Aunque de este lado del mundo puedan causar repulsión, en Oriente son furor y su pesca desmedida los puso al borde de la extinción.

A muchos en Occidente les puede resultar sorprendente que los pepinos de mar, con su apariencia de gusanos, estén al borde de la extinción por la gran popularidad que tienen en los restaurantes. Pero para los consumidores asiáticos, esta noticia es esperable. Un nuevo estudio analiza por qué estas criaturas marinas corren un gran riesgo en todo el mundo.

Los pepinos de mar son los primos menos glamorosos de las estrellas y erizos de mar y viven en los principales océanos y mares. Son consumidos hace siglos en los países del sudeste asiático, donde los aprecian por su textura suave y sus propiedades nutritivas y medicinales.

Las especies tropicales deshidratadas se venden entre los U$S 10 y U$S 600 por kilo en Hong Kong y China continental. Una especie de agua fría que se cría en China y Japón se vende por hasta U$S 3.000 por kilo deshidratado. Se los considera un “manjar culinario” de la gastronomía china y se los suele destacar en los menús de las cenas formales y festivas.

Creciente demanda

La demanda de pepinos de mar y otros frutos de mar de lujo ha aumentado mucho en las últimas décadas. La presión sobre la pesca responde a esta demanda. Investigaciones recientes demuestran que la pesca de pepinos de mar se ha expandido a más de 70 países y que la pesca intensiva en países de pocos ingresos ha agotado muchas poblaciones silvestres.

Una reciente evaluación de las 377 especies del pepino de mar Aspirochirotida, para su inclusión en la Lista Roja de Especies en Peligro de la IUCN, colocó a 16 de ellas (algunas de las cuales son las de mayor valor comercial) en las categorías amenazadas, que corresponden a un elevado riesgo de extinción.

Nuestro estudio demuestra que el alto valor de mercado es el factor que más influye en las especies de pepinos de mar categorizados en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) como vulnerables o en peligro. Las especies valoradas en el mercado y que tienen los precios más altos son las más buscadas por los pescadores. Por lo tanto, son las que más riesgo corren.

Para algunas especies marinas como el atún de aleta azul y el esturión, su rareza los vuelve valiosos y los lleva hacia la extinción. Pero este no es el caso para los pepinos de mar: su valor alto provoca una explotación intensa que hace que especies comunes se vuelvan raras.

El amplio rango geográfico de una especie puede contribuir a la sobreexplotación y a un mayor riesgo de extinción. La razón es que los pepinos de mar ocupan una gran extensión y tienen suficiente influencia en los mercados asiáticos como para tener gran popularidad y mucha demanda. Los pepinos de mar raros y los que viven en lugares aislados son relativamente desconocidos para los consumidores asiáticos y no tienen tanta influencia en el mercado como para obtener un valor alto.

Otros factores importantes para la extinción del pepino de mar son la densidad de población humana y las economías pobres. Las poblaciones silvestres que son pescadas hasta niveles críticamente bajos están relacionadas con zonas pobres y esto coloca a la conservación de la especie en conflicto con la subsistencia de la gente. Se necesita el apoyo de las naciones desarrolladas para que los países de bajos recursos implementen regulaciones de comercio y medidas de conservación.

El mercado asiático de frutos de mar acepta al menos 60 especies. Cuando los pepinos de mar de mayor valor sean erradicados de las zonas de pesca, los pescadores probablemente se vuelquen a las especies de menor valor. Las comunidades costeras quedan disminuidas debido a la pérdida de una fuente de ingresos, que en países isleños son relativamente escasas.

Rol ecológico

Pero los pescadores costeros y los consumidores asiáticos ricos no son los únicos que sufren por la sobrepesca y las extinciones locales. Los pepinos de mar cumplen un rol importante en el ecosistema. Ayudan a remover la arena en las lagunas de coral y en los lechos de hierbas marinas. Se alimentan de materia orgánica mezclada con arena y barro y los nutrientes que

excretan son aprovechados por las algas y los corales –un ciclo de reciclaje de nutrientes en los arrecifes.

También se descubrió que los pepinos de mar amortiguan la acidificación oceánica en los arrecifes. Al alimentarse de la arena de los arrecifes, los pepinos de mar tropicales aumentan la alcalinidad del agua de mar de los alrededores. Esto ayudaría a proteger a los corales y a otros organismos del arrecife de la acidificación oceánica.

Nuestro estudio subraya que la pérdida de pepinos de mar por la sobrepesca plantea una amenaza a la biodiversidad tropical y a importantes ecosistemas de los arrecifes de coral que ya sufren un stress global por los cambios en la química del océano.

Las investigaciones sobre conservación marina se han enfocado mucho en fauna “carismática” como los tiburones y las ballenas. El riesgo de extinción de muchas especies de pepinos de mar es difícil de determinar debido a la escasez de datos. Si queremos salvaguardar ecosistemas y formas de subsistencia para las futuras generaciones, esta disparidad debe ser equilibrada con fauna menos carismática, como el modesto pepino de mar.

Por Steven Purcell y Beth Polidoro

redaccion@sohnetwork.com

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