La escritora Marina Perezagua presenta: Seis formas de morir en Texas

… Lo que se nos oculta significa.

El pasado 14 de Octubre en la Ciudad de México la escritora española  Marina Perezagua presentó su reciente libro: Seis formas de morir en Texas. Esta es una novela sobre varias personas cuya suerte queda ligada por un corazón. No se trata de un corazón simbólico, sino de un órgano que palpita y da la vida… y también la muerte.

Esta es una novela sobre dos familias y dos continentes. Un hombre es ajusticiado en una cárcel china y sus órganos son objeto de tráfico. Su corazón acaba alojado en el pecho de un norteamericano, y ese trasplante marcará el futuro de las siguientes generaciones. Según la tradición budista, si el corazón no se entierra con el muerto este jamás logrará descansar en paz, y por tanto los herederos del difunto deben traer el órgano devuelta a China.

Marina Perezagua construye una trama meticulosa y perturbadora que nos habla de la esencia del ser humano, del azar y del destino. La temática del libro ha sido fundamentada para revelarla en forma de ficción a los lectores. Una narrativa llena de sentido con la posibilidad de que a futuro sea presentada en el cine.

La escritora española residente en Nueva York, comentó en la conferencia de prensa: «En la novela estoy narrando dos líneas argumentales muy duras, una parte es en el corredor de la muerte en Texas y la otra la sustracción forzada de órganos en China».

Al preguntarle el porqué abordar el tema del tráfico ilegal de órganos, ella respondió: «Al principio solo estaba interesada en la línea argumental del corredor de la muerte porque llevo mucho tiempo viviendo en Estados Unidos. Digamos que por una razón meramente narrativa, al principio tuve que investigar sobre los trasplantes ilegales y me encontré con el tema de la sustracción forzada de órganos en China, que para mí, sinceramente lo había escuchado hace años y no lo creí, o sea me parece muy interesante que ahora mismo estoy presentando un libro con el que me he documentado mucho sobre esta situación y pueda decir que es cierto! Así llegué a este tema por una razón en principio narrativa, ya después sí me comprometí de lleno con el tema».

Un asistente en el evento comentó: «… Yo me atrevería a felicitarla porque también creo que es un libro de denuncia acerca de una situación que si bien ha pasado poco percibida es algo real, que sucede, que debe llamar la atención para buscar que los conceptos bioéticos de los médicos ejerzan de manera adecuada y fundamental…»

La escritora española residente en Nueva York, Marina Perezagua presentando su libro en la Ciudad de México.

Al pié de página del libro la autora presenta las fuentes en las que se documentó mencionando a los investigadores independientes, el Ex Secretario de Estado de Canadá para Asia-Pacífico, David Kilgour, al abogado canadiense David Matas, también al investigador Ethan Gutmann, así como a Médicos contra la sustracción forzada de órganos(DAFOH), entre otros.

Los investigadores independientes revelaron de forma clara y precisa la existencia organizada de una red estatal de trasplantes ilegales en China cuyo epicentro se halla en la voluntad de exterminar a los seguidores del Falun Gong.

Falun Dafa es una disciplina de la Escuela Buda que se basa en los principios de Verdad – Benevolencia – Tolerancia. Además consta de cuatro ejercicios suaves y una meditación. Esta práctica ancestral, originaria de China, comenzó a ser brutalmente perseguida en 1999 cuando el régimen comunista chino estimaba que más de 70 millones de personas practicaban esta disciplina en ese país.

En marzo del 2006, el Epoch Times, versión en inglés del periódico internacional Da Jiyuan, considerado independiente del Partido Comunista Chino y valorado por su compromiso con la información sin censuras sobre los derechos humanos en China, publicaba lo siguiente: «Dos personas han testimoniado la existencia de un campo de concentración en Sujiatun. Aseguran que miles de practicantes de Falun Gong estuvieron presos allí y sus órganos fueron extraídos por doctores bajo mandato del gobierno».

También la New Tang Dynasty Television NTDTV, un canal con sede en Nueva York también comprometido con la imparcialidad y la defensa de los derechos humanos, entrevistaba a una mujer de unos cincuenta años. Destacaba por unas enormes y oscuras gafas de sol tras las cuales intentaba esconder la dureza de lo que tenía que decir. Con una mano sostenía el micrófono, y con la otra el texto que, en tono jadeante, leyó: Mi ex marido y yo trabajamos en este hospital (de Sujiatun) desde 1999 hasta 2004. En nombre de mi ex marido quisiera disculparme, pues él fue el neurocirujano que extrajo los órganos de estos practicantes de Falun Gong. Le escuché decir que la mayor parte de ellos tenían cuerpos fuertes, y que cuando extirpó sus órganos aún tenían aliento.

De toda esta investigación poco a poco empezaron a salir detalles atroces pero demasiado específicos como para que fueran falsos, y no sólo el hecho en sí resultaba aterrador, sino las cifras y la identidad de los perpetradores del propio sistema, pues no se estaba hablando de casos aislados y cometidos clandestinamente, sino de miles de víctimas inocentes ejecutadas por el Estado con el propósito de extraerles los órganos, y todo ello por medio de la colaboración de centenares de médicos, enfermeros, militares, policías, hospitales.

La escritora Marina Perezagua, en su presentación también nos comentó cual es su mayor interés en esta obra: «… claro barbaries hay en todo el mundo no hay país donde no haya barbarie, pero lo que más me interesa en la novela es jugar con la barbarie desde el Estado, tanto en Estados Unidos que es considerado un país del primer mundo con respeto a los Derechos Humanos, como en China que al fin y al cabo es un gigante económico del que todos bebemos de su manita sin rechistar porque nos conviene, el título Seis forma de morir en Texas se refiere a que anteriormente cuando alguien era ejecutado en Texas en el certificado de defunción había seis casillas que se podía marcar y la casilla que se usaba cuando se ejecutaba a un preso era la de muerte por envenenamiento letal pero hoy en día el certificado de defunción ha cambiado y la casilla que se marca cuando se ejecuta a un reo es la de homicidio con lo cual el Estado está reconociendo que comete homicidio de manera regular y eso es lo que me interesa, igual en China la sustracción forzada de órganos es posible por todo un engranaje del Partido Comunista Chino de los hospitales, de los centros penitenciarios, es decir que está totalmente institucionalizado, eso es lo que me interesa, pues como digo barbaries hay en todos los países pero el problema es cuando ya se ha convertido en una Institución permitida».

Al final de la presentación, la autora firmó libros de los asistentes.

Redacción RadioSOH

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