Indígenas de Toronto mueren jóvenes porque el Estado los separa de sus padres en la niñez, revelan médicos

(Centro de Salud Anishnawbe)

El estudio está causando cierto shock en la comunidad al descubrir que por generaciones el pueblo originario de Canadá vive con un sistema obligado de educación en residenciales lejanas de sus hogares donde sufren todo tipo de abusos.

(Centro de Salud Anishnawbe)
DALE CLICK A LA FOTO PARA AMPLIAR
Un estudio reveló algunas cifras chocantes sobre la especulativa vida de los aborígenes de Toronto, Anishnawbe. Apenas alcanza la mitad de años de vida del resto de la población.

El documento difundido en abril reveló además que los hijos aborígenes son arrancados de las casas familiares y obligados a vivir en residenciales donde sufren todo tipo de violencias, abusos sexuales de sacerdotes, discriminación racial y donde crecen incluso con total desconocimiento de la existencia de hermanos. Es así que terminan con traumas viviendo una media de solo 37 años, y 34 para los hombres. En cambio el resto de la población de Toronto vive un promedio de vida de 75 años.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Hogares de 2011, había 1.400.685 personas aborígenes en Canadá, que comprende 4,3% de la población.1 canadiense. La provincia con mayor población aborigen fue Ontario, con 301.425 personas.

El tema que está causando shock en algunos usuarios de las redes sociales lo difundieron médicos del Centro de Salud Anishnawbe de Toronto en una investigación que define como principales causas de la muerte de los aborígenes al 1) Impacto de las políticas coloniales y poscoloniales.  2) El estrés crónico como resultado de estas políticas históricas”.

“Estaba absolutamente sorprendida”, comentó Sha Chandrakant, líder del estudio, uno de los médicos autores del informe.

Sha fue personalmente a entrevistar a las personas en una escuela residencial y documentó una serie de relatos elocuentes del dolor que significa la separación obligada de las familias para asistir a escuelas en residencias lejanas a sus casas, sin su lengua y donde en muchos casos sufren de violaciones sexuales y violencia.

“El (fallecido) recordaba cómo cada uno de los niños mayores fue llevado lejos de la madre”, dijo uno de los entrevistados, destacando que los agentes los iban quitando uno a uno causando un gran dolor.

“Debido a que las familias se separaron a través de estas políticas, algunos niños crecieron sin saber que tenían hermanos”, revelaron las encuestas en el informe.

“Sé que había una gran cantidad de sufrimiento. Porque yo sé que muchos de aquellos fueron a la escuela residencial”, declaró un residente, destacando que generaciones enteras resultaron heridas por la asistencia a las escuelas; mientras que otro participante habló de cómo sus padres se vieron afectados por este tipo de traumas.

Entre los abusos relatados, están los golpes con varillas a los pequeños y las violaciones de sacerdotes.

“La violencia y el abuso en las escuelas residenciales fueron tan numerosas que no todas podían ser incluidas en este informe”, describe el documento.

Un entrevistado relató que uno de los fallecidos había sido adoptado fuera de la comunidad y tenía un rechazo y una duda por no conocer nada de su familia biológica y si sería aceptado.

Otro participante describió cómo las familias tienen tanto miedo del Estado. Ellos tratan de esconder a sus hijos en las ramas de los árboles cuando los agentes indios vienen a recolectar a sus niños para la escuela residencial. Describieron este hecho como la pérdida de su cultura porque en las escuelas residenciales están “aboliendo nuestras enseñanzas”.

Muchos hablaron de cómo los fallecidos se dejaban sumir por la adicción a drogas y alcohol, y en el dolor, sin poder moverse, a pesar que buscaban curas para ello, se encontraban bloqueados. A ese punto también eran rechazados por sus propias familias de las cuales habían sido separados.

“Realmente creo que es como un síndrome del corazón roto. (La muerte del difunto) fue la soledad por su verdadera identidad, como no saber nada sobre quién es su gente, debido a que su familia y sus padres y sus tradiciones se pierden todas”, dijo otro.

Previo a la difusión del informe, el 31 de marzo, Ontario anunció algunas medidas. “Ontario está avanzando en un proyecto histórico que va a crear más oportunidades económicas y mejorar la calidad de vida de los pueblos indígenas urbanos”, dice el comunicado del Centro de Salud Anishnawbe.

Esto consiste en un nuevo Centro de Salud de la Comunidad Aborigen con acceso a los servicios de salud aborígenes modernos y tradicionales.

“El centro cultural de la comunidad aborigen podría incluir espacios para la educación, las empresas sociales y las artes escénicas”, agregó, sin embargo sobre la educación que sufren hoy los indígenas las autoridades no han dado respuesta.

El Dr. Sha Chandrakant es un médico del personal en Anishnawbe Salud de Toronto y proporciona atención primaria de salud los pueblos aborígenes. También es profesor emérito de la Escuela Dalla Lana de Salud Pública de la Universidad de Toronto, y es un defensor de la mejora de la salud y el bienestar de los grupos marginados de la sociedad canadiense.

Con un presupuesto de 212.000 dólares está elaborando un programa de capacitación de los preceptores aborígenes sobre sensibilidad cultural.

En el estudio también participaron el Dr. Rajbir Klair, médico de familia y profesor adjunto en el Departamento de Familia y Medicina Comunitaria de la Universidad de Toronto, y la Dra. Allison Reeves coordinadora de la Iniciativa de Seguridad Cultural aborigen.

Por Anastasia Gubin – La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

Nos interesa tu opinión, deja tus comentarios

comentarios