Beber té en la antigua China podía ser comparado a la auto cultivación o al arte. Es también una forma de apreciar la vida. Existen muchas variedades de té: verde, negro, blanco, flores y hierbas y diferentes estaciones producen tés diferentes.

Se dice que en su vida cotidiana hay siete cosas que preocupan al pueblo chino: leña, arroz, aceite, sal, salsa de soja y té. A pesar de que el té es el último en la lista, en China tiene un importante significado histórico y cultural.

 

El origen del té y de la cultura del té está en China, por lo tanto el té ha acompañado al pueblo chino durante más de 5.000 años. Ofrecer a los invitados una taza de té es una fina tradición china, y el pueblo chino durante mucho tiempo ha mantenido la tradición de disfrutar de una taza de té, con o después de una comida.

Según la leyenda china, el té fue descubierto en la antigüedad cuando Shennong Shi, uno de los Tres Emperadores y el primer médico de hierbas chinas, deambulaba por el campo en busca de hierbas medicinales. Se dice que él tenía una barriga que era transparente como un cristal. Cualquier cosa que comiera, podía verla muy claramente en su vientre.

Un día, encontró una especie de planta con hojas verdes y flores blancas. Se comió las hojas. De repente, notó que algo extraño sucedía en su estómago, las hojas no sólo hacían mover y limpiar el alimento que había comido, sino también dejaban un sabor aromático en su boca y una sensación de frescura.

A partir de entonces, Shennong Shi utilizó las hojas para neutralizar las toxinas en las plantas que estaba probando. Estaba muy feliz de haber descubierto el efecto desintoxicante de esas hojas.

Pensó que el descubrimiento del té, al que llamó “cha”, le fue otorgado por los dioses celestiales como agradecimiento por su amabilidad en la búsqueda de hierbas medicinales, para tratar enfermedades de la gente en su vejez.

De tomar té a degustar té

Después del descubrimiento del té, pasó por varias etapas de desarrollo. Hoy en día, el agua hirviendo se usa para hacer té de hojas de té. En la antigüedad, el té era utilizado como un medicamento. La gente cortaba ramas de árboles de té silvestre, recogían las puntas de las hojas, las hervían y bebían el agua. Esto era llamado “té gachas” o “té amargo”, ya que el té preparado de esta manera era muy amargo.

Para la época de las dinastías Qin y Han, la gente desarrolló nuevos métodos para la preparación y el uso del té. En lugar de hervir hojas frescas de té, preparaban al horno “pasteles de té” y los molían hasta hacerlos polvo. Se le añadía agua hervida, para hacer té, y lo mezclaban con jengibre, cebollas de primavera y naranjas y le decían “el té al horno”.

Durante la dinastía Tang se popularizó la cultura del té. Poco a poco “beber té” se convirtió en “degustar té”. También eran populares los banquetes de té que se celebraban en el palacio real, en los templos y entre los estudiosos.

La atmósfera en un banquete de té era, por lo general, solemne y elegante y seguían estrictas reglas de etiqueta. El té tenía que ser de alta calidad y el agua tenía que ser de conocidas vertientes. El juego de té también debía ser precioso y de una calidad poco común.

Para mostrar respeto a los invitados, usualmente un banquete de té se iniciaba con la persona a cargo, ya sea mezclando el té personalmente o supervisando su mezcla. Esto era seguido de la presentación del té, de recibir el té, de olerlo, de apreciar su color y de degustarlo.

Después de tres rondas, la gente comenzaba a comentar sobre el té, a elogiar las cualidades morales del anfitrión, a disfrutar del paisaje y de la conversación, o a escribir en prosa o en poemas.

En la época de la dinastía Ming, la gente vertía agua directamente en un vaso o en una taza con hojas de té sueltas en su interior, haciendo que beber té fuera más simple y más conveniente. Sin embargo, la mayoría de la gente simplemente “tomaba té” en lugar de “degustar el té”.

La cultura del Té

En la dinastía Tang, había un hombre llamado Lu Yu, quien después de muchos años de observación y de investigación, escribió un libro titulado “Cha Jing”. El libro resumía un conjunto de métodos de cultivo y cosecha del té para prepararlo y degustarlo.

Describía también la profunda connotación cultural del arte del té, dando forma al primer Dao del té. A Lu Yu la gente de las generaciones posteriores lo conoció con el apodo de “el sabio del té”.

La cultura del té refleja las características de la cultura tradicional oriental, con la combinación del “té” y del Dao. En la antigua China, el Dao estaba en todos los oficios y profesiones y las personas también estaban interesadas en obtener el Dao. Por lo tanto, degustar té también se relacionaba con el Dao.

El Dao del té hacía hincapié en “armonía, tranquilidad, conformidad y veracidad” y consideraba “la calma” como el camino que uno debe seguir para llegar a un estado de desapego. La tranquilidad en el Dao chino del té, se refiere a la tranquilidad del reino espiritual, junto a la quietud o a la serenidad externas. Siempre que uno mantenga la tranquilidad en el interior, uno aún puede disfrutar de una conversación, risas, música u ópera.

La cultura del té es un tipo de cultura de intermediación en la que el té funciona como un vehículo para transmitir y llevar el espíritu de la cultura tradicional china. Liu Zhenliang, de la dinastía Tang, dijo en Las Diez Virtudes de Beber Té, “El té puede llevar a cabo el Dao y el té puede refinar la propia voluntad.”

Por David Young – La Gran Época

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