Ex alto funcionario de EE.UU. revela que fue Li Keqiang quien mostró a Trump las ambiciones del PCCh

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En la imagen, el expresidente estadounidense Donald Trump (derecha) se reúne con el primer ministro chino Li Keqiang en el Gran Salón del Pueblo de Beijing el 9 de noviembre de 2017. (Crédito de la foto: THOMAS PETER/AFP vía Getty Images)

El ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca y teniente general retirado del Ejército, H.R. McMaster, reveló recientemente en su nuevo libro: The Fight to Defend the Free World (Campos de batalla: la lucha por la defensa del mundo libre) una rara revelación. Fue durante una visita a Beijing en noviembre de 2017 que el ex presidente Trump obtuvo una clara comprensión de las ambiciones del PCCh por la hegemonía mundial. Y fue el primer ministro chino, Li Keqiang, quien le hizo ver la verdad a Trump.

En su libro, McMaster afirma que, tras dos reuniones entre Trump y Xi Jinping en 2017, Trump se lanzó entonces a una guerra comercial, entre otras cosas porque durante su visita a Beijing quedó claro que el PCCh quería ser el «hegemón económico» mundial y que, a los ojos del PCCh, Estados Unidos solo podía desempeñar un papel de apoyo. Y este fue el punto de partida clave para la ruptura entre Estados Unidos y China.

Cuando los Trump visitaron Beijing en 2017, Xi Jinping hizo una excepción y ofreció un banquete en la Ciudad Prohibida para demostrar que tenía «mil razones para mejorar las relaciones entre China y Estados Unidos» a través de una reunión «amistosa», según el libro.

En ese momento, McMaster era miembro de la delegación de Trump en China. Fue testigo de primera mano de cómo Trump pasó de «no saber mucho» sobre el PCCh a » saber mas profundamente».

En su libro, escribe sobre la reunión final de la delegación estadounidense en el Gran Salón de Beijing, contra Li Keqiang, el jefe nominal del gobierno del PCCh. Un largo discurso de Li permitió a la delegación estadounidense, incluido Trump, conocer a fondo la visión del PCCh sobre las relaciones entre Estados Unidos y China.

Li dijo entonces que China ya tenía una base industrial y tecnológica y que ya no necesitaba a Estados Unidos, que las preocupaciones de este país sobre las prácticas comerciales y económicas desleales eran infundadas. Li también declaró que el futuro papel de Estados Unidos en la economía mundial debería consistir en suministrar a China materia prima, productos agrícolas y energía, permitiendo al mismo tiempo que China produjera bienes de alta tecnología, tanto industriales como de consumo.

McMaster recordó que cuando Li habló, Trump primero «escuchó pacientemente durante mucho tiempo» pero finalmente no pudo resistirse a «interrumpir a Li». Tras dar las gracias a Li Keqiang, Trump se levantó y dio por terminada la reunión.

Según McMaster, Trump había entendido que el PCCh tenía más confianza en su propio modelo económico y financiero; y estaba presumiendo de su poder y promoviendo activamente su modelo económico en la región Indo-Pacífico y en todo el mundo. El PCCh también declaró claramente que los vecinos de China deberían obediencia al PCCh.

Antes de abandonar Beijing, Trump volvió a hablar en una rueda de prensa sobre las prácticas comerciales y económicas desleales del PCCh contra Estados Unidos antes de girar la cabeza para mirar a Xi Jinping y decir: «No te culpo a ti, nos culpo a nosotros mismos.» Lo que Trump quería decir, según McMaster, era que el PCCh estaba destruyendo la democracia, los valores liberales y el libre mercado en el exterior, reprimiendo a su pueblo en el interior y que Estados Unidos y sus socios ya no se quedarían pasivos.

De vuelta a Estados Unidos, la administración Trump ha revisado significativamente su política hacia China para contrarrestar la agresiva política exterior y económica del PCCh. McMaster dijo: «Ellos [la administración Trump] habían pensado que Estados Unidos podría persuadir a los líderes del PCCh, a través de un compromiso positivo, para que el gobierno de Beijing sea una parte responsable del orden internacional del estado de derecho, pero lo que el PCCh ha hecho bajo una estrategia de intimidación, cebo y encubrimiento, los ha despertado».

El libro menciona que el viaje a Beijing no dejó a la administración Trump ninguna duda de que el PCCh está obsesionado con el control social, decidido a golpear los intereses estadounidenses utilizando todo tipo de medios inmorales para hacerse con la hegemonía económica. Es por esta razón que Trump ha resuelto iniciar la posterior guerra comercial entre Estados Unidos y China.

Editor: Zhao Zixin
Reportero: Zhang Lily
Versión original en chino: soundofhope.org

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