Esta semana me encontraba con un directivo que me decía sobre una persona de su equipo que no podía  “hacerle entrar en razón”.

Y a la vez se quejaba de que su equipo no aportaba lo suficiente; por otra parte también me he encontrado con otro directivo de otra empresa que me decía “he perdido mi deseo de aprender y explorar nuevas formas, cada vez que planteo algo diferente no me escuchan, me dicen que entre en razón”.

Estas dos reflexiones me hicieron pensar en las estructuras mentales que tenemos, las estructuras mentales son modelos creados por la mente para poder comprender el entorno, y marcan la forma en que las personas entendemos nuestra realidad y nuestra relación con el mundo que nos rodea.

Las estructuras comienzan a desarrollarse en la infancia .Con el paso de los años, el cerebro además de almacenar información, sentimientos y experiencias, va creando multitud de ideas sobre el mundo , algunas más complejas que otras. Por ejemplo, los juicios y los valores parten de una actitud aprendida de los padres. Los niños suelen percibir mensajes como: “No se pega”, o ” Hay que compartir con los demás” o ” Debes de esforzarte”   etc, etc , y estos dan lugar a organizaciones cognitivas asociadas al comportamiento y a valores sociales.

Para tener una estructura mental creativa es necesario tener curiosidad y un deseo de ampliar el pensamiento, así se generarán ideas y alternativas, y se rompen los conceptos rígidos.

Experimentar con nuevas ideas nos convierte en personas abiertas. Ser abierto y flexible equivale a ser capaz de modificar conductas y pensamientos; estar abierto al cambio y a situaciones novedosas. En ocasiones adoptamos actitudes que inhiben nuestro potencial creativo. En vez de cultivarlo y activarlo, lo reprimimos e ignoramos. Por ejemplo, nos puede ocurrir con los niños, ellos expresan muchas veces ideas creativas que nosotros como adultos no entendemos, lo que no podemos es criticarlas con comentarios como: ” Deja de decir necedades”  o “no te inventes las cosas”. Sin ser conscientes del impacto que tienen estos comentarios en nuestros pequeños, los padres lo único que hacemos con esto es transmitirle nuestras propias estructuras mentales, sobre lo que puede ser y lo que no, lo que es lógico y lo que no tiene sentido. Pero estos son mensajes limitantes, que no solo se reciben en la infancia.

No pocas veces, consciente o inconscientemente, en la empresa se intenta controlar o “hacer entrar en razón” a las personas que tienen ideas nuevas o formas distintas de percibir la realidad. Esto suele ocurrir porque se sigue una estructura mental establecida. Generalmente, el resultado es la inhibición de la motivación y el instinto creativo.

El ser humano es creativo por naturaleza. La facultad de crear es uno de los pilares más potenciadores del cambio, y parte de la imaginación, la curiosidad y la innovación.

Como decía Robert Florida, en su libro la clase creativa ” Es un error pensar que la creatividad puede reducirse a la creación de nuevos inventos extraordinarios, de nuevos productos y de nuevas empresas. En la economía actual, la creatividad es omnipresente y constante”

Hoy más que nunca la creatividad, es una habilidad que tenemos que desarrollar y hacer desarrollar a los demás. Cada vez necesitaremos adaptarnos más rápidamente a las circunstancias, las personas creativas son más flexibles, son capaces de cambiar y adaptarse a nuevas situaciones, pensamientos y emociones. Las personas creativas se han convertido en el “activo más preciado de nuestra economía.

A los seres humanos nos mueven dos tendencias que a menudo compiten entre sí; la tendencia conservadora que busca la comodidad, seguridad y lo previsible, evitando asumir riesgos; y por el otro lado una tendencia expansiva que incita a buscar y a disfrutar de la novedad. Lo más saludable es mantener un equilibrio entre el instinto de conservación y el de exploración. No podemos vivir al cien por cien en un estado de creatividad, no hacer vivir a los demás en un estado de creatividad, pero tampoco debemos caer en la apatía y en la monotonía absolutas, ni hacer vivir a los demás en una apatía y monotonía absoluta.

Hagamos lo que se encuentra en nuestras manos, que es mucho,  por desarrollar la creatividad en nosotros y en los que están a nuestro alrededor ya que esta sociedad lo agradecerá.

Por Maite Villafruela – Colaboradora de Radio SOH

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