Yin y Yang: el misterio de los opuestos

La teoría de Yin y Yang indica que todas las cosas en la naturaleza poseen dos lados contrarios pero complementarios.

Desde siempre, los chinos han comprendido que todos y cada uno de los aspectos de la vida diaria están regidos por una naturaleza bipolar, por dos fuerzas aparentemente opuestas y complementarias que se encuentran en todas las cosas.

Vida-muerte, bueno-malo, luz-oscuridad, sonido-silencio, calor-frío, movimiento-quietud, mente-cuerpo, masculino-femenino…

Pero, ¿de dónde viene esta dualidad que penetra todo lo que nos rodea?

Foto de internet.

Cuenta la leyenda que cuando Pangu, el Dios de la creación, vio que el Cielo y la Tierra estaban bien formados y estables, murió, pero antes usó su cuerpo para crear un mundo pródigo y hermoso. Sus miembros se convirtieron en montañas, su sangre dio origen a los ríos, sus músculos formaron los campos, y su piel y pelo se convirtieron en miríadas de plantas y animales. El aire que exhaló formó el viento y las nubes, y su sonido llegó a ser el rugido de los truenos. Su sudor se transformó en el rocío de la mañana y la nutritiva lluvia.

Pero cuando el ojo izquierdo de Pangu se convirtió en el Sol y el ojo derecho en la Luna, el universo se dividió en Yin y Yang, “izquierda masculino” y “derecha femenino”, la gran dualidad sobre la que se basaría la escuela Tao para desarrollar su teoría de los opuestos.

La teoría de Yin y Yang indica que todas las cosas en la naturaleza poseen dos lados contrarios pero complementarios. Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista.

Generalmente, las cosas en movimientos violentos, exteriores, ascendentes, calientes o brillantes son consideradas como Yang. Las cosas relativamente tranquilas e interiores, dirigidas hacia abajo, frías o apagadas están consideradas como Yin. En cuanto al Cielo y la Tierra, el Cielo que es luminoso y claro está considerado como Yang, y la Tierra que es pesada y opaca está considerada como Yin. En cuanto al agua y el fuego, el agua pertenece a Yin porque es fría y húmeda, mientras que el fuego pertenece a Yang porque desprende calor y quema.

La teoría de Yin y Yang explica que los cinco elementos (madera, agua, fuego, tierra y metal) representan la relación fundamental de los cambios. Los cinco elementos están en perpetuo movimiento condicionando a la generación mutua e inhibición recíproca, en donde el Yin y el Yang forman un equilibrio dinámico: cuando uno aumenta, el otro disminuye. El desequilibrio no es sino algo circunstancial, ya que cuando uno crece en exceso fuerza al otro a concentrarse, lo que a la larga provoca una nueva transformación. Por ejemplo, el exceso de vapor en las nubes (yin) provoca la lluvia (yang).

Existe tal descripción en “Charte Taichi” de Zhou Dunyi: “El vacío infinito produce Tai Chi; el movimiento de Tai Chi genera Yang; cuando el movimiento se vuelve extremo, se transforma en paz mental y la paz mental genera Yin; cuando la paz mental se vuelve extrema, se transforma de nuevo en movimiento. El movimiento y la paz mental, una cosa origina la otra; el Yin y el Yang son diferentes y opuestos”. Así es como “Tai Chi genera Yin y Yang” y “Cuando los dos interactúan uno con otro, suceden una multitud de cosas. De esta manera, una cosa va produciendo otra y los cambios son infinitos”.

Esta es la mejor explicación y la más comprensible del concepto de Yin y Yang dada por los sabios del pasado en el Libro de las Mutaciones.

Hombre izquierda, mujer derecha

Los antiguos chinos decían cada cosa se podía definir por su longitud, su espesor, su delgadez, etc. Solían hacer una clasificación para todas las cosas: si eran gordas, largas, altas y estaban situadas en el lado izquierdo eran catalogadas como Yang; en cambio, las cosas pequeñas, cortas, bajas y situadas en el lado derecho eran clasificadas como Yin. Yang es firme y fuerte, y Yin es dulce y débil. En términos de temperamento, el hombre es masculino por lo que pertenece a Yang, la izquierda, mientras que la mujer es dulce y amable, pertenece a Yin, la derecha.

El Yin es lo femenino, la tierra, la luna, la noche, la sombra, la quietud, lo descendente, lo movedizo, lo frío, lo blando.

El Yang es lo masculino, el cielo, el sol, el día, la luz, la actividad, el movimiento, lo ascendente, lo caliente, lo duro.

El Yin es el reposo y el Yang el movimiento, y en interacción generan ciclos constantes de cambio en el que cada uno se convierte en otro, cuando el Yin mengua aparece el Yang y viceversa. Es una increíble interacción que genera emanaciones de energía que dan vida a todas los seres.

A diferencia del pensamiento occidental, donde los opuestos se contraponen sin ninguna relación entre ellos como si fueran dos cosas separadas, el entendimiento oriental del Yin y el Yang nos invita a percatarnos de que en la dualidad está la verdadera unidad, porque los opuestos no pueden existir el uno sin el otro.

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