Voces del inframundo estremecen a torturador chino

Un caso que impactó a la localidad china de Chenguan, hizo reflexionar a un funcionario sobre el concepto de “el bien es retribuido con el bien y el mal es retribuido con el mal”.

Desde tiempos remotos, los chinos han creído en lo sobrenatural, y comprendido la vida desde la teoría del yin y yang, la reencarnación, el karma, etc. Los chinos también hablan de espíritus poseedores conocidos como “futi”. Se dice que cuando una persona muere, el espíritu del muerto posee el cuerpo de otras personas y aprovecha la boca de esas personas para expresar sus deseos.

También existe otro fenómeno muy común, y es que ciertas personas reviven después de muertos, incluso muerte certificada clínicamente. Este tipo de personas es capaz de recordar lo que vio en el inframundo; incluso en algunos países fuera de China hay quienes investigan sobre el tema de la vida después de la muerte a través de la hipnosis, ente otros métodos.

Hoy damos un ejemplo de un caso real que cualquiera puede investigar, pues existen nombres reales, direcciones reales y el lugar exacto de los hechos. Para los chinos, que creen que el bien es retribuido con el bien y que el mal se paga con mala suerte y desagracias, este caso constituye una advertencia para aquellos que persisten en hacer cosas malas.

Hace un tiempo atrás, el hijo fallecido de un funcionario habló con su padre a través del cuerpo de su tía, y le pidió que detenga la persecución a Falun Gong, práctica espiritual basada en verdad, benevolencia, tolerancia que es perseguida por el régimen comunista chino desde 1999.

Hua Haiying, el padre del fallecido, trabaja para el comité del partido en el distrito Zanhuang  provincia Hebei, y su función principal es la de perseguir a los practicantes de Falun Gong en Chenguan. Hua  envía a los líderes de las distintas aldeas y pueblos a los hogares de los practicantes de Falun Gong para obligarlos a firmar un juramento certificando que abandonarán sus creencias y práctica de ejercicios, y que no irán a Beijing a reclamar por sus derechos.

Ding Gangzi, un practicante de Falun Gong oriundo de Chenguan, trabajaba arreglando bicicletas hasta que fue arrestado en el centro de detención de la región. Allí fue torturado con diferentes métodos, ente ellos, fue esposado con las manos en la espalda y sus tobillos encadenados, después lo picanearon sistemáticamente. Ding Gangzi murió por tortura el 11 de junio de 2001. Misteriosamente, el día de su muerte se levantó una especie de ciclón que azotó el distrito de Zanhuang. Los carceleros se asustaron tanto que se sintieron culpables y tiraron cohetes todo el medio día para ahuyentar a los espíritus. Pero todos saben que el responsable principal de la muerte de Ding Ganzi es Hua Haiying.

El 10 de febrero de 2002, alrededor de la 14:00 hs, el hijo mayor de Hua Haiying llamado Heng, murió con solo 18 años de edad en un accidente de moto. Cuando la tía de Heng supo la noticia de la muerte de su sobrino fue enseguida a la casa de su hermano Hua. Cuando llegó a la puerta se puso a llorar desconsoladamente, pero en un instante la vos de la tía cambió y empezó a gritar muy fuerte: “¡Quiero hablar con mi papá! ¡Quiero hablar con mi papa! ¡Dile que venga!” El espíritu de Hua Heng había poseído el cuerpo de su tía, entonces Hua Haiying corrió frente a ella y le dijo: “¿Quieres hablar con papá? ¡Te estoy escuchando!”. En ese momento la tía, que estaba poseída con el espíritu del joven, tomó a su hermano por el cuello de la camisa sacudiéndolo con mucha fuerza y le gritó: “¡Papá ya no persigas Falun Gong!, ¡Falun Dafa es una enseñanza recta! ¿Escuchaste?”

Su papá no sabía qué hacer, se mantuvo callado y atontado mientras el espíritu de su hijo le repetía con firmeza y elevando cada más el tono de voz: “¡Ya no sigas persiguiendo Falun Gong! ¡Falun Dafa es una enseñanza recta! ¿Escuchaste? ¿Escuchaste?”. Los vecinos de  Hua Haiyin que observaban la escena le gritaban: “¡Contéstale Hua Haiyin! ¡Ya debes reaccionar!”. Finalmente el padre dijo: “Ya escuché, está bien, está bien, está bien, yo te lo prometo”.

Este caso impactó a toda la localidad, porque Falun Gong estaba siendo perseguido severamente, y dado que la gente estaba preocupada por tantas víctimas, los hechos se difundieron ampliamente.

Los altos funcionarios de la provincia de Hebei no lo podían creer, entonces mandaron a un grupo de expertos a investigar el caso. Hua Haiyin fue interrogado bajo presión y finalmente pidió la renuncia de su cargo.

Los altos funcionarios todavía dudan, pero todo el pueblo está seguro de que la experiencia de Hua Haiying fue producto de su responsabilidad en los arrestos ilegales, torturas y muertes de los practicantes de Falun Gong.

Por Qing Quan – La Gran Época

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