiva marcha, con excepción de algunos reportes superficiales.

Los resultados de búsqueda en Baidu, uno de los principales motores de búsqueda en China, estaba repleto de noticias negativas sobre la protesta, las cuales consideraban a la marcha una “farsa” y resaltaban a quienes en Hong Kong se oponen a resistirse a los intentos de Beijing por aumentar su control. La única noticia sobre la marcha, un artículo traducido de Reuters, había sido borrada.

A pesar del bloqueo oficial, muchos usuarios de Internet chinos compartieron su entusiasmo con la protesta en las redes sociales. “Felicitaciones a Hong Kong” fue un comentario común. En Weibo.com, la red social similar a Twitter, las publicaciones fueron borradas, pero podían leerse en Free Weibo, un sitio web en el extranjero que recopila publicaciones censuradas.

Imitación reprimida

Algunos chinos en la República Popular intentaron manifestar su apoyo a Hong Kong promoviendo un movimiento “Occupy Shenzhen”. Shenzhen, en China continental, limita directamente con Hong Kong.

Un anuncio online decía: “Deseamos que la gente de China continental que se dedica a promover la transición democrática en China, los activistas de derechos y quienes apoyan el sufragio universal en Hong Kong, ocupen la plaza cívica y los espacios cercanos a los edificios gubernamentales en Shenzhen… para expresar su apoyo al pueblo de Hong Kong”.

Pero los intentos de organizar protestas en las calles de China generalmente son reprimidos rápidamente, y a veces violentamente, por la policía.

Radio Free Asia informó que cuando una docena de manifestantes llegó a la plaza central de Shenzhen a las 10 de la mañana del 1 de julio, un batallón de policías de civil se abalanzó sobre ellos antes de que pudieran desplegar sus pancartas.

Por Lu Chen y Li Zhen – La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

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