Octubre del 2000 puede ser llamado el comienzo de la tragedia de mi familia. Un día después de que mi padre y yo regresáramos de la casa de mi tía con mucha alegría, recibimos una llamada diciendo que mi madre, una maestra en una escuela de capacidades especiales, fue arrestada por su fé al ser practicante de Falun Dafa o Falun Gong.

En aquel tiempo, tanto mi padre como yo estábamos leyendo el libro de Falun Dafa y practicando los ejercicios. Sin embargo, después de que mi padre volvió de la comisaría de policía, aunque él pensaba que Falun Dafa era bueno y creía que los medios chinos mentían para justificar la persecución, no se atrevió a practicar más. En cuanto a mí, yo era muy pequeña para entender lo que estaba sucediendo.

Varios días después, finalmente me di cuenta lo que estaba sucediendo porque decenas de familiares vinieron a mi casa y trataron de persuadirme para que le pidiera a mi mamá que dejara de practicar Falun Dafa. Yo estaba en la escuela primaria y leí varios libros de Falun Dafa muchas veces y sabía que solo hablan de cómo convertirse en mejores personas. Lo que todos me pedían que hiciera era mentir.

Intenté hablar con ellos, sin embargo ni mi padre ni el resto de la familia les importaba lo que pensaba y que lo que decía eran puras tonterías. Me sentía ofendida por las palabras que me decían y no podía parar de llorar.  Antes de salir de la habitación, mi papá me pidió que le llevara todos los libros de Falun Dafa para poder enviarlos a la comisaría de policía. Nunca había visto su cara torcida de esa manera.

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Posted by Falun Dafa en México on Wednesday, January 22, 2014

 

En mi habitación sentí pánico y estaba demasiado asustada para desobedecer a mi padre, pero no quería renunciar a los libros. Así que puse un montón de libros de historietas en una bolsa de papel y los hice parecer como los libros que mi padre quería, pasé por la sala donde él estaba y dejé caer la bolsa de libros en la basura de afuera. Mi padre pareció optar por creerme y nunca volvió a preguntar otra vez, así que guardé los libros de Falun Dafa dentro de mi escritorio.

Escuché que mi madre tenía problemas de salud y yo estaba contenta porque alguien me dijo que debido a eso muchos campos de labores forzados no la aceptarían. Así que pensé que mi mamá volvería pronto, sin embargo, me equivoqué y mandaron a mi mamá al Campo de trabajos forzados de Masanjia. Me dejaron viviendo con mi padre.

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Campo de trabajo forzados de Masanjia

Un día, las hermanas de mi madre y mi padre me llevaron al centro de detención donde estaba mi madre. Sólo puedo recordar que todo el ambiente estaba lleno de pánico y tristeza. Nadie se veía como eran antes y se comportaba casi como locos.

Había policías cuyas voces y palabras eran tan repugnantes que me hicieron sentir incómoda. Ellos dijeron que Falun Gong es un problema nacional, y debido a las órdenes del Partido Comunista Chino (PCCh), no perdonarán a nadie hasta que dejen de practicar. Entonces los parientes de mi madre lloraron aún más. Por la tarde, nos fuimos después de perder todas nuestras esperanzas.

Del año 2000 al 2014, debido a su fe en la práctica de Falun Dafa, mi madre fue enviada dos veces al Campo de Concentración de Masanjia, muchas veces a centros de lavado de cerebro y 7 veces al centros de detención. Un sinnúmero de veces fue aterrorizada por los policías.

Practicantes de Falun Dafa meditando

Después de que mi madre se fue a prisión, yo solía estar sola en casa porque mi padre estaba ocupado en el trabajo. Sentí que yo era diferente de otros estudiantes y vivía casi todo el tiempo en depresión. Después de que mi madre fue liberada, yo todavía tenía mucho miedo de que los policías la capturaran en el mercado o en su escuela. Si llegaba tarde, me quedaba junto a las ventanas y pensando en todas las cosas malas que podrían haber sucedido. Estos pensamientos me llenaban de pánico y mi cerebro no dejaba de asustarse hasta que la veía aparecer.

