Congreso en Italia muestra la doble cara de los trasplantes de órganos

Congreso de Italia muestra otra cara sobre transplante de órganos.
“Creo que la comunidad internacional debe condenar fuertemente y ejercer presión contra esta actividad”, sugirió el profesor Franco Citterio.

ROMA— El congreso de la Sociedad Italiana de Trasplante de Órganos (SITO) concluyó en Siena, Italia, a fines de septiembre. Doctores y profesionales compartieron con el público la realidad de un asunto delicado. De un lado, Italia es uno de los países más avanzado del mundo en medicina; por otro, hay aún poca información sobre el mercado de órganos ilegales que florece en algunas regiones del mundo.

Los oradores que presidieron el escenario compartieron el mismo deseo: dar un órgano a los 9.000 pacientes en la lista de espera italiana. “Podemos hacer más”, dijo el profesor Franco Citterio, presidente de SITO, durante una entrevista con La Gran Época. “Vemos que cuando la gente está informada, el número de donaciones crece”.

El profesor Citterio recordó el 20 aniversario de la muerte de Nicholas Green —el niño estadounidense de siete años asesinado por error por la mafia al sur de Italia. La decisión altruista de sus padres de donar sus órganos, salvando varias vidas, fue ampliamente publicitada por los medios. Las cifras de donación aumentaron dramáticamente en Italia desde ese día. En 2013 se alcanzaron los 2.841 trasplantes.

Además del abnegado acto de la familia Green, el congreso expuso una realidad más egoísta: el tráfico de órganos de países que ejecutan prisioneros y donde los prisioneros de conciencia son usados como ‘banco’ para vender sus órganos en el mercado local o internacional.

Según SITO, hay al menos 10.000 trasplantes ilegales por año con precios sorprendentes: en China, donde el régimen controla los hospitales y el personal médico, un riñón puede valer 70.000 dólares. La extirpación de los órganos de condenados a muerte es una práctica que va contra los estándares éticos de medicina. En octubre de 2012, la Asociación Médica Mundial dictaminó expresamente que “en jurisdicciones donde la pena de muerte se practique, los prisioneros ejecutados no pueden considerarse como donantes de órganos y/o tejido.

“Conocemos la situación china”, dijo el profesor Citterio. “El país fue sancionado por la Sociedad Internacional de Trasplante. El gobierno chino ha hecho algunas declaraciones que esto no volvería a pasar. En realidad, parece que no es el caso y que se continúa implementando”.

En noviembre de 2013, China firmó la resolución de Hangzhou, que recibió elogios de la comunidad médica internacional, declarando el fin a la sustracción de órganos de prisioneros ejecutados. Sin embargo, sólo unos meses después en marzo de 2014, funcionarios chinos dijeron que China continuaría usando órganos de prisioneros y que los cuerpos serían contabilizados en un nuevo sistema computarizado de órganos.

“En China los donantes son asesinados”, dijo la doctora Katerina Angelakopoulou, portavoz de la DAFOH italiana (Médicos Contra La Sustracción Forzada de Órganos). Esta asociación apunta a proteger la ética médica y fue fundada en 2007. DAFOH tiene un stand en el congreso.

DAFOH lidera una campaña internacional contra la sustracción forzada de órganos en China. Algunos doctores decidieron establecer la organización luego de la investigación en 2006 del abogado en derechos humanos David Matas y del ex secretario de estado canadiense David Kilgour. Ellos publicaron un documento “Cosecha Sangrienta” donde afirman que al menos 41.500 órganos fueron sustraídos forzadamente entre 2000 y 2005, de practicantes de Falun Gong vivos, una disciplina meditativa perseguida por el régimen chino.

“Creo que la comunidad internacional debe condenar fuertemente y ejercer presión contra esta actividad”, sugirió Franco Citterio, y agregó que en Italia, hay una lista de espera de dos años en promedio para un riñón. En China puede ser de 1 a 4 semanas.

En marzo de 2013, el Comité de Derechos Humanos del Senado Italiano aprobó una resolución contra la sustracción forzada de órganos en China. Luego, una coalición de miembros parlamentarios fue lanzada dos meses después. “Hay una docena de parlamentarios que desean cooperar a nivel internacional para detener esta práctica deshonesta en China”, dice la doctora Angelakopoulou.

Por Andrea Lorini – La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

 

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