La empatía

La empatía significa comprender al otro, aunque no se esté de acuerdo con él o no se acepten totalmente sus puntos de vista. La comprensión del otro conduce a establecer dos principios básicos de la comunicación efectiva.

La empatía es la clave para penetrar a través de esa cortina de hierro que selecciona las ideas de una persona, cuando se conocen los intereses de otra persona y se expresan las ideas de acuerdo a ello la comunicación es posible.

Mientras no se conozca bien a una persona, siempre es difícil e imperfecta la comunicación. La empatía debe ayudar a comprender cómo es una persona y a hablarle al corazón. Sólo eso es comunicación.

En el tema del liderazgo no hay mayor talento que la capacidad de comunicación de un líder.

La comunicación es la base de todo liderazgo. Y comunicación no es un intercambio de opiniones entre personas, sino un intercambio cuyo propósito es generar acción.

Un líder debe ser capaz de dar a conocer sus ideas y a su vez debe entender las ideas de los demás para poder guiarlos.

La comunicación es difícil, es un arte. Exige algo más que intercambio de ideas; también es un intercambio de sentimientos, de actitudes, de emociones.

La empatía ayuda a desarrollar una mejor comunicación, pero algunas personas se sienten frustradas porque no pueden encontrar una manera sencilla de mejorar su empatía.

Si se escuchara a los demás, se sabría de ellos todo lo que se necesita saber para dirigirlos. Realmente se escucha poco. La ciencia se ha desarrollado mucho en el arte de leer y escribir, pero no en el de escuchar.

Es imposible comprender a una persona a menos que la escuchemos.

Independientemente de la edad que tengamos se  puede desarrollar la escucha activa (habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo).

Pero para poder desarrollar la escucha activa,  lo primero de todo lo hay que querer  y después…. practicar, practicar y practicar.  Siempre que se quiera y se practique los cambios son posibles.

Por Maite Villafruela 

redaccion@sohnetwork.com

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