A decir verdad, incluso la casa no era segura. En el año 2005, vinieron a mi casa y se llevaron ilegalmente a mi mamá al Campo de Concentración de Masanjia. A veces pienso que si no tuviera una fe verdadera, podría haber desarrollado a edad muy temprana una enfermedad mental.

Un día, mi maestra de primaria, la Sra. Sun, vino a nuestra aula y nos dijo que firmáramos una campaña de caridad, así que la firmé sin pensarlo mucho. Sin embargo, después de varios años, aprendí de un compañero de clase que no era una caridad en absoluto, sino una promesa de que no practicaríamos Falun Gong. Supongo que mi maestra me mintió porque sabía la situación de mi familia.

En secundaria y preparatoria, mis maestros me trataron diferente. La maestra de secundaria, la Sra. Huang, a menudo me hizo quedarme después de clase para limpiar. En la preparatoria, debido a que mi madre habló de la verdadera situación de Falun Dafa, el Sr. Chu me trató de otra manera, me castigó más duro que las otras chicas y habló extrañamente conmigo.

A pesar de que sabíamos que muchos practicantes de Falun Gong fueron asesinados por el PCCh, no habíamos oído hablar de terrible situación en la sustracción de órganos en la que los denunciantes revelaron que el PCCh ha estado recolectando los órganos de los practicantes para trasplantes.

En el campo de concentración, los policías realizaban pruebas físicas de los órganos de los internos. Dicen que era para mantener la salud de los prisioneros, pero en realidad era para comprobar la vitalidad de sus órganos. El resultado con mi madre mostró que sus órganos estaban en mal estado, aunque se sentía bien y no tenía ninguna enfermedad por más de 20 años. Nos dimos cuenta de que mi madre tuvo suerte.

Muchos de sus amigos desaparecieron en el campo de trabajo. Por ejemplo, una mujer llamada Jie Jiang desapareció en el campo de trabajo Masanjia en 2007. Un día, los policías enviaron a Jiang al hospital de la Universidad Médica de Shenyang por su problema estomacal.

Después de un par de días, mi madre los escuchó decir que “podemos eliminar el nombre de Jie Jiang de la lista”. En ese momento, nadie entendía a qué se referían los policías. Después de varios años, nos enteramos de que muchas personas murieron por la sustracción forzada de sus órganos en Campo de Concentración de Masanjia, y que muchos hospitales militares chinos como la Universidad Médica de Shenyang ayudó al PCCh a asesinar a los practicantes de Falun Gong por sus órganos.

En el año 2012, envié mi solicitud a una universidad en el extranjero y fui aceptada en la Universidad Estatal de Arizona. Vine a los Estados Unidos con una visa de estudiante, y comencé una nueva vida aquí. Mientras tanto, mi madre había obtenido su pasaporte y una visa de turista a los Estados Unidos también, aunque el peligro no había terminado.

En el año 2014, los policías llegaron a la casa y le dijeron a mi padre que mi madre necesitaba hacerse un análisis de sangre pero no le dijeron para qué era. Mi padre se negó y les dijo que mi madre era un buena ciudadana y lo que hacían era ilegal. Sin embargo, la comisaría de policía local envió a buscar a mi madre en su trabajo y en nuestra casa. Incluso trataron de irrumpir en la casa por la madrugada.

Un día, la estaban esperando en la casa, listos para realizarle estudios de sangre. Mi padre llamó para advertirle que no regresara a casa. Así que en lugar de volver a casa, se escapó al aeropuerto y logró abordar un vuelo a los Estados Unidos. Si no lo hubiera hecho, la policía la habría llevado. Si ella no hubiera actuado tan rápido, la policía podría haber congelado su visa o ponerla en una lista de pasajeros restringidos a salir del país.

Practicante de Falun Dafa en Washington

Afortunadamente, ella está aquí conmigo ahora. Mi padre, sin embargo, todavía está en China y nuestra familia está separada por los océanos. Por lo menos ahora, podemos practicar nuestra fe libremente y mi familia en China está libre del constante hostigamiento.

La práctica de Falun Dafa se practica libremente en 121 países desde el año de 1992 aunque en China es perseguida desde el año 1999. Actualmente hay más de 100 millones de practicantes en todo el mundo.

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