Lamentablemente hoy día se capturan toneladas de caballitos de mar para obtener polvos, de cualidades discutibles, para la medicina asiática, especialmente al mercado Chino.

En los caballitos de mar aunque parezca extraño, el embarazo lo lleva el padre. ¿Pero qué hace la madre? Ella solo se limita a depositar sus huevos en un minúsculo orificio de la bolsa incubadora que el macho tiene en la parte delantera de la cola y luego se alejará para siempre.

El macho fecundará los huevos y los incubará por un período de dos meses. A medida que los embriones se desarrollan la bolsa incubadora se agranda dándole al macho un tierno aspecto de embarazado.

Cuando llega el momento del parto el cuerpo del padre es presa de movimientos convulsivos y se contrae de manera intermitente. Mediante flexiones y enderezamientos sucesivos el caballito de mar comienza a expulsar las crías en forma aislada o grupal.

Durante el parto que dura varias horas y se parece mucho a un alumbramiento verán la luz varias docenas de crías. Terminado el parto el padre abandona a sus hijos a su suerte no sin antes devorarse a algunos de ellos que queden a su alcance.

El cuerpo de los caballitos de mar está cubierto por una armadura de placas o anillos de constitución ósea. Su forma de nadar es muy diferente a la de los demás peces. Adoptan una posición erecta, impulsándose con su aleta dorsal. No tienen aleta anal. En su lugar tienen una cola prensil que se enrolla en espiral y les permite aferrarse a tallos y plantas subacuáticas.

También debido a leyendas que aseguran que son un remedio natural contra la calvicie o la impotencia, 20 millones de caballitos de mar son capturados y posteriormente secados al sol cada año. Además son una presa fácil porque apenas se mueven un metro cuadrado durante toda su vida lo que hace que su reproducción sea muy complicada. 

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