(13ava.Placilla @Bomba13valpo)

Los bomberos estarían en mayor riesgo de sufrir ataques cardíacos ya que su exposición al calor extremo y al esfuerzo físico durante la extinción de incendios, activa las plaquetas, aumenta la formación de trombos y deteriora la función vascular, sugieren científicos.

¿Por qué?

Debido a que los eventos cardiovasculares son la principal causa de muerte entre los bomberos, investigadores del Centro para la Ciencia Cerebrovascular de la Universidad de Edimburgo, Reino Unido, decidieron estudiar la asociación entre su actividad laboral y la enfermedad cardiaca.


¿Cómo lo determinaron?

Llevaron a cabo un estudio abierto aleatorizado con 19 bomberos sanos, 16 de ellos varones, entre 41 y 47 años de edad, quienes fueron sometidos a ejercicios de entrenamiento estandarizado o realizaron tareas ligeras durante 20 minutos en un centro de simulación de incendios.


En el ejercicio de simulación de incendios, los voluntarios participaron en dos ocasiones, con al menos una semana de diferencia y después de un período de 48 horas fuera de servicio para reducir al mínimo el impacto de los factores de confusión con otras exposiciones ocupacionales.

Durante el período de control, los bomberos asistieron a las instalaciones de investigación clínica y se les permitió realizar una actividad ligera similar a la realizada en un turno sin deberes de emergencia.

Después de cada práctica, los científicos midieron la formación de trombos, la fibrinólisis, la activación de plaquetas y el flujo sanguíneo del antebrazo en respuesta a infusiones intra-arteriales de vasodilatadores dependientes de endotelio e independientes.

Las evaluaciones cardiovasculares se llevaron a cabo en una habitación tranquila, de temperatura controlada mantenida de 22 a 24 grados centígrados y todos los sujetos debieron abstenerse de beber alcohol en las 24 horas previas; así como de alimentos, tabaco y bebidas con cafeína por al menos cuatro horas.

¿Cuál fue el resultado de la investigación?

Los resultados, publicados en la revista especializada Circulation, mostraron que tras la simulación de incendios, las altas temperaturas aumentaron la formación de trombos, plaquetas y monocitos.

También se elevó el flujo sanguíneo del antebrazo con todos los vasodilatadores, lo cual se asoció con un aumento de la capacidad fibrinolítica, isquemia miocárdica asintomática y un incremento en las concentraciones de la troponina en el plasma cardiaco.

Los investigadores concluyeron que la exposición al calor extremo combinado con el esfuerzo físico durante la extinción de incendios hace que la sangre se vuelva más espesa y pegajosa, lo cual activa reacciones cardiovasculares que pueden derivar en un infarto de miocardio agudo en los bomberos.

redaccion@sohnetwork.com

 

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