Tao Kan, gobernador ahorrativo y general disciplinado

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Aunque nació en una familia humilde, Tao Kan (259-334 D.C.) se convirtió en un gobernador ampliamente respetado y un general militar de alto rango, con su determinación y diligencia en la Dinastía Jin Oriental.

 

Como su padre murió joven, Tao Kan fue criado por su madre, una dama estricta, pero amable y con voluntad fuerte. Ella quería que fuera bien educado. Una vez vendió su cabello para poder ofrecer una comida decente al mentor de Tao Kan, quien la respetaba de todo corazón.

Tao Kan comenzó su carrera como administrador oficial en el comercio de pescado. Una vez guardó algunos peces raros y los entregó a su madre. Al descubrir que eran de propiedad pública, su madre regresó el pescado junto con una carta que decía: “Eres un funcionario menor y los peces se convierten en regalos”.

¿Si fueras el Canciller un día, los fondos públicos estarían en nuestra propia casa? Agradezco tus preocupaciones, pero esa atención sólo me haría preocupar más. Si eres un funcionario de gobierno justo, no me causará ningún pesar”.

Al leer la carta, Tao Kan estaba profundamente avergonzado y decidió vivir a la altura de las expectativas de su madre, de ser un funcionario honesto y recto. La Integridad de su madre tuvo una gran influencia sobre él, y vivió siempre una vida sencilla y ahorrativa, ya fuera como gobernador de las provincias o como influyente militar de alto rango y general.

Cuando Tao Kan fue  gobernador local, ordenó recopilar y almacenar los restos de materiales como pedazos de bambú y restos de madera de la construcción de un barco. Cuando los caminos estaban mojados y resbaladizos debido a la nieve en invierno, tenía las astillas de madera derramados en la carretera para mantener seguros a los pasajeros.

Más tarde, cuando estalló la guerra y se agotaron las clavijas para construcción de barcos de madera, Tao Kan usó los bambúes rotos para hacer clavijas; se cuenta que demandaba a los agricultores por su  negligencia cuando dejaban residuos de cultivos.

Tao Kan más tarde se convirtió en un exitoso general militar, pero fue relegado por sus celosos colegas de ascendencia aristocrática. Como resultado, fue degradado para gobernar asuntos civiles en una región remota. En lugar de tenerse autocompasión, cada mañana se ejercitaba pasando cien ladrillos desde la sala del estudio al patio; entonces comenzó su trabajo de servicio civil.

En la noche él regresaba los ladrillos a su sala de estudio. Cuando se le preguntó, explicó que siempre estaría listo para servir a la dinastía si era necesario. Al cabo de un tiempo, fue reinstaurado y pudo manejar los pesados asuntos militares gracias a sus decididos ejercicios diarios.

Tao Kan es visto como un gobernador ahorrativo y un  militar  auto disciplinado quien con su determinación ejemplar inspiró a las personas de origen humilde a escalar en la vida.

Por David Wu  – La Gran Época

redaccion@sohnetwork.com

 

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