Los seres humanos generamos una cantidad significante de cerilla, o como se le conoce científicamente: cerumen. La sustancia es producida por las glándulas ceruminosas, las cuales se encuentran en el conducto auditivo (entre el oído externo y medio), aunque generalmente se observa en el oído externo.

Se compone en un 60% de queratina, proteína presente en el cabello y las uñas. El resto contiene una mezcla de células muertas, ácidos grasos, colesterol y otros compuestos.

Si bien la cerilla tiene la misma composición en cada persona, la sustancia puede variar en color y textura. Los asiáticos tienden a secretar cerumen más seco, mientras que el resto suele generar cera más pegajosa. Su color puede variar de un amarillo pálido a uno rojizo.

Aunque pudiera parecer desagradable, la cerilla es un método de protección que emplea el cuerpo para evitar la entrada de microorganismos y desechos al oído. Realmente no requiere ser removida, pues eventualmente cae fuera del oído. Los dispositivos como los hisopos de algodón pueden dañar el oídio empujando más profundamente la cerilla o depositando desechos adicionales.

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No tiren la cáscara de plátano 

Redacción Radio SOH

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