La prensa, sustracción de órganos y China: una entrevista con Ethan Gutmann (Parte 2)

“Cautivante, horroroso, enfurecedor y absolutamente admirable… lea este libro”, —Bill Kristol, reseña de “La Masacre”.

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 Un escritor y periodista galardonado revisa la prensa internacional sobre la sustracción forzada de órganos en China. Ethan Gutmann es el autor de “The Slaughter”

Sr. Blank: Con el actual desastre humanitario de la sustracción de órganos con apoyo estatal chino en mente, ¿cómo piensa que la literatura digital y las comunicaciones multimedia han cambiado la manera de tratar con las noticias?

Sr. Gutmann: Es una paradoja, pero en realidad la apatía está creciendo.

Sr. Blank: ¿Quiere decir que tenemos más cobertura de comunicaciones, pero menos respuesta pública? ¿Menos gente capta la información? ¿El volumen de información está haciendo colapsar su significado?

Sr. Gutmann: Sí, en el sentido de que el gran volumen de atrocidades globales, y su naturaleza explícita, en el caso de ISIS, ejecuciones hermosamente fotografiadas que incluyen niños y demás, colapsa los sentidos. Por ejemplo, acabamos de enterarnos que ISIS está sustrayendo órganos. No hay comparación con el número de inocentes que son sometidos a lo mismo en los hospitales militares chinos por supuesto, ¡pero intenta decírselo a alguien que acaba de ver un video de un hombre quemado vivo! En nuestro mundo conectado, el mal también se desparrama rápidamente. En el caso de la sustracción de órganos, como un virus. Luchamos, pero pagamos el precio de la fatiga de la compasión. La paradoja es que cuando se trata de China, no hay abundancia de información. El volumen de información útil es de hecho, muy pequeño. Por eso cada historia individual de un refugiado, cada hecho, es tan terriblemente preciado.

Sr. Blank: En China, el gobierno tiene ahora la capacidad de cortar las comunicaciones y noticias como una canilla. Usted apareció ante comités gubernamentales en temas como el “Escudo de oro” y Cisco Systems y habló de su “capacidad de vigilar servicios de chat y correo electrónico, identificar IPs y todas las comunicaciones previas de la persona, y luego ser capaces de seguir la posición de la persona. Y luego el arresto se lleva a cabo”.

Sr. Gutmann: Esa es la realidad en China, sí. En occidente, Internet crea la ilusión de que estamos conectados, lo vemos todo, como un dios. Tenemos un amigo de Facebook de China y pensamos que conocemos China. No conocemos China y ellos tampoco; ellos viven en un cubículo elaboradamente construido en China. Ese es el significado real de la Internet Gran Hermano. Y ese templado autoritario tiene un futuro, una que va más allá de China, y más allá de las advertencias a occidente de Assange o Snowden. Las compañías occidentales pueden haber continuado el viaje en muchos casos, pero lo que han ayudado a construir es mucho más inteligente y peligros que cualquier cosa que la NSA haya creado.

Sr. Blank: Usted ha entrevistado a más de 100 testigos incluyendo supervivientes de Falun Gong, doctores, policías y administradores de campos. Ha dicho que 65.000 practicantes de Falun Gong fueron asesinados por sus órganos desde 2000 a 2008 y que entre 450.000 y un millón de practicantes de Falun Gong han sido detenidos alguna vez. Y hay víctimas de otros grupos: uigures, tibetanos, cristianos de hogares. Como periodista, ¿cómo se siente sobre la manera en que la prensa internacional reporta este desastre? ¿Y qué más cree usted que debería estar haciendo la prensa?

Sr. Gutmann: Le pediría a la prensa que deje de reinventar la rueda, y que comience a hacer investigación primaria propia. Entre Kilgour, Matas y mi propio trabajo, se puede encontrar un mapa de ruta a enormes áreas sin explorar en el entendimiento de la sustracción de órganos en China, por ejemplo en la composición de turistas de órganos de occidente. Es un amplio territorio, listo para ser explorado.

Sr. Blank: ¿Cree que la profesión médica estadounidense puede hacer algo más para cambiar esta situación, además de lo que están haciendo ahora?

Sr. Gutmann: Shelley, ellos son los mayores jugadores en la mesa. Los chinos anunciaron que dejaron de sustraer de prisioneros el 1 de enero de 2015. En realidad hicieron promesas muy similares desde 2012. Sin embargo, esta vez dejaron un costado abierto: los prisioneros tienen permitido ser donantes voluntarios bajo el nuevo orden. No está claro cómo se cuentan los prisioneros y de hecho, los números de trasplante y donación están desconectados cada vez más con cualquier realidad plausible. Aun así, el establishment médico occidental está considerando seriamente reconocer públicamente a los chinos por el falso anuncio. ¡Aparentemente son demasiado amables como para siquiera mencionar el concepto de verificación!

Recientemente me pidieron que escribiera un artículo apuntado a los médicos estadounidenses rogándoles que no procedan con su plan. Puede parecer trivial, pero me causó cierta resistencia emocional escribir ese artículo porque estaría simplemente repitiendo las palabras finales de mi libro: “Ninguna entidad occidental posee la autoridad moral para permitir que el partido impida la excavación de un crimen contra la humanidad a cambio de promesas de reforma médica. Como mecanismo de supervivencia de nuestra especie, debemos contextualizar, evaluar, y en última instancia aprender de cada descenso humano hacia el homicidio en masa. No importa si al final los historiadores concuerdan en que la sustracción de órganos hace eco de la corrupción médica de la Unidad 731 o de la brutalidad sistémica del Archipiélago Gulag, o los métodos de conversión de la Inquisición Española. Lo crítico es que hay una historia. Y solo las familias de las víctimas pueden absolver al partido de su peso”.

Sr. Blank: ¿Qué piensa que pueda dar resultados positivos y llamar la atención sobre este desastre internacional?

Sr. Gutmann: Debemos usar las herramientas a mano. Sí, Internet promueve un corto periodo de atención donde los tuits y memes son rey, y Wikipedia es tratada como una fuente con autoridad. No obstante, Internet ha promovido una idea muy poderosa: todos podemos participar. Y tú puedes. Igual que alejarse de una fogata en un campamento para ver las estrellas del cielo nocturno, quizá debas alejarte de la pantalla por un momento. Lea “La Masacre”, ¡léalo críticamente! Lea “Cosecha sangrienta”. “Órganos del Estado” también. Luego desarrolle su propia investigación sustantiva, su propio proyecto creativo y su propia marca de activismo. Las herramientas pueden, de hecho, haber cambiado, pero la lucha contra el mal parece ser eterna.

“Cautivante, horroroso, enfurecedor y absolutamente admirable … lea este libro”, —Bill Kristol, reseña de “La Masacre”.

Shelley B. Blank ha trabajado con grandes periódicos nacionales e internacionales como periodista, como también ejecutivo corporativo. Produjo programas para Public Radio y enseñó en comunicaciones multimedia modernas y tecnología.

Por Shelley B. Blank – La Gran Época

Redacción Radio SOH

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