Hospital al Sur de China estaba repleto de órganos, dice ex funcionario

Hospital de la provinvia de Gaundong China-Repleto de órganos humanos.
Muchos hijos y parientes de algunos chinos en el extranjero consideraron la disponibilidad de órganos que había en el hospital Nanfang como una excelente oportunidad para generar dinero como intermediarios.

En los años 80, las autoridades chinas operaban un hospital secreto en la base de la montaña Baiyun al sur del país, en donde los prisioneros condenados a muerte eran ejecutados y sus órganos puestos a disposición para trasplantes a personas chinas en el extranjero, según testimonios de un ex funcionario.

El ex oficial, identificado con el pseudónimo “Sr. Wang”, habló recientemente con La Gran Época en Nueva York acerca de sus experiencias y conocimiento. Como ex integrante de la Asociación de Chinos que regresaron del Extranjero de la provincia de Guangdong, tuvo la oportunidad de visitar el hospital y hablar con aquellos que trabajaron y fueron pacientes allí.

Las Asociaciones de Chinos en el Extranjero son grupos, generalmente ligados al régimen, que el Partido Comunista puede utilizar para infiltrarse y manejar a la población china en el extranjero, asegurándose de que mantengan una postura patriótica hacia el régimen. Esta es una misión que ha sido parte de sus actividades por décadas.

La Federación de Todos los Chinos que regresaron del Extranjero está bajo el control directo del Partido. En su página web se llama: “un lazo entre el partido y el gobierno para los chinos en el extranjero, sus familias y aquellos que regresaron al país”. Según el testimonio del Sr Wang, una cantidad de personas que regresaron a la provincia de Guangdong también tuvieron acceso a órganos para trasplantes; y los trasplantes en China siempre han provenido de prisioneros ejecutados.

Solo hasta hace pocos años se comenzó a implementar un sistema de donaciones voluntarias en China, pero es ínfimo en comparación de las ejecuciones de prisioneros por sus órganos.

Disparando por la espalda

El Sr. Wang dijo que cuando estaba en China conocía a un oficial de la policía militar llamado Hou Yuwu. “Me dijo que él le disparaba a los prisioneros por la espalda, asegurándose de  no rozar el corazón con el fin de sustraer sus órganos. El disparo no dañaba ni su corazón ni sus pulmones”.

Los presos luego recibían una inyección que les imposibilitaba hablar. A continuación los cirujanos comenzaban su trabajo; a menudo la víctima aún estaba con vida. “Debe ser tan doloroso para el preso antes de que efectivamente muriera”, agregó el Sr. Wang.

Trato especial

El hecho de que existiese un hospital para los chinos en el extranjero, así como lo describe el Sr. Wang, corresponde con comentarios documentados de funcionarios chinos y la política oficial.

Según el periódico Yangcheng Evening News, como ejemplo, Ye Jianying, uno de los líderes revolucionarios del Partido Comunista, dijo en octubre de 1979 que la provincia de Guangdong recibiría políticas de reforma económica preferenciales; entre ellas el establecimiento de un hospital para chinos en el extranjero.

Esta idea fue propuesta por Zhao Yunhong, presidente de la Primer Universidad Médica Militar, quien recibió la aprobación de Ye. A fines de 1979, esta institución operó un programa piloto con una sala de 20 camas de internación para chinos en Hong Kong y Macau. En tres años, esta sala se convirtió en el edificio Huiqia de 100 camas de hospitalización, que es ahora parte del Hospital Nanfang, el que con su trasfondo militar, se convirtió en el primero en China para abastecer a chinos en el extranjero, en especial a aquellos en Hong Kong y Macau, e incluyendo a aquellos que regresaron a vivir en el país.

El edificio de trasplantes de órganos está ubicado al pie de la montaña Baiyun en la provincia de Guangdong, por sobre un refugio militar antiaéreo. El Hospital Nanfang no respondió inmediatamente a una solicitud de respuesta respecto a los alegatos del Sr. Wang.

“Secreto a voces”

El Sr. Wang, ex funcionario, dijo que una vez estuvo un tiempo en el edificio Huiqiao en el Hospital Nanfang. “Tuve familiares que se quedaron en el Hospital Nanfang tres meses por un accidente automovilístico.

Tuve la oportunidad de ver con mis propios ojos a muchos pacientes de trasplantes. Estos estaban ingiriendo muchos fármacos inmunosupresores luego de las cirugías y estaban muy débiles”. Los fármacos inmunosupresores o anti-rechazo son utilizados por receptores de órganos para prevenir que el cuerpo reaccione adversamente al órgano extraño recientemente trasplantado. “Recuerdo una vez cuando una Sra. Llamada Li de Inglaterra se despidió, diciéndome que su esposo había fallecido durante el periodo de recuperación luego de la cirugía”. Dijo el Sr. Wang.

“Yo pensaba: ¿Por qué estas personas tuvieron que tener un trasplante de hígado y riñones? Les pregunté de dónde provenían estos hígados y riñones. ¿De cerdos? ¿De perros? Me dijeron que eran de presos ejecutados. Era un secreto a voces”, agregó el Sr. Wang. Luego de conocer bien al personal del hospital, el Sr. Wang mencionó que le dijeron cómo los prisioneros condenados a muerte eran llevados afuera, fusilados, y sus órganos sustraídos.

Como “matar cerdos”

Luego, el Sr. Wang, estando en la provincia de Hubei, conoció a un ex miembro el personal del hospital de Nanfang llamado Huang. Le dijo que “la sustracción de órganos es como matar cerdos; tomas lo que necesitas”. La impresión que tuvo el Sr. Huang de esta época en el hospital era que el personal militar que trataba con el tráfico de órganos lo hacía sin remordimientos y a menudo hasta bromeaban al respecto, lo que le producía escalofríos. “Era una zona militar en ese entonces.

El hospital Nanfang tenía sus manos en los órganos, y vendían los sobrantes a otros hospitales. Se hacía mucho dinero con esto. Luego, esta gente del hospital de Nanfang, iría a un restaurant lujoso”, dijo el Sr. Wang y agregó que “Eran como los demonios de la novela Viaje al Oeste”, refiriéndose a los personajes de seres malvados sobrenaturales en la famosa novela china que buscaban comerse la carne del monje Xuanzang, el personaje principal.

Agregó que muchos hijos y parientes de algunos chinos en el extranjero consideraron la disponibilidad de órganos que había en el hospital Nanfang como una excelente oportunidad para generar dinero como intermediarios. Ellos presentarían la posibilidad de negocios a chinos que regresaron con la necesidad de un trasplante, a quienes conocieron a través de organizaciones del régimen.

Les dirían que los presos querían donar sus órganos para contribuir con la sociedad. “Estos chinos en el extranjero involuntariamente ayudaron a generar un enorme crimen”, expresó el Sr. Wang. “Hacer dinero asesinando a otros”.

Por Cai Rong – La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

 

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