Los 500 comuneros se enteran de la sustracción de órganos en China

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El 10 de noviembre de 2013, los practicantes de Falun Gong en México se reunieron en la Delegación Magdalena Contreras en donde demostraron a más de 500 comuneros de la zona de los dinamos la belleza de Falun Gong y despertar la consciencia sobre la persecución a los practicantes de Falun Gong en China.

Ellos también solicitaron la firma de la petición de DAFOH (Médicos contra la Sustracción Forzada de Órganos) explicándoles a todos los reunidos, cómo el régimen comunista chino está sustrayendo órganos a miles de practicantes vivos de Falun Gong, para venderlos después con fines de lucro a personas que necesitan un trasplante.

Antecedentes 

La República Popular de China (RPC) es el segundo país del mundo en cantidad de trasplantes de órganos realizados al año, aunque no existe un programa de donación público ni un sistema de distribución de órganos en China, y la población china por su cultura siente aversión a la donación.  

Profesionales médicos de la República Popular de China comenzaron a llevar a cabo trasplantes en los años 80, utilizando órganos sustraídos a presos ejecutados. En junio de 2001, el doctor chino Wang Guoqi testificó ante el Subcomité de Asuntos Exteriores que los hospitales trabajaban en colaboración con agencias estatales de seguridad para sustraer órganos a presos ejecutados sin un consentimiento por escrito de los donantes. Estos trasplantes se convirtieron en una fuente lucrativa de ingresos para los hospitales chinos. La práctica de obtener órganos de presos sin su consentimiento es una violación de la ética médica y ha sido condenada por organizaciones médicas internacionales, como WMA, TTS y la comunidad de trasplante. 

Con el fin de proteger a sus familias y asociados, estando aún detenidos, muchos practicantes de Falun Gong se niegan a proporcionar sus nombres reales u otra información identificativa. Esto les convierte aún más en objeto de abuso para los trasplantes. En 2006, los investigadores David Matas, abogado de derechos humanos, y David Kilgour, ex Secretario de Estado canadiense para la región Asia-Pacífico, llevaron a cabo una investigación sobre las alegaciones de sustracción de órganos a practicantes de Falun Gong. Basándose en extensas pruebas circunstanciales, su informe concluyó que las alegaciones eran ciertas y que decenas de miles de practicantes de Falun Gong podrían haber sido asesinados por sus órganos. 

Después de 1999, un aumento exponencial de los trasplantes en China coincidió con el comienzo de la brutal e ile gal persecución a los practicantes de Falun Gong. En ausencia de un programa de donación de órganos público y un descenso en el número de ejecuciones, practicantes de Falun Gong detenidos pasaron a formar parte de una pila viviente de donantes, con los órganos listos para ser sustraídos a la carta. Estos han contribuido a más de 10.000 trasplantes al año en China.

Los practicantes de Falun Gong son objeto de análisis médicos estando detenidos, como análisis de sangre, de orina, rayos X y exámenes físicos. Estos análisis probablemente no tengan nada que ver con la preocupación por su salud, puesto que los practicantes de Falun Gong detenidos son objeto de persecución y tortura. No parece posible que los centros de detención incurrieran en gastos extra para los análisis, a no ser que hubiera retorno económico.

Oficiales veteranos del Partido Comunista Chino son cómplices en la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong vivos. En 2012, David Matas dijo en la conferencia anual de la Asociación Internacional de Académicos del Genocidio en San Francisco: “El 30 de noviembre de 1999, el líder de la ‘Oficina 610′, Li Lanqing, anunció la nueva política del gobierno hacia el movimient o: “Difamar su reputación, arruinarles económicamente y destruirles físicamente’

Un llamamiento a destruir físicamente a Falun Gong es un llamamiento al genocidio. No es ciertamente un llamamiento al genocidio a través de sustraer sus órganos. Sin embargo, cuando se lleva a cabo esa sustracción, en el contexto de un llamamiento a la destrucción física, deberían vincularse los dos. La sustracción de órganos es el medio. La destrucción física el fin”. 

Bajo el formato de “presos ejecutados”, asesinar a gente para sustraer sus órganos para trasplante es un crimen contra la humanidad y una violación de la ética médica. La demanda de órganos para trasplante no debe justificar los medios. Los practicantes de Falun Gong, el grupo más grande de presos de conciencia en China, son el objetivo principal de este crimen contra la humanidad.

Puede usted firmar la petición a las Naciones Unidas, Da CLICK en el siguiente enlace: http://www.dafoh.org/petition-to-the-united-nations

redaccion@sohnetwork.com

 

 

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