¿La mente necesita un cerebro?

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Experiencias cercanas a la muerte de personas clínicamente muertas, responden algunos misterios de la actividad de la conciencia humana

¿La conciencia existe independiente del cerebro? A veces las personas tienen experiencias cuando sus cerebros están clínicamente muertos y lo pueden recordar, lo que se conoce como “experiencias cercanas a la muerte” (ECM).

Si es así, ¿qué tan frecuente son? ¿Cómo son las experiencias? ¿Pueden ser atribuidas a procesos fisiológicos o farmacológicos que acompañan a los moribundos? ¿O a respuestas psicológicas a la amenaza de muerte? ¿O son experiencias de una realidad que trasciende los límites del cuerpo físico?

En el año 2001, un pequeño grupo de científicos británicos publicó un importante estudio para evaluar la frecuencia y las causas posibles de ECM en personas con infarto. Los sobrevivientes de infarto fueron buenos ejemplos para este tipo de estudio porque todos ellos fueron resucitados usando un procedimiento estándar y así todos recibieron las mismas drogas y tratamientos.

Todos estos pacientes exhibieron al menos dos de los tres criterios que determinan si una persona está muerta: no tenían movimiento cardiaco ni respiración espontánea. En el aspecto clínico, la mayoría de estos pacientes también desarrolló la tercera característica: pupilas fijas dilatadas como resultado de la pérdida de actividad en el tallo cerebral.

Una gran cantidad de mediciones psicológicas y farmacológicas fueron aplicadas en todos estos pacientes durante el tiempo que estuvieron en el hospital. En el curso de un año, todos los sobrevivientes de infarto del Hospital General Southampton, fueron identificados y entrevistados durante su permanencia en el hospital, después de tomar los cuidados para la protección de las personas en la investigación y la integridad del estudio que se había estado llevando a cabo.

A los pacientes se les hizo una pregunta abierta sobre si ellos tuvieron algo de memoria en el tiempo que estuvieron inconscientes. Las experiencias de los que reportaron algunos recuerdos fueron evaluadas según la escala estándar Greyson, y divididas en el grupo de estudio con ECM y el grupo sin ECM.

De los 63 infartados sobrevivientes entrevistado, 56 (un promedio del 88,8%) no tuvieron recuerdos en su periodo de inconsciencia. 7 tuvieron un algunos recuerdos y cuatro de ellos, 6,3%, tuvieron experiencias que satisfacen el criterio Greyson para ECM.

De los tres que no satisfacían el criterio, dos reportaron al menos una característica consistente con ECM. De los cuatro pacientes en el grupo con ECM, todos reportaron llegar a un punto de no retorno. Tres de los cuatro también recordaron ver una luz brillante y sentimientos de paz, placer y júbilo. Dos de los cuatro vieron a familiares muertos, entraron en nuevos lugares, sintieron que el tiempo se había acelerado, habían perdido conciencia de sus cuerpos, experimentaron armonía y sus sentidos habían aumentado.

Ninguno de los pacientes encontró que sus experiencias fueron traumáticas o angustiantes, por el contrario las describieron como muy agradables.

El paciente cuyas experiencias calificaron como las más altas en la escala Greyson, fue un hombre que dijo ser católico no practicante y pagano. Los otros tres pacientes en el grupo de los ECM fueron mujeres no practicantes de la iglesia de Inglaterra.

Posibles factores fisiológicos podrían no haber sido adecuadamente investigados en este estudio piloto, debido al pequeño número de pacientes en los grupos. A la luz de las frecuentes explicaciones que las ECM son el resultado la privación de oxigeno en el cerebro, es interesante notar que los pacientes en el grupo de estudio con ECM tuvieron niveles de oxigeno más elevados que el grupo de control.

El tiempo exacto en el que sucedieron estas experiencias fuer difícil de establecer en este estudio. La información apoya la sorprendente conclusión que la ECM surge durante el periodo de inconsciencia, cuando el cerebro es tan disfuncional que el paciente está sumido en un estado comatoso y, las estructuras cerebrales, que con frecuencia se cree son necesarias para la memoria y las experiencias subjetivas, están severamente dañadas.

Si la ECM surgió en el momento cuando la conciencia se había perdido, se habría unido en la memoria con las experiencias mentales vividas al comienzo del episodio, pero ninguno de los estudiados reportaron eso. Las experiencias que ocurrieron durante la recuperación de la conciencia son confusas, pero éstas no lo fueron. Estos sujetos tenían memoria lúcida, bien estructurada, con narrativa, características claras y facilidad para recordar, diferente a una alucinación confusa.

Ninguno de los estudiados reportaron experiencias fuera del cuerpo, aunque son una característica relativamente común de estudios retrospectivos. Los científicos habían preparado, para evaluar cualquiera de esos reportes, tablas especiales colgadas en el techo de las salas antes del inicio del estudio. Estas tablas tenían figuras especiales sobre su superficie y no eran visibles desde abajo.

Si alguien declaraba que había salido del cuerpo y estaba cerca del techo, se esperaba que esa persona fuera capaz de identificar las figuras si había estado fuera del cuerpo. Si la percepción era de origen psicológico, no se esperaba que las figuras fueran identificadas.

En este estudio, los científicos dieron evidencia que la ECM entre los sobrevivientes de infarto es relativamente rara, y que probablemente ocurre en periodos cuando el cerebro no está funcionando. Acerca de los recuerdos durante este periodo de inconsciencia, la mayoría tienen al menos algunas características de ECM.

Evidentemente, debería realizarse un estudio prospectivo más grande, probablemente incluyendo múltiples instituciones, para tener a suficientes personas de manera que los aspectos psicológicos, trascendentales y fisiológicos de estos experimentos puedan ser estudiados más adecuadamente.

 

Después que la investigación fue publicada, el Dr. Sam Parnia, autor principal del estudio, le dijo a Reuters que él y sus colegas habían encontrado a más de 3.500 personas con memorias lúcidas de experiencias que aparentemente ocurrieron cuando estaban clínicamente muertos.

Un paciente tenía solo dos años y medio cuando tuvo una crisis cardiaca. Sus padres comentaron que el niño dibujó un cuadro de él mismo como si estuviera fuera de su cuerpo mirándose a sí mismo hacia abajo.

“Fue dibujado como si hubiera un globo adherido a él. Cuando explicó lo que era el globo, dijo: ´cuando mueres vez una luz brillante y estás conectado a un cordón´”. Después de seis meses de su alta en el hospital, el niño siguió dibujando la misma escena.

Parnia especuló que la conciencia humana podría trabajar independientemente del cerebro y, este último, sería como un mecanismo para manifestar pensamientos, como un televisor que traduce la señal que viene a través del éter en cuadros y sonidos.

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Por – La Gran Época

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